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#Opinión

¿Mi negocio puede volverse una franquicia?

¿Tu negocio puede convertirse en franquicia? Antes de soñar con expandirte, hay preguntas clave que debes responder: ¿tu modelo es realmente replicable?, ¿está protegida tu marca?, ¿tienes claros tus números y a quién dejarías representar tu negocio?

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En México, la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial señala que existirá franquicia, cuando se cumplan 4 elementos básicos:

1. Se obtenga la licencia de uso de una marca en favor del franquiciatario, previamente registrada por el franquiciante.
2. Se transmitan conocimientos o asistencia técnica para crear uniformemente, con una metodología probada y homologada uno o varios productos con la misma calidad y características que distingue a esa marca.
3. Se establezca una regalía (royalties) como contraprestación.
4. Se otorgue la licencia o el contrato por escrito ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) con los requisitos que mandata el artículo 246 de la ley; e informar el estado que guarda la empresa a la fecha de su firma.

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En datos de la Asociación Mexicana de Franquicias, quien organizará la Feria Internacional de Franquicias este 5, 6, y 7 de marzo en el WTC, CDMX se estima que se suman 1,500 marcas franquiciantes con un crecimiento del 15% anual para este año. Sin embargo, tras 5 años asesorando y dirigiendo diversos esfuerzos en consultoría, te platicamos diversos aspectos a considerar para que un proyecto pueda ser considerado franquicia:

A. Barreras Entrada. Cuando estamos tan seguros de que nuestro negocio puede crecer por su alta replicabilidad, esto no siempre puede ser señal de éxito, ya que nos encontramos sobre un escenario donde al transferir ese Know How (conocimiento técnico y procesos que nos indican como operar el negocio) podemos generar nuestra propia futura competencia, o podemos estar frente a un caso de transferencia tecnológica sin saberlo. Para ello es muy importante entender cuál es nuestra propuesta única de valor (USP), apostarle a nuestra reputación, lugar en mercado y fortalecer con nuestro Consejo de Administración mejores barreras legales o comerciales que impidan a nuevos jugadores entrar al mercado, siempre respetando las normas de competencia económica sana; así como identificar lo que nos ha garantizado la aceptación del público; por lo que, si nuestro modelo no tiene barreras, o éstas son ineficientes a mediano o largo plazo, Podía aumentar el riesgo de perder nuestro diferenciador clave y por lo tanto, saturar aún más el mercado.

B. Perfil de un franquiciatario. Ofertar nuestra franquicia conlleva también un proceso burocrático que puede distraernos de algo fundamental dentro de nuestros procesos ¿cuál es el perfil correcto para alguien que representará a mi marca frente al consumidor o cliente final? Recordando que, el contrato de franquicia nos compromete a derechos y obligaciones en los casos más deseables recíprocos, recomendamos establecer procesos de Due Diligence, tanto previos al otorgamiento de la licencia, como de manera posterior, ya que nuestro deber principal deber es mantener la reputación, calidad y eficiencia que hemos construido frente al público, recordando que Todos los puntos de venta hablan de nuestra marca.

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C. Los retos de un negocio probado y rentable. Nunca perdamos de vista que una franquicia resulta atractiva por ser un negocio financieramente viable y un modelo ya probado en mercado, por lo que debemos conocer perfectamente sus números. Un buen tiempo para ver el regreso de nuestro dinero de inversión inicial o Retorno de Inversión (R.O.I.) debe ser un tiempo razonable dependiendo la complejidad de sus operaciones, normalmente de 2 a 4 años, por lo que si las partes involucradas en la negociación no tienen claridad de las reglas del contrato, plazos y requisitos necesarios, pueden verse mermados los esfuerzos prometidos y por lo tanto, no cumplir con su atractivo principal y afectar el pago de regalías al cierre de Puntos De venta anticipadamente. Recordemos que uno de nuestros objetivos es también la renovación del contrato al terminar el plazo.

En este modelo de negocios estructurado, como en todos los demás, siempre existirá la presencia de conflictos, para lo cual el empresario debe dirigir sobre dos directrices: resolver rápido y barato para no incumplir con las obligaciones del contrato o los objetivos de inversión a tiempo, por lo que establecer mecanismos alternativos de solución de controversias desde el acta constitutiva para socios, convenios y/o reglas generales de arbitrales para franquiciatarios previene las casos que deben seguirse en caso de de incumplimientos, ejercicio de sanciones, violaciones a las limitaciones del uso de la propiedad intelectual de la franquicia, la participación con terceros y en general sobre todas las controversias que puedan surgir en la práctica.

D. Proteger toda la propiedad intelectual de nuestro proyecto. De la misma ley de propiedad industrial se señala que el uso de la marca por el usuario que tenga concedida la licencia se considerará como realizado por el titular de la marca y entender esto significa que cualquier actuación relacionada a los alcances y características de dicho permiso de uso es de alta importancia, así mismo contemplar que la propiedad intelectual de la empresa se divide en derechos de autor o propiedad industrial; y si el acuerdo contempla estas figuras de las cuales deben tener en la mente siempre el:

  • Registro de todas las marcas a nombre del emprendedor o la empresa, en todas las clases Niza correctas, incluyendo la clase correspondiente a los servicios de asesoría en materia de franquicias si se obtienen ingresos de dicha forma.
  •  Diseño de personajes.
  • Secretos Industriales.
  • Patentes.
  • Modelos de utilidad y procesos industriales.
  •  Software en código fuente y código objeto.
  • Cláusulas de Confidencialidad y de buena competencia.
  • Registro de todas las variaciones o rebrandings de los signos distintivos del proyecto.
  • Proteger marcas no tradicionales vinculadas a la franquicia como marcas olfativas, holográficas, sonoras, marcas de certificación, jingles o imagen comercial (trade dress).

 

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Uno de los retos más relevantes al momento de considerar la apertura de una franquicia o sucursal depende de la estrategia territorial y la importancia de realizar un estudio de mercado cuando se trata de comercialización de productos de consumo o Business to Consumer (B2C), donde el número de inventario, organización, disminución de la merma o la pérdida es de alta importancia como indicador a la replicabilidad del negocio

“Crear y asesorar un modelo de franquicia requiere un experto en mercado y un esfuerzo administrativo consciente, ya que uno no siempre conoce la estrategia ganadora hasta no probar varias, algunos pueden estructurar una empresa controladora o centrar los esfuerzos en una única administración, establecer un patronazgo o sólo montar un mini almacén, sin embargo el éxito reside en entender nuestra valor en el mercado y las necesidades de consumo, el servicio al cliente siempre va de la mano con la promesa de llevar a la mesa un producto de calidad, los clientes confían en nosotros.”

Recomendaciones finales:

  1. Crear barreras legales y comerciales, que fomenten la protección de secretos industriales, la confidencialidad de información relevante para el negocio, tanto financiera como procedimental, que, en caso de ser compartidas por personas no autorizadas, establezcan sanciones o amonestaciones. Esto incluye la revisión de nuestros contratos principales, así como todas las relaciones contractuales que tendremos con nuestros proveedores autorizados, clientes finales, distribuidores, empresas de seguros.
  2. Crear proceso de selección y KYC (Know Your Costumer) para los franquiciantes, gerentes, directores, socios accionistas en caso de que se asocien en la misma empresa administradora, con dos fines: conocer mejor las necesidades más urgentes por cubrir para nuestro público objetivo que variará por estado o país, así como dar seguimiento a los esfuerzos de mantener, innovar y mejorar cada proceso o mecanismo a través de auditorías constantes, donde escuchar a los empleados y nuestros clientes resulta fundamental para conocer si nuestra visión está siendo debidamente ejecutada.
  3. Robustecer los procesos de auditoría e implmentar mecanismoas de apoyo a franquiciatarios que buscan mejorar la experiencia, enfrentándose a retos particulares de cada punto de venta, privilegiando el ROI a la capitalización por regalías altas que, pueden hacer la diferencia entre el éxito, la afectación de la marca o el despegue a otros países.
  4. Adaptar el proyecto a los intereses y particularidades lo más fiel a la realidad posible, donde el franquiciante y franquiciatario tengan como meta común el desarrollo y viabilidad de la marca en mercado, allegándose de mecanismos mixtos o figuras mixtas que permitan explorar diversas formas de asociación, adquisición de deuda, capitalización o división de dividendos. Muchos de los empresarios de franquicias han readquirido sus sucursales locales dadas en franquicia como un plan de expansión internacional o asociándose societariamente en el extranjero como forma de control.
  5. Contar con un socio estratégico comercial en el país receptor que conozcan el mercado de recepción, en caso de expansión internacional; para los casos de expansión local, contar con un equipo gerencial que permita con base en la medición de objetivos la resolución de problemas estructurales o de mantenimiento que conserve el atractivo del proyecto, especialmente si el socio tiene experiencia en el modelo o en la operación.
  6. No ser #Oneshowwoman/man y delegar en funciones y órganos de administración los principales objetivos del proyecto, por lo que conformar un gobierno corporativo, buscando estructurar las bases funcionales bajo los criterios del Consejo de Administración se vuelve un criterio de profesionalización e institucionalización fuerte que permite el acercamiento correcto a funciones de auditoría y aplicación de dichas reglas a las franquicias que presenten mayor riesgo en cada rubro, asignando esfuerzos comunes a problemas colectivos, como lo puede ser la conformación de un reglamento interior de trabajo y una comisión mixta para su creación que sea debidamente integrada por representantes de ambas partes y presente las demandas y necesidades de ambas partes, previniendo el conflicto, el cual es ineludible y siempre será parte de la formalización de la empresa.
  7. Analizar a profundidad las oportunidades de nuestro modelo de negocios aprendiendo de los éxitos, fracasos y herramientas que han generado proyectos similares, no somos nuevos en este mercado y no hemos inventado en la mayoría de los casos el hilo negro de los negocios de consumo o servicios.
  8. El modelo de franquicia permite aprender y flexibilizar figuras jurídicas y comerciales que nos permitan resolver de manera eficiente nuestros requerimientos logísticos, de proyección o de prevención de riesgos, tales como es la figura del comisariato, la cual puede ser una gran alternativa ya que contempla establecer un centro de distribución y almacenamiento de mercancías o productos no procesados que dan servicio a diverso puntos de venta al mismo tiempo, o a varias empresas que comparten materia prima, enfocada principalmente a la industria de alimentos y hotelería.
  9. Establecer mecanismos para resolución de conflictos de manera válida y legal, para que el proyecto pueda resolver de manera pacífica, confidencial y sobre todo se puedan ahorrar costes no proyectados, como lo puede ser el cierre de un local en plazas comerciales que atraigan penas convencionales o un juicio mercantil o un procedimiento administrativo en materia de comercio que nos desgaste y desenfoque de las sucursales que se encuentran con una buena salud empresarial.

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Héctor Lozada, Founder en Sapers, es empresario y abogado enfocado en derecho de empresas, gobierno corporativo y auditoría y control para pymes, startups y empresas familiares en México. Socio de Valor del ITESM, Consejero Independiente en consejos de empresas familiares en Monterrey y CDMX, afiliado a ANADE, Premio ASEM 2025. Ha liderado funciones legales y compliance en empresas cotizadas en NASDAQ en T.I.

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Nos fuimos acostumbrando al mal servicio

Nos acostumbramos a vivir entre filas eternas, trámites absurdos y servicios que funcionan “más o menos”.

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La degradación de los servicios rara vez ocurre de golpe. Llega lento, de poco en poco, casi sin que nos demos cuenta. Cuando la ineficiencia se vuelve rutina, la ciudadanía empieza a asumir que vivir frustrada es parte normal de la vida.

Nos acostumbramos a esperar demasiado y recibir poco. A la burocracia absurda, a las filas eternas, a que nadie conteste. A escuchar frases como “se cayó el sistema”, “le falta un papel” o “no hay tóner”. A reportar una misma falla varias veces, por distintas vías, antes de que alguien responda. A conformarnos con que algo “medio salió”.

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Y lo más preocupante, creo, es que dejamos de sorprendernos.

Resolver cosas sencillas de todos los días se volvió cuestión de suerte. Encontrar una oficina pública que atienda bien parece excepcional. Que un trámite sea rápido se siente como un milagro, casi como un favor, y no como algo que debería ser normal.

Poco a poco también dejamos de exigir. Bajamos las expectativas. Aprendimos a vivir con retrasos, servicios lentos e ineficientes, mantenimiento tardío, respuestas impersonales e incluso groseras. Como si el tiempo de las personas no valiera. Como si nuestra calidad de vida fuera secundaria. Como si vivir frustrados fuera inevitable por vivir en la Ciudad de México.

El deterioro de los servicios no solo afecta la comodidad, erosiona algo mucho más profundo: la confianza. Cuando las personas sienten que nadie responde, que todo tarda y que nada funciona bien, crece la idea de que lo público está condenado a fallar.

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Y ese quizá es el problema más grave.

No se trata de pensar que todo está perdido ni de exigir perfección absoluta. Los errores existen y siempre existirán. El problema comienza cuando la ineficiencia deja de ser excepción y se convierte en costumbre; cuando ya nadie siente urgencia por resolver, y por resolver bien. Cuando la ciudadanía deja de esperar algo mejor.

Tal vez el deterioro más peligroso no sea el de las calles, las oficinas o la infraestructura. Tal vez el deterioro más profundo sea habernos acostumbrado a pensar que las cosas simplemente no pueden funcionar mejor.

Recuperar buenos servicios también implica recuperar algo de exigencia ciudadana. Volver a señalar lo que está mal, pedir respuestas, involucrarnos y dejar de normalizar la mediocridad cotidiana. Porque las ciudades no mejoran solamente con discursos o promesas; mejoran cuando la ciudadanía vuelve a creer que exigir calidad no es exagerar, sino ejercer un derecho básico.

No deberíamos normalizar pasar horas resolviendo algo simple, esperar meses por atención o celebrar como extraordinario aquello que tendría que funcionar bien desde el inicio.

No es intolerancia. Es negarnos a aceptar que la frustración cotidiana sea el estándar de vida en la Ciudad de México.

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La Cdmx en tiempo mundialista: Emoción vs. Caos

La CDMX vive una mezcla extraña entre emoción y ansiedad rumbo al Mundial 2026. Mientras imaginamos una ciudad llena de vida, turismo y celebración, también aparecen preguntas incómodas sobre movilidad, gentrificación, costos y caos urbano.

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La Ciudad de México está entrando en una de esas etapas extrañas donde la emoción y la incertidumbre conviven en la misma conversación. Se siente en las calles, en las noticias, en las sobremesas y hasta en la forma en la que hablamos del futuro inmediato. Porque sí: vamos a vivir un Mundial en nuestra ciudad. Y aunque la idea emociona profundamente, también despierta preguntas que nadie sabe responder todavía.

Ciudad de México, la Capital Mundial del Diseño 2018 | Saint-Gobain Mexico

Hay una emoción difícil de explicar recorriendo la ciudad. La idea de vivir un Mundial en la CDMX tiene algo profundamente simbólico: millones de miradas puestas sobre una de las ciudades más vibrantes, complejas y vivas del planeta. Pensar en la afición caminando por Reforma, en idiomas mezclándose en las terrazas, en desconocidos abrazándose por un gol en una cantina de Coyoacán o en una pantalla improvisada en la Roma, inevitablemente emociona.

Porque el fútbol, al final, nunca ha sido solamente fútbol.

Es identidad. Es pertenencia. Es una emoción colectiva que convierte ciudades enteras en un mismo latido.

Y quizá por eso la expectativa se siente tan grande.

La CDMX siempre ha tenido una capacidad única de recibir al mundo. Somos una ciudad cosmopolita, caótica, elegante y profundamente humana. Una ciudad donde conviven el ruido y la poesía, el tráfico eterno y la belleza inesperada. Y el Mundial promete potencializar todo eso: el intercambio cultural, el turismo, la energía internacional, la sensación de estar en el centro del mundo, aunque sea por unas semanas.

Pero debajo de toda esa emoción también vive otra sensación mucho más silenciosa: la incertidumbre.

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Porque mientras imaginamos estadios llenos y calles celebrando, la realidad cotidiana también pesa. Las rentas han subido de manera desproporcionada, los precios parecen elevarse cada mes y muchas personas empiezan a preguntarse si esta gran fiesta global también terminará desplazando aún más la vida local. Hay entusiasmo, sí, pero también miedo de que la ciudad se vuelva todavía más inaccesible para quienes la habitan todos los días.

Y luego está el caos.

Ese caos tan chilango que conocemos bien, pero que ahora imaginamos multiplicado. El tráfico, la movilidad, la saturación, la seguridad, la presión sobre una ciudad que ya vive al límite de sí misma. Nos emociona imaginar una Ciudad de México llena de vida, pero también nos preguntamos cómo se sentirá realmente habitarla en esos días.

Tal vez esa es la contradicción más honesta de este momento: estamos emocionados y nerviosos al mismo tiempo.

Queremos que el mundo vea lo mejor de nosotros, pero también tenemos miedo de lo que eso pueda costarnos.

Y aun así, hay algo profundamente conmovedor en vivir este instante previo. Esa sensación colectiva de estar esperando algo enorme. Como cuando una ciudad entera contiene la respiración antes de que empiece el espectáculo.

Tráfico fantasma en Guanajuato: Donde la congestión marca el ritmo de la  movilidad - Líder Empresarial

El Mundial llegará.

Las calles cambiarán.

La ciudad también.

Y quizá, entre toda la euforia, el ruido y la incertidumbre, terminemos descubriendo algo muy nuestro: que la Ciudad de México siempre ha sabido vivir entre el amor y el caos.

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SSPC y Guardia Nacional: ¿dos policías que hacen lo mismo?

La seguridad pública en México ya no parece responder a un modelo claro. Mientras la Guardia Nacional concentra formalmente las funciones operativas, la SSPC comienza a reconstruir capacidades propias de inteligencia y despliegue.

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Desde la desaparición de la Policía Federal en 2019 el modelo de seguridad pública federal en México parecía haber quedado claro: la Guardia Nacional asumiría las tareas operativas, mientras que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana fungiría como instancia de coordinación y diseño de política pública.

Sin embargo, ese diseño comienza a reconfigurarse.

Guardia Nacional despliega más de 35 mil elementos en carreteras por  temporada vacacional | Revista TyT

Con la llegada de Omar García Harfuch y de manera progresiva con la reforma en materia de seguridad pública de 2024, la Secretaría ha desarrollado capacidades que van más allá de la coordinación. A través de distintos mecanismos, ha comenzado a reconstruir funciones operativas, de inteligencia y despliegue territorial que recuerdan, en más de un sentido, a las atribuciones que en su momento ejerció la Policía Federal, misma a la que el mismo titular de la SSPC perteneció.

Uno de los elementos más relevantes es la utilización del Servicio de Protección Federal. Este organismo, creado en 2008 durante la gestión de Genaro García Luna, fue concebido originalmente como un cuerpo encargado de la protección de instalaciones estratégicas del Estado, bajo una lógica similar a la de corporaciones como la Policía Auxiliar o la Policía Bancaria e Industrial en la Ciudad de México: cuerpos diseñados para funciones de resguardo y seguridad complementaria.

Incluso, en el plano comparado, su diseño institucional guarda similitudes con el Federal Protective Service de los Estados Unidos, cuya función principal es la protección de edificios federales y no el despliegue operativo en tareas de seguridad pública general.

No obstante, en la práctica reciente, el alcance del Servicio de Protección Federal parece haberse ampliado. La adscripción de ex integrantes de la Policía Federal a esta estructura, así como su participación en tareas operativas más allá de la protección intramuros, sugiere una reinterpretación funcional de sus atribuciones originales.

El Servicio De Protección Federal resguarda instalaciones del Servicio de  la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano | Servicio de Protección Federal  | Gobierno | gob.mx

Esta tendencia se ha hecho visible en diversos despliegues en campo realizados en servicios como el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, carreteras de jurisdicción federal y el mecanismo de protección a periodistas que trascienden su función tradicional de resguardo de instalaciones. Más allá del contenido específico, el mensaje es claro: una corporación concebida para tareas de protección está asumiendo, al menos parcialmente, funciones propias de seguridad pública operativa.

A ello se suma la creación de nuevas unidades dentro de la propia Secretaría con capacidades de operación e inteligencia. Este punto marca un cambio sustantivo: la Secretaría deja de ser exclusivamente un ente coordinador para asumir un rol activo en la ejecución de tareas de seguridad.

La presencia de estos elementos en operativos como los de carreteras federales refuerza esta tendencia. Históricamente, estas funciones correspondían a la división de Seguridad Regional de la Policía Federal y, posteriormente, fueron asumidas por la Guardia Nacional. Hoy, bajo el argumento de constituir una “policía complementaria”, se observa nuevamente la participación de estructuras adscritas a la Secretaría en este tipo de acciones.

El resultado es un fenómeno de duplicidad institucional. Mientras la Guardia Nacional concentra formalmente las funciones de seguridad pública federal, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana comienza a desarrollar capacidades propias que, en los hechos, replican atribuciones previamente asignadas a aquella. En otras palabras, el Estado mexicano parece operar hoy con dos estructuras federales con capacidades similares en materia de seguridad: una formalmente reconocida como fuerza principal, y otra que, de manera progresiva, reconstruye funciones equivalentes desde la coordinación.

Pero la duplicidad no se limita al ámbito operativo.

En materia de inteligencia, el Estado mexicano cuenta con una instancia especializada: el Centro Nacional de Inteligencia. Sin embargo, el fortalecimiento de capacidades de análisis, generación de información y despliegue estratégico dentro de la propia Secretaría apunta hacia una posible superposición de funciones que plantea interrogantes sobre la delimitación institucional.

No se trata necesariamente de una desviación, sino de una reconfiguración del modelo de seguridad federal.

Este proceso puede entenderse como un intento por robustecer la capacidad del Estado frente a fenómenos complejos. Sin embargo, también implica riesgos claros: dispersión del mando, duplicidad de funciones y eventual dilución de responsabilidades.

Omar García Harfuch tiene un 81% de aprobación, según encuesta de  Territorial

Así, México parece transitar hacia un modelo híbrido, en el que la centralización institucional convive con una operación fragmentada.

La pregunta de fondo no es menor: ¿se trata de una estrategia deliberada para fortalecer al Estado, o del inicio de un esquema de competencia institucional dentro del propio aparato de seguridad?

 

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