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#Opinión

Cuando la educación queda en segundo plano

La intención de adelantar el cierre del ciclo escolar volvió a abrir una discusión urgente: en México, la educación no solo enseña, también sostiene a millones de familias. Reducir las aulas a “tiempos muertos” ignora la realidad social, económica y emocional de las infancias y de quienes las cuidan.

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“Cuando la educación queda en segundo plano.”

El pasado 07 de mayo, el Secretario de Educación Pública, Mario Delgado, emitió un comunicado en el cual se buscaba adelantar el cierre del ciclo escolar 2025-2026 para educación básica (preescolar, primaria y secundaria), para escuelas tanto públicas como privadas al 05 de junio en vez del 15 de julio, como ya estaba establecido. La razón por la que se buscaba adelantarlo fue por las altas temperaturas y el Mundial de Futbol 2026.

 Esto provocó inmediatamente el rechazo de muchos padres de familia, y con justa razón. No todas las familias viven bajo las mismas condiciones económicas y sociales. En México, millones de hogares dependen del ingreso de ambos padres para sostenerse, lo que implica que durante el horario escolar muchos niños y niñas no tienen quién pueda cuidarlos en casa. A ello se suma que, de acuerdo con datos del INEGI, alrededor del 28% de las infancias en el país vive únicamente con su madre, reflejando la realidad de miles de mujeres que deben asumir simultáneamente las responsabilidades de crianza, cuidado y sustento económico. Además, existen familias para las que resulta imposible costear un mes adicional con sus hijos en casa, ya sea por la pérdida de ingresos, la falta de redes de apoyo o el alto costo de actividades recreativas, cursos de verano y servicios de cuidado infantil.

Lo que vimos en días recientes respecto a la intención de finalizar anticipadamente el ciclo escolar no es un hecho menor, es un reflejo de la importancia que nuestras autoridades le dan a la educación de los niños y niñas de nuestro país, quienes se han preocupado más por utilizar a la educación para fines electorales que académicos. Una decisión de esta magnitud no solo impacta el aprendizaje, sino también la estabilidad y organización de millones de familias mexicanas, pues la escuela en México no solamente cumple la función de educar, sino de ser un soporte para las familias para balancear sus actividades tanto laborales como familiares.

Sobre las “altas temperaturas”, cabe mencionar que no todas las entidades federativas tienen el mismo clima y recortar clases no es la manera de resolver ese problema, sino realmente invertir en infraestructura de calidad, o bien instalar puntos de hidratación en escuelas para prevenir golpes de calor o síntomas de deshidratación y que así las condiciones climáticas no sean un obstáculo para asistir a clases.

Por otro lado, el Mundial de Futbol 2026 no afecta de la misma manera a todo el país. Si bien ciudades como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey son sedes de este magno evento y pueden representar problemas de movilidad por la presencia de extranjeros en sus territorios, el resto de las entidades federativas no tienen algún impedimento para asistir con regularidad a sus escuelas.

Tras la reacción de los padres de familia, el pasado lunes 11 de mayo se llevó a cabo una Sesión Extraordinaria de Secretarios de Educación, en conjunto con padres, madres de familia y el magisterio, a fin de tomar una decisión definitiva sobre el cierre del ciclo escolar 2025-2026.

En dicha Sesión Extraordinaria, el Secretario de Educación buscó justificar su irresponsable argumentando diciendo lo siguiente:

“Tras la entrega de calificaciones hay una inercia en las escuelas en todo el sistema educativo; después del 15 de junio, se cae en un periodo que en realidad se aprovecha para la descarga administrativa hasta mediados de julio. Se mantienen las aulas abiertas realmente sin un propósito pedagógico, solo por cumplir un conteo; se desvirtúa la dignidad docente y se convierte la escuela en una estancia forzada. Ese tiempo muerto a veces es burocracia que roba espacio a la convivencia familiar y a la salud mental de nuestra niñez.”

Si la situación es que sobra tiempo del ciclo escolar, lo ideal sería evaluar los planes de estudio a fin de incluir temas provechosos para el final del ciclo escolar; por ejemplo, se les podrían asignar actividades artísticas o culturales que realmente beneficiarían la salud mental de la niñez, en vez de mandarlos a sus casas, en donde la mayoría de los niños y niñas no estarán supervisados y estarán expuestos a la inseguridad de las calles. Por otro lado, es relevante mencionar que el horario escolar para millones de familias mexicanas no es tiempo de convivencia familiar, por lo que esta propuesta resulta completamente irrealista.

Afortunadamente, tras esta sesión, en la cual existió pluralidad de opiniones y debate, se determinó que el Calendario Escolar 2025-2026 se mantendría sin modificaciones, concluyendo el 15 de julio. Uno de los aspectos más rescatables de esta discusión fue que finalmente se escucharon las voces de los padres de familia, quienes serían los principales afectados por una decisión de esta naturaleza. La participación ciudadana y la expresión colectiva siempre serán fundamentales para fortalecer la democracia y defender los derechos de las y los mexicanos. Más aún cuando se trata de temas tan sensibles e importantes como la educación de las niñas y niños, pues invertir en ellos significa también apostar por el futuro y el verdadero progreso de nuestro País.

Marlene Grajeda es una joven abogada y activista bajacaliforniana comprometida con las causas sociales, egresada de la UABC con especialización en Derechos Humanos y formada en Derecho Parlamentario por la UNAM. Fundadora de Sharing is Caring MXLI, destaca por su vocación de servicio, su espíritu emprendedor y su convicción de generar un impacto positivo en su comunidad.

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Volver a lo humano

Actúa de forma que los efectos de tus acciones sean compatibles con la permanencia de una vida auténticamente humana y con la supervivencia del planeta.

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9.100+ Estrechar Las Manos De La Naturaleza Fotografías de stock, fotos e  imágenes libres de derechos - iStock

Desde el desarrollo humano y el crecimiento personal, esta frase nos invita a reflexionar sobre la importancia de reconocer aquello que verdaderamente nos hace humanos. Cada acción que realizamos tiene un impacto, no solo en nuestra propia vida, sino también en las personas que nos rodean. Por eso es importante cuidar la manera en que pensamos, sentimos y actuamos cada día.

Tal vez parezca una idea sencilla o incluso fantasiosa, pero también profundamente esperanzadora: ¿qué sucedería si comenzáramos a cuidar la forma en que tratamos a los demás?, ¿si eligiéramos actuar con empatía, cordialidad y respeto? Hoy en día esto representa un gran reto, porque muchas veces vivimos atrapados en nuestras propias preocupaciones, intentando sobrevivir a los desafíos de la vida, olvidando mirar al otro.

Sin embargo, cuando nos permitimos encontrarnos verdaderamente con las personas y mostrar lo mejor de nosotros, algo cambia. La mayoría de las veces recibimos mucho de lo que damos. ¿Alguna vez has intentado sonreírle a alguien que no conoces? ¿Te has dado cuenta de cómo puede transformarse ese pequeño instante?

Ser humano implica practicar diariamente la empatía, la sensibilidad y la humildad.” La palabra humano proviene del latín humanus, relacionada con humus, que significa “tierra” o “suelo”. Etimológicamente hace referencia al “ser de la tierra” o “ser terrenal”. Esta raíz también se conecta con palabras como humildad y humilde, recordándonos que somos seres sensibles, orgánicos y profundamente ligados a la vida.”

Quizá por eso nos afecta emocionalmente ver el deterioro del planeta, los cambios climáticos o los animales en peligro de extinción. Porque la naturaleza también nos sostiene, nos abraza y muchas veces nos ayuda a sanar emocionalmente. Olvidamos que somos parte de ella.

La vida no es eterna. Nuestro tiempo aquí es limitado. Entonces, ¿por qué no comenzar a transformar nuestras acciones cotidianas? ¿Hace cuánto no volteas a ver las necesidades afectivas de las personas que están a tu lado? Dar también nos transforma. En la medida en que damos, muchas veces también nos llenamos.

Random Acts of Kindness for Seattle Kids | ParentMap

Conozco a una persona que mínimo cada mes lleva café, pan y tortas a los hospitales. Abre la cajuela de su camioneta y junto con sus hijos y nietos reparte alimento a quienes esperan afuera. Ella dice que la alegría que siente al dar es tan grande, que ahora sus hijos también disfrutan acompañarla. Ese tipo de acciones profundamente humanas transforman nuestra manera de sentir y de mirar la vida.

Pero también existe el otro lado. En alguna ocasión escuché a una persona decir: “Hay que quitarles a los que más tienen”. Y aunque entiendo que detrás de esas palabras puede haber enojo o carencia, le respondí que debíamos tener cuidado con esa idea, porque no se trata de quitar, sino de construir una humanidad más consciente. Siempre habrá alguien con menos que nosotros, y no nos gustaría vivir en un mundo donde el daño y el resentimiento sean la respuesta.

No somos seres aislados. Lo que hacemos impacta positiva o negativamente a otros. Una de las peores formas de violencia es no sentirse visto, amado o reconocido. Los seres humanos necesitamos afecto, pertenencia y dignidad.

Entonces, ¿qué nos hace auténticamente humanos? Tal vez la capacidad de elegir conscientemente nuestras acciones. Elegir la empatía sobre la indiferencia, la humildad sobre el egoísmo, el respeto sobre la violencia.

Porque cada acto, positivo o negativo, deja una huella en nosotros y en los demás. Observa cómo se siente tu interior cuando eres justo, honesto, amable o empático. Y también observa qué sucede dentro de ti cuando actúas desde la agresión, la indiferencia o el daño.

Tanto lo bueno como lo malo crecen con la práctica. Por eso, cada día tenemos una elección: seguir endureciéndonos… o volvernos más humanos.

Los actos de bondad son universales, ocurren cada 2 minutos

 

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México no está jodido

Entre tantas noticias difíciles, todavía existen momentos que recuerdan quiénes somos. La visita de BTS a México dejó algo más grande que conciertos llenos: una muestra de solidaridad, empatía y humanidad que también forma parte del país que habitamos.

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Escribo esto con la convicción de que somos más los buenos. Esta es una carta a la bondad que habita en cada uno de nosotros y un recordatorio necesario para que no se nos olvide qué es, en realidad, este país.

El espectáculo que dieron las Army en la reciente visita de BTS a México es una prueba de ello. Hay miles de videos circulando donde se ve a la gente ayudándose, cuidando que el de al lado tuviera una buena experiencia. Me conmovió el chofer del Metro que decidió bajar la velocidad de la marcha del tren para que las fans que iban a bordo pudieran ver la última parte del concierto.

Objetos NO permitidos en el concierto de BTS en el Estadio…

Estos gestos me hacen pensar que las y los mexicanos nos seguimos uniendo para las cosas buenas. No tiene que haber una desgracia para que nos unamos; no tiene que haber un terremoto para que nos solidaricemos. Eso es lo que hace grande a nuestro país y ese es el México por el que todas y todos tenemos que luchar: el que nos permite recordarnos, vernos los unos a los otros y saber que somos más grandes que la corrupción, que el narcotráfico, que la ilegalidad y que la criminalidad.

Somos más las y los mexicanos que queremos ver triunfar al que se esfuerza diario. Somos más quienes queremos ver titularse al chavo que se para a las 4:00 de la mañana para llegar a su clase de 7:00 am. Somos más los que queremos que el señor que entra a trabajar al alba y sale a las ocho de la noche llegue a su casa con un salario digno. Somos más los que queremos que las madres buscadoras encuentren, por fin, el consuelo de la verdad. Somos más lo que queremos que cada persona que hoy falta en una mesa regrese con vida a su hogar. Somos más los que queremos ver sano al que hoy lucha contra una enfermedad. Somos más los que deseamos que las y los niños crezcan en un entorno seguro.

La bandera mexicana se ha convertido en un símbolo definitorio de las  protestas en Los Ángeles | CNN

Sé que no estamos jodidos porque mientras esa bondad siga dentro de nosotras y nosotros, seguiremos siendo una gran nación.  Somos un país de gente buena, necesitamos recordarlo.

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La ajolotización de Brugada rumbo al mundial

La CDMX rumbo al Mundial 2026 no solo está viviendo obras y remodelaciones. También está construyendo una nueva narrativa visual y política. Entre ajolotes, murales y espacio público, surge una pregunta incómoda: ¿transformación urbana o escenografía para el mundo?

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La Ciudad de México se pinta de morado, y va más allá de las bellas jacarandas. Son los arreglitos que el gobierno de la Ciudad de México instala a marchas forzadas rumbo al Mundial 2026.

Clara Brugada decidió que la capital no solamente debía verse bonita, debía verse “identitariamente bonita”. Porque una cosa es recibir turistas y otra muy distinta convertir la ciudad entera en un manifiesto político con ajolotes morados.

Así nació la “ajolotización”.

Los memes que ha dejado la “Ajolotización” de la CDMX en la gestión de  Clara Brugada - Infobae

El fenómeno urbano impartido por la jefa de gobierno por el que se está llenando la ciudad de  ajolotes en murales, estaciones, señaléticas, puentes, trenes, propaganda. Toda una especie de fiebre anfibia institucional donde el mensaje parece ser: “bienvenidos a la CDMX, patria oficial del maximalismo chilango”; o al menos esa es la idea que construyó Brugada.

Pero detrás de lo que parece un meme hay una discusión mucho más profunda sobre poder, estética y ciudad; porque Clara Brugada no está gobernando como una administradora, lo hace como alguien que entiende el simbolismo del espacio público. Cada color, mural y rehabilitación comunica la idea política de que esta ciudad va más allá de la idea de ser vista como metrópoli, sino de recuperar un origen cultural, al dejarla ver más mexa, más popular, más barrial y con identidad de orgullo.

El problema es que entre la narrativa y la realidad, la brecha siempre es enorme.

Porque mientras la ciudad se llena de ajolotes, la gente sigue esquivando baches del tamaño de Tlaxcala, sufriendo trayectos infernales y viendo cómo las obras rumbo al Mundial avanzan con el vibe de “todavía no está listo, pero ya inaugúralo”.

La transformación alrededor del Estadio Azteca es el ejemplo perfecto. Hay remodelaciones, ciclovías, nuevos corredores, mejoras al Tren Ligero y rehabilitación urbana. Ósea el gobierno de la ciudad cumple entonces con su papel: movilidad sustentable, recuperación de espacios y modernización del sur de la ciudad.

Gobierno de la CDMX inaugura obras de mejora urbana alrededor del Estadio  CDMX

Pero en  la práctica, la ciudadanía asegura sentirse dentro de un render.

Calles cerradas, comercios afectados, obras eternas, rutas improvisadas. Y esa sensación constante de que todo se está haciendo simultáneamente rápido y con una mezcla peligrosa de urgencia política y presión internacional.

Así es, ahí es donde llegamos al punto de la verdad: por que la ciudad no está siendo transformada como el gobierno afirma, más bien, está siendo maquillada para nuestros visitantes. Están vistiendo la ciudad y contándonos una historia que no les vamos a creer porque la vivimos. Conocemos la realidad.

Porque mientras el gobierno habla de “recuperación urbana”, aún seguimos teniendo el mismo problema de gentrificación, – misma que va aumentar en los próximos días-  y no pudieron resolver la forma de operar las plataformas como airbnb.

Y ojo: somos conscientes de que ahora somos parte del “paquete mundialista” al que se han enfrentado todas las ciudades que han sido sede. Pero es grande la ironía que carga la izquierda urbana que durante años criticó el urbanismo elitista y ahora enfrenta acusaciones de producir su propia versión de él, muy a su estilo.

Un estilo que no termina de agradar a la mayoría. Pero más allá de la burla, hay algo que es importante señalar, y es que, en comparación a gobiernos anteriores, Clara Brugada si tiene una idea de ciudad. Se puede estar o no de acuerdo con ella, pero existe una visión. Hay una narrativa urbana, hay intención política detrás del espacio público; y honestamente, en una ciudad acostumbrada a gobiernos que administraban inercias, eso es un gran avance.

Hay una razón especial por la que el metro de la CDMX se inunda y también  una solución para arreglarlo

El problema es que las ciudades no se transforman solamente con símbolos; porque puedes llenar una estación de ajolotes, pero si el usuario tarda dos horas en llegar a su casa, el discurso no sirve.  Puedes pintar puentes de colores, pero si la renta expulsa a quienes llevan décadas viviendo ahí, el mural termina funcionando sólo como escenografía de contradicción.

La CDMX rumbo al Mundial se siente como una ciudad atrapada entre el deseo legítimo de reinventarse y el miedo constante de convertirse en un parque temático de sí misma.

Y quizá por eso el ajolote terminó siendo la mascota perfecta.

Porque el ajolote sobrevive adaptándose a un ecosistema cada vez más hostil, así como el chilango habita esta ciudad.

Política e imagen de los ajolotes y el color morado en la CDMX, ¿qué  significan?

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