El 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fui invitada a impartir una plática en la alcaldía Milpa Alta. Más que un acto conmemorativo, se convirtió en un espacio de reflexión colectiva. Ahí, entre miradas alegres y con sed de aprendizaje, surgió una preocupación profunda: la violencia ya no solo lastima a las mujeres; también está alcanzando a los hombres, especialmente a los jóvenes. Y, al mismo tiempo, existe una peligrosa confusión sobre lo que realmente significa “empoderamiento femenino”.

Varias asistentes compartieron su angustia por sus hijos. Una de ellas relató, con dolor, que su hijo se suicidó después de que su pareja terminó la relación. No fue un comentario aislado, sino la evidencia de una herida silenciosa: muchos hombres están viviendo violencia emocional, pero no la nombran, no la denuncian y no buscan ayuda. Detrás de ese silencio también existe temor: la idea equivocada de que el empoderamiento femenino es un movimiento “contra” los hombres.
Esta percepción no nace de la maldad, sino de la falta de información. Lamentablemente, a las pláticas sobre violencia y género asisten muy pocos hombres, y eso los deja fuera de una conversación que también les pertenece. Cuando ellos no conocen el sentido real de la lucha, se genera distancia, miedo y resistencia. Entonces aparece la confusión: se piensa que empoderar a la mujer significa debilitar al hombre, cuando en realidad significa fortalecer a la sociedad.
Porque el empoderamiento no es confrontación.
No es competencia.
No es revancha.
Empoderamiento significa que una mujer pueda decidir sobre su vida sin pedir permiso, sin vivir en segundo plano y sin miedo. Significa tener derecho a expresar lo que siente, a elegir su camino, a manejar su propio dinero, a visitar a su familia, a decidir qué comer o qué ver, sin ser cuestionada o castigada por ello.
Puede sonar absurdo, pero para millones de mujeres estas decisiones básicas todavía no son una realidad. De acuerdo con la ENDIREH 2021, 7 de cada 10 mujeres en México han vivido algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Además, la desigualdad económica profundiza la falta de autonomía: de los 38.5 millones de personas en situación de pobreza, 20.5 millones son mujeres y 18 millones hombres; entre ellas, las mujeres indígenas presentan los niveles más altos de pobreza y carencias sociales (El Economista, 2025).

¿Cómo hablar de libertad cuando aún se debe pedir permiso para existir?
La raíz del problema no es la mujer que aprende a valorarse, sino la cultura que durante generaciones nos educó para creer que la mujer debe callar, ceder, cuidar y quedarse atrás. Y cuando una mujer empieza a tomar decisiones, muchas veces se interpreta como rebeldía, cuando en realidad es humanidad. No se busca superioridad; se busca igualdad. No se busca control; se busca dignidad.
El contexto social tampoco ayuda. Las familias viven agotadas, los niños crecen con más pantallas que vínculos y los valores parecen un lujo. Sentimos que el país es demasiado grande, violento y complejo como para cambiarlo. Pero el cambio nunca empieza en lo macro, sino en lo cercano.
Lo que sí podemos es educar con valores, hablar con respeto, escuchar sin burlarnos, pedir ayuda, cuidar al otro y revisar nuestras propias acciones. Porque la violencia no solo está “allá afuera”; a veces empieza en nosotros mismos.
No se trata de mujeres contra hombres ni de hombres ignorados.
Se trata de construir una sociedad donde nadie tenga miedo de decidir, amar, expresarse o vivir. Donde empoderar a una mujer no signifique perder a un hombre, sino ganar humanidad.
Si logramos que una mujer decida sin miedo y que un hombre pida ayuda sin vergüenza, estaremos un paso más cerca del verdadero objetivo:
Una vida libre de violencia para todas y todos.

REFERENCIAS APA
El Economista. (2025, agosto 13). En pobreza por género hay 2 millones más mujeres que hombres. https://www.eleconomista.com.mx/economia/pobreza-genero-hay-2-millones-mujeres-pobres-hombres-20250813-772611.html
INEGI. (2022). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2021). https://www.inegi.org.mx/programas/endireh/2021/