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#Opinión

¿Cuál Bachetón?: CDMX, tierra de baches y promesas rotas

Cuál Bachetón? Las lluvias volvieron y los baches también. La CDMX merece soluciones reales, no parches para la foto. #CDMX

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Vas manejando, de noche. De pronto, escuchas el golpe seco en la llanta: otra vez caíste en un bache, y otra vez no lo viste por un charco. Sí, otra vez.

Llantas Dañadas por Bache en Puente Federal-Atlixco en Puebla

¿No que el “Bachetón” de la jefa de Gobierno iba a acabar con eso en toda la CDMX? ¿No que ese gran programa resolvería, por fin, el eterno problema de los baches en temporada de lluvias? ¿Y el resultado? Desabasto de asfalto en las alcaldías, promesas llenas de aire… y calles llenas de hoyos. El show fue espectacular, pero los baches siguen aquí.

Se anunció desde octubre —con bombo y platillo— un Bachetón que iría de alcaldía en alcaldía, como si fueran a resolver el mundo. Pero llegó la temporada de lluvias y, de nuevo, sufrimos en cada vía primaria.
¿Han pasado últimamente por Eje 6, después de Insurgentes? Está lleno de cráteres. ¿Vieron el bache monumental en Periférico Sur que el domingo paralizó todo al mediodía? ¿O qué tal Gabriel Mancera, donde las zanjas ya parecen parte del paisaje? La lista es inmensa y, con estas lluvias atípicas, peor.

Chilango - Bachetón 2024 en CDMX: así puedes reportar baches de tu colonia

Ahora hablemos del asfalto. Yo tengo muchas opiniones sobre cómo se maneja el tema. La jefa de Gobierno, aquel octubre, declaró:

“Cabe destacar que el material asfáltico que produce el Gobierno de la Ciudad, en su planta de asfalto, tiene la mejor calidad, durabilidad y manejabilidad, comparado con las empresas que producen asfalto en el mercado, y cuenta con todos los estándares ambientales y de uso que requiere esta tarea.”

ATIENDEN SOBSE Y ALCALDÍAS MÁS DE 42 MIL BACHES EN LA CIUDAD DE MÉXICO

Entonces yo me pregunto: ¿por qué seguimos teniendo este problema año tras año?

No me dejarán mentir: ustedes se acuerdan de antes, cuando los ejes viales se reencarpetaban por completo. Hoy, apenas y se rellenan los baches… cuando bien nos va. Ya no se ve esa atención integral a las vialidades. Ahora es puro parcheo, literal y figurado.

¿Cuánto tiempo más vamos a normalizar esta forma mediocre de resolver un problema tan constante?
Un problema que nos cuesta dinero, que daña vehículos, que pone en riesgo a ciclistas, motociclistas y, evidentemente, a automovilistas.

Se han criticado mucho las acciones de ciertos actores políticos —y de otras personas sin cargo— que salen a tapar baches con asfalto en frío. Desde que la alcaldesa de Cuauhtémoc lo usó, el tema se volvió mediático. Y sí, puede tener ventajas técnicas (o eso dicen), pero no podemos seguir creyendo que los parches simbólicos sustituyen una política pública seria.

La ciudad necesita soluciones estructurales, duraderas y planeadas a largo plazo, no videos en redes sociales ni remedios exprés para la foto.

Yo veo a una ciudadanía desesperada por la atención a los baches durante la temporada de lluvias.
Una ciudadanía que ya no quiere paliativos.
Veo actores políticos que, con recursos limitados, intentan atender lo que pueden, como pueden y con el costo que implica, porque la ciudadanía merece una ciudad que no la haga padecer lo mismo, año tras año.

Brincan peatones baches en calle destrozada por fuga de drenaje - Norte de  Ciudad Juárez

Licenciada en Hotelería con especialidad en Turismo de Reuniones por el Centro de Estudios Superiores de San Ángel. Maestra en Administración Pública por la UVM y en proceso de titulación de la Maestría en Buen Gobierno y Gestión Pública en la Universidad Anáhuac. Además, es una entusiasta del aprendizaje y coleccionista de diversos cursos. Ha trabajado tanto en la iniciativa privada, en distintos hoteles de varios estados del país, como en la administración pública, principalmente en la Alcaldía Benito Juárez, donde hoy se desempeña como concejal. Libra, mujer, patinadora sobre hielo, medio foodie, fan de Disney y de Stitch. Ama salir a correr antes del amanecer los domingos y leer todo lo que le recomienden o le regalen, porque nunca se sabe cuándo puede ser útil. Fiel creyente en la juventud y su papel clave en el futuro del país, así como en el poder de la comunidad en la CDMX. Apoya todas las causas que contribuyan a mejorar la ciudad y las pequeñas acciones que generan un impacto positivo en la vida de quienes aquí vivimos.

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Legislar desde el asfalto

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Hay días en los que la mejor agenda legislativa no empieza en una oficina ni en una reunión de asesores. Empieza caminando una calle. Escuchando a una vecina que lleva meses reportando el mismo problema, entrando a un negocio cuyo dueño conoce perfectamente lo que ocurre en su cuadra o deteniéndose frente a una esquina que todos los días obliga a alguien a correr para cruzar.

Ahí, en el asfalto, la ciudad deja de ser una colección de estadísticas y se convierte en historias concretas. Una fuga ya no son metros cúbicos perdidos: es una familia que lleva días administrando el agua. Un bache no es un número en un reporte: es alguien que dañó una llanta, una persona mayor que tiene miedo de tropezar o una calle que lleva meses esperando mantenimiento. La inseguridad deja de ser una gráfica cuando un vecino te explica por qué dejó de caminar de noche por el lugar donde ha vivido durante veinte años.

Chilango - Bachetón 2024 en CDMX: así puedes reportar baches de tu colonia

Por eso creo que una parte fundamental de nuestro trabajo tiene que ser legislar desde el asfalto.

El Congreso es indispensable. Ahí se discuten presupuestos, se modifican leyes, se presentan iniciativas y se exige rendición de cuentas. También hacen falta equipos técnicos, datos, investigación y muchas horas de escritorio para convertir un problema en una propuesta viable. Pero todo ese trabajo pierde sentido cuando empieza y termina entre cuatro paredes.

Una ley puede estar perfectamente redactada y aun así no resolver nada si parte de un diagnóstico equivocado. Una política pública puede verse impecable en una presentación y fracasar cuando toca la calle. Y un gobierno puede presumir cientos de acciones mientras los vecinos siguen esperando que alguien resuelva el mismo problema de todos los días.

La ciudad enseña cosas que ningún informe alcanza a explicar.

Cuando recorres una colonia descubres que dos calles separadas por unas cuantas cuadras pueden vivir realidades completamente distintas. Que el problema que una dependencia clasificó como menor lleva años modificando la vida de decenas de familias. Que detrás de una solicitud aparentemente sencilla hay muchas veces meses de frustración, llamadas sin respuesta y expedientes que van de escritorio en escritorio.

También descubres algo todavía más importante: los vecinos suelen conocer muy bien su territorio.

Saben dónde se inunda primero cuando llueve, cuál luminaria lleva meses apagada, a qué hora una esquina se vuelve peligrosa, dónde aparece un bache cada temporada, qué comercio genera problemas, dónde hace falta un cruce seguro y qué solución ya intentaron antes sin obtener respuesta.

Escucharlos no es un ejercicio de relaciones públicas. Es información indispensable para gobernar mejor.

F667 25/04/24 RECIBEN VECINOS DE LA COLONIA TLATEPEXCO DE CUERNAVACA CALLE  REHABILITADA POR EL AYUNTAMIENTO TRAS AFECTACIONES POR UN SOCAVÓN -  Gobierno Municipal 2025-2027

Durante mucho tiempo se acostumbró pensar que el trabajo de un diputado consistía principalmente en asistir al Congreso, presentar iniciativas y votar. Todo eso importa, por supuesto, pero me parece una visión incompleta del servicio público. Representar a una comunidad significa conocerla. Y conocerla exige caminarla constantemente, regresar, verificar qué cambió y volver a escuchar.

Por eso los recorridos no pueden ser una actividad extraordinaria ni una fotografía para redes. Tienen que formar parte del método de trabajo.

Salir permite comprobar si una propuesta realmente funciona. Permite descubrir necesidades nuevas. Permite corregir. Y también obliga a rendir cuentas de una manera mucho más incómoda y, por eso mismo, mucho más valiosa: frente a la persona que te pidió ayuda semanas atrás y que quiere saber qué pasó con su problema.

Ese contacto cambia incluso la manera de legislar.

Cuando has escuchado personalmente a quien enfrenta un problema, la discusión en tribuna deja de ser abstracta. Ya sabes qué significan las consecuencias de una mala decisión. Puedes ponerle rostro a la cifra, entender dónde falló el procedimiento y explicar por qué una reforma es necesaria más allá del lenguaje jurídico.

Creo profundamente que la tribuna debe ser una extensión de la calle, no un espacio desconectado de ella.

Las mejores propuestas no nacen porque un legislador un día decide que sería interesante modificar una ley. Nacen porque algo está ocurriendo afuera y las herramientas que existen no están funcionando. Nuestro trabajo consiste en identificar ese vacío, estudiarlo, convertirlo en una solución y regresar después a comprobar si realmente hizo alguna diferencia.

Eso también implica reconocer que no todo se resuelve legislando. Hay problemas que requieren presupuesto, mantenimiento, presencia policial, coordinación entre autoridades o simplemente que una dependencia haga correctamente su trabajo. Un diputado que conoce el territorio puede distinguir cuándo hace falta cambiar una ley y cuándo lo que corresponde es exigir que se cumpla la que ya existe.

Esa diferencia parece pequeña, pero es fundamental. La política pública fracasa muchas veces porque quienes toman decisiones intentan adaptar la realidad a sus programas en lugar de adaptar sus programas a la realidad.

Yo prefiero recorrer primero.

Preguntar.

Escuchar.

Entender qué está pasando.

Y después utilizar las herramientas del Congreso para actuar.

Federico Chávez impulsa bacheo y alumbrado en colonia Letrán Valle

Porque una mejor ciudad no aparece automáticamente después de aprobar una iniciativa. Se construye todos los días: cuando un vecino decide involucrarse, cuando una autoridad responde, cuando recuperamos una calle, cuando solucionamos un problema que llevaba años normalizado y cuando las decisiones públicas empiezan a parecerse un poco más a la vida cotidiana de las personas.

El escritorio sirve para convertir esas experiencias en políticas públicas. La tribuna sirve para defenderlas y discutirlas. Pero el punto de partida tiene que seguir estando afuera.

En la banqueta, en el parque, en el mercado, en la unidad habitacional, frente a una escuela, junto a un comercio o en esa esquina que los vecinos llevan meses pidiendo que alguien atienda.

Ahí comienza mi manera de entender la representación pública.

Legislar desde el asfalto significa llevar la ciudad real al Congreso y regresar después a la calle para comprobar que nuestro trabajo sí la está haciendo mejor.

 

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Integridad e inteligencia artificial

La inteligencia artificial no hace trampa: la responsabilidad está en quien decide usarla. El verdadero reto de la educación superior es formar personas con criterio, pensamiento propio e integridad.

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Alejandra López Martínez

Uno de los hitos en la vida de las y los estudiantes al concluir la educación media superior es llegar a la universidad. Ingresar a la UNAM ha sido la aspiración de muchas juventudes por su nivel académico y por el capital cultural que implica para la movilidad social, particularmente para las y los jóvenes de clase media de la Ciudad de México. La alta demanda refleja el prestigio que la Universidad mantiene como una de las instituciones públicas de educación superior más importantes de América Latina, donde cada año cientos de miles de jóvenes participan en sus procesos de admisión y únicamente una parte consigue ingresar.

Este año, por primera vez, la UNAM aplicó su examen de admisión completamente en línea con el objetivo de modernizar el proceso y reducir costos logísticos. Sin embargo, los resultados despertaron cuestionamientos por la distribución anómala de los puntajes y, presuntamente, la facilidad con la que se pudo usar IA durante el examen. Un análisis de la Comisión Técnica de la UNAM encontró que, mientras entre 2021 y 2025 solo el 3.5% de los aspirantes alcanzaba 100 aciertos o más, en 2026 esa proporción subió a 16.3%. Esto llevó a la UNAM a decidir aplicar exámenes de control presenciales a cerca de 58 mil aspirantes para tener otro filtro de ingreso.

Comienza examen de control a más de 46.000 aspirantes de la UNAM tras  escándalo con prueba virtual: qué dicen los estudiantes | CNN

Estudiantes y familias se dividieron entre quienes exigen repetir la evaluación de manera presencial y quienes se resisten. Algunos decían haber aprobado legítimamente tras estudiar por meses, pero no querían repetir el examen, lo que levantó sospechas. Si estudiaron para un examen que aprobaron, ¿no sería lógico que, al volvérseles a aplicar, aprobarían de nuevo? En principio sí, pero más allá de una posible trampa, esto también nos habla de lo efímera que se ha vuelto la educación. Lo que aprendieron para un examen, ya no lo recuerdan después.

Las juventudes cada vez ven menos beneficios en estudiar una carrera universitaria. Pareciera que la inteligencia artificial se ha convertido en un sustituto del conocimiento técnico e incluso del pensamiento crítico. Las empresas buscan sustituir talento por una IA que replique sus sesgos, y no personas con conocimientos y experiencias de vida propias, y las juventudes lo saben.

Estudiar una carrera universitaria es un privilegio: no solo por lo que cuesta en colegiaturas, libros, y materiales, sino por el costo de oportunidad. Dedicarle cuatro años al estudio, aunque sea de tiempo parcial, implica dejar de percibir ingresos y de acumular experiencia laboral. A veces, ese costo de oportunidad no se compensa con el aumento salarial que se supone viene aparejado con el título universitario. Esto es cierto también para las maestrías y los posgrados: el mercado no está pagando lo que costó ese esfuerzo.

Esto nos hace preguntarnos: ¿todavía vale la pena estudiar una carrera? Con 12 años como profesora universitaria, puedo afirmar rotundamente que sí. La experiencia de convivencia entre pares y con docentes —sea excelente o pésima— forja un criterio propio en las personas jóvenes. Sin embargo, ambas partes deben estar dispuestas a escuchar, analizar y entender su entorno.

Definitivamente, lo que se aprende en la universidad hoy puede quedar obsoleto en cinco años. Pero también, lo que se enseña a las juventudes hoy probablemente se olvidará en unos años. Aun así, el pensamiento crítico y la curiosidad por entender son la base para que una persona sobreviva en este mundo cambiante.

Así como integramos las computadoras, el Excel y el internet a nuestra vida, lo que hoy tenemos que integrar el uso ético de la IA: el costo real de los textos e imágenes que nos entregan Claude o ChatGPT cuando los consultamos, cómo utilizarla de manera responsable y que sirva como plataforma para hacer las cosas mejor, no para sustituir el esfuerzo de pensar. Lo que vimos con el examen de la UNAM me hace preguntarme: ¿estamos formando estudiantes capaces de usar la tecnología con responsabilidad, o simplemente personas que buscan cualquier ventaja para ganar?

Inteligencia artificial para estudiantes: 4 formas de aprovecharla

La tecnología no “hace trampa”; es solo uno de tantos instrumentos que tenemos hoy. Decidir utilizarla sin integridad es responsabilidad de las personas. No solo de quienes copian o hacen trampa en un examen, sino de quienes, durante su paso por la universidad, presentan trabajos plagiados o hechos enteramente por IA y que ni siquiera leen; también de quienes, pese a haber cursado la educación universitaria, usan la IA como sustituto del criterio y no como apoyo. El problema no es la inteligencia artificial, sino la falta de integridad.

La corrupción suele asociarse con grandes desvíos de recursos públicos o con redes criminales. Sin embargo, la corrupción también comienza en los actos cotidianos que normalizamos: copiar una tarea, falsificar una firma, comprar un trabajo académico o presentar un examen usando herramientas prohibidas. Son conductas distintas pero comparten la misma lógica: obtener un beneficio rompiendo las reglas mientras se espera que nadie lo note.

La educación superior enfrenta desafíos mucho más profundos que un examen de admisión: la rápida transformación del mercado laboral, la automatización, la IA, lo efímero del conocimiento, las barreras de entrada, la inclusión. Pero ningún sistema será suficiente si la ética deja de formar parte de la educación, y ahí la confianza en las instituciones educativas se vuelve todavía más importante. Al final, el valor de la Universidad no está en pasar un examen o conseguir un título, sino crear comunidad y forjar habilidades, criterio y pensamiento propios.

Es la UNAM preferida de estudiantes de AL y el Caribe

 

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Entre el águila real y la calva: una frontera compartida

Entre México y Estados Unidos hay diferencias, tensiones y una frontera que no podemos mover. La pregunta es otra: ¿podremos aprender a convivir, evolucionar y sobrevivir juntos?

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Como en las ciencias, la teoría dicta que las especies (todas) tienden a irse hacia lugares viables para su conservación (ergo: migración).

Habiendo librado el elemento geográfico o “lugar” en donde se puedan establecer, el dilema se convierte en lo que sigue, es decir, como nos habremos de perpetuar o conservar.

Luego entonces, la paradoja social de la migración no solo se convierte en el “dónde” viviremos, sino en el “¿cómo?” lograremos convivir pacíficamente. Así, ante la multiplicidad de grupos o migrantes en un mismo lugar ideal para la conservación (en este caso los EUA), el siguiente elemento es esencial (incluso puede ser medible en un laboratorio). Ello es importante ya que la naturaleza ha demostrado que, ante la multiplicidad de factores, se dan condiciones para integrarse o sufrir el riesgo de autodestruirse.

MAP: What Does the U.S.-Mexico Border Really Look Like? | KQED

Al igual que en cualquier ecosistema, la multiplicidad de organismos desiguales en un solo lugar compartido crea un ambiente de rivalidad y ambivalencia en donde la extinción de uno, o bien, de todos, se convierte, en el mejor de los casos, una posibilidad. Ello para no admitir que es, de hecho, una realidad.

Entre humanos, los núcleos no deben (o tal vez no pueden) solo conservarse, deben tender hacia la evolución. Ello es solo asequible mediante la creación. La preservación de la especie se da en la estabilidad, pero ante la multiplicidad de factores (de comunidades y problemas) crece también el ambiente de ambivalencia, desequilibrio e inseguridad.

Luego entonces en sociedad, este “lugar” viable para la migración (EUA) se convierte la materia prima de la evolución, aunque también el posible chispazo de una mísera involución.

Hoy, entre los países de las águilas, la nuestra, el águila real y la del norte, el águila calva, hay mil elementos que nos unen y otros que nos apartan. Entre tanto, tendremos que analizar ¿Qué nos salva?

Históricamente, para nuestro vecino del norte, la migración ha sido un factor diferenciador en la evolución del sistema. Para la sociedad del núcleo norteamericano, la integración no solo es necesaria para la manutención de la paz. Hoy es justamente inexcusable para la evolución de la sociedad.

¿En ese sentido, en que etapa de la evolución nos encontramos?

Mientras desarrollamos nuestra relación bilateral dentro de uno de los tratados comerciales más robustos del mundo, nuestra frontera compartida atestigua el paso de bienes, personas y servicios diarios más abundantes de nuestro planeta. No es difícil concluir que la relación entre países siempre ha sido íntima, aunque hoy, parece ser que habrá una víctima.

No es una declaración de oposición. Ni siquiera una opinión. Es meramente un ejercicio para todos, de reflexión.

Costs mount as migration-related delays stall trucks at US-Mexico border |  Reuters

Hay quienes podemos cruzar la frontera para atestiguar una violencia social que no existía. Hay otros a los que, sin precedentes, se les ha coartado válidamente el paso hacia el territorio del norte. Aunque eso no es una declaración de guerra, hay mucho que esa decisión encierra.

Hoy, presenciando todo desde afuera, espero sepamos comprender que pasé lo que pase, tendremos que evolucionar. En los últimos años mucho hemos hecho para provecho de nuestra conservación, aunque también mucho hemos perdido en nuestra mutua y bilateral conversación.

Las águilas no son iguales, pero tendrán que subsistir. Estamos en tiempos sin precedentes y tendremos que ser ¡todos! inteligentes para no sucumbir y poder, como especie y vecinos… sobrevivir.

Como suele suceder, las relaciones crecen por etapas y no hay en lo social ninguna especie de mapas. Entre los dos, este es nuestro lugar y no nos podremos mudar. Solo veremos si nos podemos sumar. México es un país que se rige por una Constitución Política. No somos meramente un partido político y esa distinción tendrá que hacerse. Somos de muchos colores, plurales, no singulares y ello tendrá por los países y por todos, que entenderse.

Bald eagle - Wikipedia

JJ

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