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Diez años después: la Constitución de la Ciudad de México sigue siendo una promesa incumplida

Diez años después, la Constitución de la CDMX sigue siendo letra avanzada pero incumplida. El reto no es reformarla, sino cumplirla. ⚖️📜🏙️

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En 2026 se cumplirán diez años desde que la Ciudad de México dio un paso histórico hacia su plena autonomía con la promulgación del Decreto Constitucional del 29 de enero de 2016. Ese momento marcó el cierre de un ciclo de casi tres décadas de transformación institucional: la elección de la Asamblea de Representantes en 1987; el primer Jefe de Gobierno electo en 1997; los jefes delegacionales en 2000; y, finalmente, la creación de la primera Constitución capitalina.

The Edificio de Gobierno de la Ciudad de México: southeast corner of the  Zócalo

El Poder Constituyente de 2016 no fue un trámite más. Fue un ejercicio excepcional de soberanía popular, integrado por cien diputadas y diputados provenientes tanto de la representación proporcional como de designaciones institucionales. Aquella Asamblea tuvo la responsabilidad histórica de redactar la primera Carta Magna de la capital, concebida como símbolo de autonomía política, consenso y armonización con el pacto federal. La Constitución entró en vigor en 2018, con la instalación de la primera Legislatura local.

Sin embargo, una década después, el balance dista de ser satisfactorio. La distancia entre la norma y la realidad —esa tensión que Jaime Cárdenas describe como el punto exacto donde la Constitución deja de ser texto y se convierte en práctica— sigue siendo uno de los mayores obstáculos para consolidar el proyecto constitucional de la Ciudad de México.

Un ejemplo lo ilustra con claridad. El artículo 10, apartado C, de la Constitución capitalina establece que “las autoridades de la Ciudad garantizarán a sus trabajadoras y trabajadores un salario remunerador (…) que en ningún caso deberá ser menor al doble del salario mínimo general vigente en el país”. La redacción es inequívoca. No deja lugar a interpretaciones alternativas. Sin embargo, la realidad contradice abiertamente al precepto constitucional.

Mexico has a labor productivity problem: Our CEO's perspective

De acuerdo con información pública del portal oficial tudinero.cdmx.gob.mx, un Operario HON en Servicios E recibe mensualmente $3,797 pesos; un Operativo HON Especialista D, $5,960 pesos. En 2025, el salario mínimo mensual en México fue de $8,840.17 pesos. En consecuencia, el mandato constitucional implicaría que las y los trabajadores de las alcaldías deberían percibir, al menos, $16,960.34 pesos mensuales. Esto no ocurre. La violación es sistemática, cotidiana y normalizada.

Como advertía Jorge Carpizo, hay momentos en los que el texto constitucional es tan claro que no admite duda, pero aun así la práctica política lo vulnera. Cuando esto sucede, la Constitución pierde fuerza normativa y la interpretación política comienza a sustituir al cumplimiento jurídico.

Ese es el verdadero desafío de la Ciudad de México a diez años del Constituyente: la Constitución es válida, pero no siempre es eficaz; es una norma, pero no siempre es realidad. Mientras esta brecha persista, se seguirá administrando un proyecto inconcluso.

El año 2026 ofrece una oportunidad de replanteamiento. No se trata de abrir una disputa ideológica sobre el diseño institucional, sino de hacer exigibles los compromisos ya asumidos. De pasar de una Constitución avanzada en el papel a una Constitución cumplida en la realidad, como condición indispensable para dignificar la vida laboral y social en la capital.

La Ciudad de México tiene una Constitución avanzada.
Ahora le toca cumplirla.

The 6 best viewpoints in the CDMX! Have you already visited them?

Fuentes Obra música selecta Jorge Carpizo

Tomo IX “jurisdiccion constitucional”  Primera edición editorial Porrúa 2023

Ciudad de mexico

Introduccion al estudio del derecho

Jaime Cárdenas primera edición Nostra ediciones 2009

Concejala de la alcaldía Venustiano Carranza. Es licenciada en Derecho por la UNAM y cursa la Licenciatura en Sociología en la misma institución. Cuenta con estudios en Seguridad Nacional y Seguridad Pública por el Heroico Colegio Militar, así como con un Diplomado en Derecho Parlamentario e Instituciones Legislativas por la UNAM. Preside la Comisión de Mujeres, Juventud, Niñez, Diversidad Sexual, Adultos Mayores y Personas con Discapacidad, desde donde impulsa una agenda de igualdad, inclusión y derechos. Ha sido asesora legislativa y colaboradora en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Participa activamente en espacios de análisis público y medios de comunicación, y ha sido reconocida con distinciones académicas otorgadas por la UNAM.

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México en el T-MEC: socio o proveedor

El T-MEC ya no es solo comercio: es poder. México enfrenta una decisión clave: asumir un rol activo en la economía de América del Norte… o quedarse como proveedor en reglas que otros definen.

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La mesa está lista para recibir al representante comercial de Estados Unidos y continuar con las negociaciones del T-MEC, en un momento que, aunque se presenta como una ronda más de diálogo, en realidad forma parte de un proceso mucho más amplio que definirá el lugar que México va a ocupar en la economía del futuro. Hoy, funcionarios estadounidenses llegan a la Ciudad de México para avanzar en temas que van desde reglas de origen y aranceles hasta inversión, propiedad industrial, cadenas de suministro y minerales críticos, lo que deja claro que no se trata de un solo ajuste, sino de una reconfiguración completa del acuerdo.

T-MEC y Trabajo

Y es que negociar con el gobierno de Donald Trump nunca ha sido, ni será, un proceso que deje tranquilo a México, sobre todo cuando lo que está en juego es el tratado que sostiene buena parte de su estabilidad económica, porque más allá de la relación comercial, se trata de una negociación con un socio que históricamente ha sido exigente, riguroso y dispuesto a presionar cuando sus intereses están en riesgo, lo que convierte cada revisión en algo más que un trámite técnico y la vuelve un momento de definición en el que México no solo defiende lo que ha construido, sino que también se ve obligado a adaptarse a condiciones cada vez más estrictas.

En ese sentido, lo que Estados Unidos está buscando no es únicamente ajustar reglas, sino reorganizar la producción dentro de su propia región para depender menos de Asia y, al mismo tiempo, asegurar que sectores estratégicos como la industria automotriz, los minerales críticos y las tecnologías emergentes queden bajo su control, de manera que el endurecimiento de las reglas de origen funciona como una herramienta para empujar inversión, procesos productivos y generación de valor hacia América del Norte, cerrando espacios para que México siga operando como un puente de entrada de insumos externos.

Sin embargo, este reacomodo no ocurre en condiciones de igualdad y, por el contrario, coloca a México en una posición más compleja, porque mientras Estados Unidos llega con una estrategia industrial clara y con capacidad para imponer estándares, México enfrenta el reto de no limitarse a defender lo que ya tiene, sino de adaptarse a un escenario que inevitablemente está cambiando, lo que implica mantener la certidumbre para no poner en riesgo la integración económica, pero también aprovechar la negociación para fortalecer su capacidad productiva, reducir dependencias y avanzar dentro de las cadenas de valor, ya que de lo contrario el riesgo no es salir del acuerdo, sino permanecer en él bajo condiciones que lo mantengan en un papel subordinado.

Cuántos tratados y acuerdos de comercio tiene México?

Bajo este contexto, la reunión que hoy se lleva a cabo en México deja ver una tensión de fondo entre lo que Estados Unidos quiere construir y lo que México necesita preservar, porque mientras desde Washington se impulsa una reconfiguración de las cadenas de suministro bajo criterios de seguridad económica, del lado mexicano el margen de maniobra está marcado por una dependencia estructural que no se puede ignorar, ya que más del ochenta por ciento de sus exportaciones dependen del mercado estadounidense, lo que hace que cualquier cambio en las reglas tenga un impacto directo en el crecimiento, la inversión y el empleo.

Por eso, el sector empresarial mexicano no está planteando una transformación radical del acuerdo, sino que insiste en algo más básico pero urgente, que es la certidumbre, porque cuando las reglas cambian constantemente no solo se afecta la competitividad, sino también la capacidad de planear, invertir y sostener operaciones a largo plazo, y en ese sentido lo que defienden no es una postura conservadora, sino una condición mínima para que el modelo actual siga funcionando, aun cuando reconocen que la presión de Estados Unidos obligará a hacer ajustes graduales, como fortalecer cadenas regionales o aumentar el contenido local, lo que inevitablemente implica costos adicionales y exige capacidades que no siempre están desarrolladas.

El T-MEC no se está revisando solo para mantener el comercio funcionando, sino para definir cómo se organizará la economía de América del Norte en los próximos años y, en ese escenario, México enfrenta una decisión que es más profunda de lo que parece: asumir un papel activo en esa transformación o permanecer dentro de ella bajo reglas que otros están diseñando.

La revisión del T-MEC y sus implicaciones para México y América del Norte  enfocado en la sostenibilidad | Dicho & Derecho

 

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El país de los vidrios rotos: la impunidad como invitación

La impunidad no solo es falta de castigo: es una invitación. Cuando nadie responde, el mensaje es claro: aquí no pasa nada. Y así, poco a poco, el desorden deja de ser excepción… y se vuelve regla.

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Nací y crecí en Tetelco, mi pueblo en Tláhuac. No es solo un lugar con el que me identifico; es parte de lo que soy. Es una comunidad donde, como en tantas otras, las personas trabajan arduamente para ganarse lo que tienen. En Tetelco, la cultura del esfuerzo es un valor compartido y una necesidad diaria: la gran mayoría vive de lo que genera en su jornada y no existe el lujo de no trabajar. El compromiso con el esfuerzo es lo que mantiene a la comunidad en pie.

Hoy, mi camino profesional me ha llevado a rentar en la colonia Del Valle. Esta mudanza no fue una casualidad, sino parte de esa migración interna que enfrentamos quienes crecemos en la periferia: la necesidad de movernos hacia donde se concentran las oportunidades para poder crecer. En esta transición, he notado una paradoja que me obliga a reflexionar.

A pesar de que en Tetelco conozco a mis vecinos y ese sentido de comunidad me hace sentir protegido, crecí —como muchos ahí— con la costumbre de estar siempre alerta. Al caminar de noche, el instinto te dicta estar pendiente de cada sombra, voltear a los lados y cuidar el entorno. Al mudarme a la Del Valle, noté que esa necesidad de alerta disminuyó drásticamente. Esto no tiene que ver con las personas que habitan un lugar u otro; tiene que ver con la presencia o el abandono de las instituciones.

En comunidades como Tetelco, quienes delinquen a menudo no son personas del pueblo, sino externos que saben perfectamente que ahí hay menos vigilancia y que la autoridad suele ser omisa. Eligen la periferia porque saben que el costo de romper la ley es casi inexistente. En cambio, en zonas con mayor presencia del Estado, el que delinque sabe que la probabilidad de una consecuencia es real. La diferencia en nuestra tranquilidad no la hace el nivel de ingresos del vecino, sino la certeza de que la ley se aplica.

Archivo:Una vista de la Colonia Del Valle, CDMX, 2022.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre

Esta realidad nos remite a la “Teoría de las Ventanas Rotas“. En 1969, un experimento demostró que un auto abandonado en una zona con vigilancia permanecía intacto hasta que alguien rompía el primer vidrio. A partir de esa ventana rota, el entorno recibía una señal clara: “aquí a nadie le importa lo que pase“. Inmediatamente, la transgresión se normalizaba y el caos se extendía.

La impunidad, entonces, no es solo la falta de castigo para un culpable; es una invitación abierta para que el desorden crezca. Cuando el entorno percibe que lo incorrecto se tolera, la resolución de cumplir las normas se debilita para todos.

En México, los datos del INEGI (ENVIPE 2025) nos indican que habitamos un edificio con demasiados vidrios rotos. Con una “cifra negra” del 93.2%, la ciudadanía ha entendido que denunciar suele ser un esfuerzo estéril. Esta realidad nos dice que la impunidad se ha vuelto transversal, pero se ensaña especialmente con las periferias que el Estado ha dejado en segundo plano.

Teoría de la ventana rota: ¿que es? | Windowo

Frente a este escenario, la solución por supuesto no es criminalizar la pobreza —un prejuicio que debemos erradicar—, sino exigir que el poder público asuma su responsabilidad. Necesitamos, además, más comunidad en la ciudad: conocernos los unos a los otros, construir redes de empatía y preocuparnos por lo que le sucede al vecino. Al mismo tiempo, necesitamos mayor presencia institucional. Ninguna de estas dos necesidades excluye a la otra; ambas son indispensables.

Al final del día, la razón primaria por la que se creó el Estado es precisamente para proteger al ciudadano y evitar que este tenga que protegerse a sí mismo. Para eso le cedimos el monopolio del uso legítimo de la fuerza y la capacidad de garantizar la paz. Cuando el Estado deja de hacer su trabajo, especialmente en las periferias, la comunidad se ve obligada a hacerlo por él. Al intentarlo, la comunidad se expone de manera injusta, porque no cuenta con los recursos, las herramientas ni la capacidad de fuego que el Estado sí tiene.

Reparar las ventanas de nuestra sociedad exige que la autoridad cumpla su mandato originario con la misma diligencia en cada rincón del país, para que la comunidad no tenga que vivir defendiéndose. Solo así lograremos que la seguridad deje de depender de un código postal y vuelva a ser lo que siempre debió ser: el derecho de todos.

Alcaldías gobernadas por Morena reprueban en seguridad: PAN – La Crónica de Hoy

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No fue un error… es lo que seguimos normalizando

No fue un error. Fue lo que pensamos y seguimos normalizando. Las palabras pesan porque revelan cómo vemos a las mujeres. Y mientras lo justifiquemos, la violencia seguirá disfrazada de “comentarios”.

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Los comentarios machistas, aunque se intenten justificar, reflejan una falta de empatía y respeto hacia las mujeres. Desde el humanismo y la perspectiva de género, se evidencia una incongruencia entre lo que se dice, lo que se piensa y el valor real que se le da a la mujer.

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El texto hace un llamado a dejar de normalizar estas actitudes y después querer “limpiarlas” con una disculpa que en realidad no repara el daño. Se trata de asumir con responsabilidad lo que se piensa, se dice y se hace, y empezar a actuar desde el respeto, la empatía y la dignidad.

A veces escuchamos frases como “perdón… no fue mi intención… yo no sabía…” y, sin embargo, el daño ya está hecho. Porque no se trata solo de palabras, se trata de lo que esas palabras representan.

Esta mañana, mientras me servía un café, escuché en las noticias que el diputado Martín Palacios Calderón, del Partido del Trabajo en el Congreso de Tabasco, comento “El caballo es como una mujer más”

Y lo más impactante no fue solo la frase, sino ver a quien estaba a su lado intentando contener la risa, como si fuera un error incómodo, como si fuera algo menor. Pero no es menor.

El problema es que se minimiza, que seguimos sin ser empáticos con lo que las mujeres sentimos al escuchar este tipo de expresiones. Porque no son “comentarios sin intención”, son reflejo de una forma de vernos.

Y sí, lo digo con honestidad, en ese momento pensé: “eres una porquería…”, porque hay cosas que no solo se analizan, se sienten.

Así le hemos contado en EL PAÍS la marcha del Día Internacional de la Mujer  en México | 8M: Día de la Mujer | EL PAÍS

Este tipo de declaraciones no son aisladas: son expresión de una cultura que ha normalizado la desvalorización de las mujeres.

Es difícil pensar que las cosas cambien como quisiéramos, porque no hablo solo como mujer, hablo como mamá, como hija, como amiga, como abuela. Y saber que en algún momento ellas pueden vivir violencia por parte de algunos hombres preocupa, y mucho.

Pero también es importante decirlo claro: las nuevas masculinidades no buscan atacar a los hombres, buscan generar conciencia, cambiar la forma en que entendemos los roles, abrir paso a la empatía y construir relaciones más humanas.

Hoy muchos hombres ya están entendiendo que este sistema machista no solo daña a las mujeres, también los limita a ellos, y que los movimientos feministas no son en contra de los hombres, sino una lucha por la igualdad, el respeto y la dignidad. Ojalá que cada vez más hombres puedan informarse y comprender mejor este tema.

Porque es terrible seguir escuchando historias, experiencias y sentir el dolor que nos recuerdan que esto sigue pasando.

Y no, la educación no solo la dan las mujeres a los hijos , no es solo de las madres, es de todos: hombres, mujeres, sociedad y creencias. Todos participamos en lo que enseñamos y en lo que permitimos.

Por eso hoy la invitación es clara: empiecen por lo básico, por respetar. Respetar a sus esposas, a sus madres, a sus hijas, porque cada insulto no es solo hacia una mujer, es hacia todas, incluyendo a las mujeres de su propia familia.

Dejemos de normalizar este tipo de lenguaje, dejemos de justificarlo con un “no fue mi intención”, porque lo que se dice sí tiene impacto.

Desde el humanismo, se promueven valores fundamentales como la dignidad de la persona, la empatía, la aceptación incondicional y la congruencia. Y aquí es donde resulta evidente la falta de estos elementos: no hay empatía hacia lo que sienten las mujeres, no hay una aceptación incondicional de su valor por el simple hecho de ser personas, y tampoco hay congruencia entre lo que se dice, se piensa y se siente.

Página 20 | Fotos de Silueta de una mujer - Descarga fotos gratis de gran  calidad | Freepik

Incluso podríamos decir que hubo una forma de congruencia inicial… pero no desde el valor, sino desde lo que realmente se pensó y se sintió, y por eso resultó tan impactante y creíble. Porque cuando hay congruencia, se siente. Lo que salió, salió desde ahí… desde una forma interna de ver a la mujer.

Y es precisamente por eso que la disculpa posterior suena incongruente, porque intenta corregir con palabras algo que evidenció una falta profunda de respeto y de reconocimiento hacia la dignidad de las mujeres.

Desde una perspectiva de género, estos discursos no son solo opiniones desafortunadas, son manifestaciones de un sistema que históricamente ha colocado a las mujeres en una posición de inferioridad. Nombrarlo es necesario, cuestionarlo es urgente y transformarlo es responsabilidad de todos.

Y ya basta… ya basta de no darle dignidad a las mujeres. Porque cuando una mujer pierde dignidad, no es solo un problema individual… es una falla colectiva que nos involucra a todos como sociedad.

Incondicional: tratar a los trabajadores lesionados con cuidado y empatía |  Sedgwick

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