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Educar en México

En México, hablar de educación ya no puede reducirse a calendarios escolares o resultados de pruebas. La discusión también pasa por los cuidados, la precariedad docente y el papel que tienen las escuelas para sostener, acompañar y proteger a las infancias.

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El pasado 7 de mayo, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, anunció con bombo y platillo que las clases se suspenderían un mes antes de lo planeado por “el Mundial de Futbol y la ola de calor”. La presidenta Claudia Sheinbaum dijo que se revisaría la propuesta y, apenas unos días después, tuvo que matizarse. Sin embargo, Delgado declaró que esos meses eran “tiempos muertos” en los que se hacía trabajo administrativo y que “las escuelas no podían hacer el trabajo de las guarderías porque las empresas no tienen políticas de trabajo flexibles”.

Esto desató inmediatamente protestas e indignación de madres y padres de familia cuyos planes para el verano no contemplaban algo así, especialmente en un país donde apenas hace un par de años se reconoció el derecho a 12 días de vacaciones laborales y donde la reducción de la jornada a 40 horas (con dos días de descanso) sigue sin concretarse plenamente.

Prioridad para garantizar los derechos de la niñez en México, los entornos  de cuidado – Sociedad Noticias

Por un lado, Delgado reconoció tácitamente que muchas escuelas dejan de enseñar durante semanas enteras, algo que debería estar bajo supervisión directa de la propia Secretaría. Y esos “tiempos muertos” los han pagado las infancias mexicanas con rezago educativo. En la prueba PISA 2022 —la más reciente cuyos resultados conocemos— México se ubicó entre los últimos lugares de la OCDE en matemáticas, comprensión lectora y ciencias. Más de la mitad de los estudiantes mexicanos no alcanzó el nivel básico en matemáticas y cerca del 47% tampoco lo hizo en comprensión lectora. La próxima evaluación será publicada hasta finales de 2026.

Esto sin mencionar habilidades como pensamiento crítico, historia o humanidades, cada vez más relegadas. Los maestros, saturados por cargas administrativas, malas condiciones laborales y bajos salarios, tienen cada vez menos margen para enseñar y acompañar. Y eso no se ha traducido en mejores profesionistas ni en personas adultas más funcionales. Solo hemos visto más paros, desgaste y libros de texto deficientes como los heredados por Marx Arriaga a la actual administración.

Por otro lado, Delgado también reconoció que no existen condiciones dignas para las labores de cuidado, aunque lavándose las manos y trasladando la responsabilidad a las empresas. Las escuelas siempre han sido mucho más que lugares donde se memorizan contenidos. Han funcionado como segundos hogares, especialmente para infancias con entornos violentos o inestables. Las escuelas de tiempo completo permitían además que muchas madres —porque siguen siendo principalmente las mujeres quienes cargan con los cuidados— pudieran trabajar.

Clases presenciales no son seguras, las aulas no tienen el espacio  suficiente – PortalGuanajuato.MX

También son espacios de socialización y ampliación de horizontes. Y no se trata de romantizar la docencia, sino de reconocer ejemplos reales: Eufrosina Cruz, política oaxaqueña, decidió estudiar gracias al impulso de un maestro; Paloma Noyola, estudiante de Tamaulipas cuya historia inspiró la película Radical, encontró en la escuela una posibilidad distinta de vida. El aula puede ser uno de los pocos espacios donde las condiciones de origen se equilibran un poco y donde una maestra o maestro puede convertirse en acompañamiento, guía e inspiración.

La docencia puede ser un trabajo más, o también lo que dé sentido y motivación a quien enseña y rumbo a quienes aprenden. Sin embargo, las condiciones laborales siguen siendo profundamente precarias: envían docentes a lugares recónditos sin materiales suficientes, los salarios son bajos y quienes no tienen una plaza trabajan por honorarios sin seguridad social ni jubilación. Ahí también Mario Delgado tiene mucho trabajo pendiente, aunque resulte más sencillo desviar la conversación hacia los pocos partidos del Mundial que se jugarán en México.

La educación está rezagada y hay que verla de forma integral. Educar no solo implica transmitir conocimientos —área en la que México ya enfrenta enormes rezagos—, sino también brindar cuidados, inteligencia emocional, guía y acompañamiento. También implica que las instituciones educativas puedan detectar y ayudar a niñas, niños y adolescentes que viven situaciones de violencia antes de que sea demasiado tarde.

El papel de las escuelas debe ser holístico. No puede limitarse únicamente a matemáticas o español. También las niñas y niños educan hacia arriba: a madres y padres de familia, cambiando sus realidades mediante el ejemplo, la guía y mejores prácticas que adquieren en la escuela. Son las y los docentes quienes muchas veces detectan primero lo que aqueja a las infancias y adolescencias y quienes pueden orientar.

Una educación integral también tendría que venir acompañada de una crianza integral: un sistema de cuidados funcional, tiempo para cuidar y autocuidado para las personas cuidadoras. Y sí, como dijo Delgado, también hace falta corresponsabilidad de las empresas. Más vacaciones, horarios flexibles y permisos no son privilegios; son condiciones necesarias para sostener la vida y preparar a las siguientes generaciones. Pero, para llegar a buen puerto, la responsabilidad debe ser compartida entre familias, empresas y Estado.

Docentes exponen preocupaciones respecto al sistema educativo mexicano -

 

 

Es especialista en comunicación política con perspectiva de género. Estudió Ciencia Política y Relaciones Internacionales en el CIDE y tiene una maestría en Política con especialización en Economía Política por la Universidad de Nueva York (NYU). En 2019 fue becaria de la Fundación Carolina, con la cual cursó el Master en Comunicación y Marketing Político en la Universidad de Alcalá de Henares en Madrid, España. Conduce el programa “Perspectiva y Poder” todos los jueves por ADR Networks; es profesora de la Universidad Anáhuac México, parte de la membresía de Auna México y de la Red de Politólogas #NoSinMujeres.

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Cuando la educación queda en segundo plano

La intención de adelantar el cierre del ciclo escolar volvió a abrir una discusión urgente: en México, la educación no solo enseña, también sostiene a millones de familias. Reducir las aulas a “tiempos muertos” ignora la realidad social, económica y emocional de las infancias y de quienes las cuidan.

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“Cuando la educación queda en segundo plano.”

El pasado 07 de mayo, el Secretario de Educación Pública, Mario Delgado, emitió un comunicado en el cual se buscaba adelantar el cierre del ciclo escolar 2025-2026 para educación básica (preescolar, primaria y secundaria), para escuelas tanto públicas como privadas al 05 de junio en vez del 15 de julio, como ya estaba establecido. La razón por la que se buscaba adelantarlo fue por las altas temperaturas y el Mundial de Futbol 2026.

 Esto provocó inmediatamente el rechazo de muchos padres de familia, y con justa razón. No todas las familias viven bajo las mismas condiciones económicas y sociales. En México, millones de hogares dependen del ingreso de ambos padres para sostenerse, lo que implica que durante el horario escolar muchos niños y niñas no tienen quién pueda cuidarlos en casa. A ello se suma que, de acuerdo con datos del INEGI, alrededor del 28% de las infancias en el país vive únicamente con su madre, reflejando la realidad de miles de mujeres que deben asumir simultáneamente las responsabilidades de crianza, cuidado y sustento económico. Además, existen familias para las que resulta imposible costear un mes adicional con sus hijos en casa, ya sea por la pérdida de ingresos, la falta de redes de apoyo o el alto costo de actividades recreativas, cursos de verano y servicios de cuidado infantil.

Lo que vimos en días recientes respecto a la intención de finalizar anticipadamente el ciclo escolar no es un hecho menor, es un reflejo de la importancia que nuestras autoridades le dan a la educación de los niños y niñas de nuestro país, quienes se han preocupado más por utilizar a la educación para fines electorales que académicos. Una decisión de esta magnitud no solo impacta el aprendizaje, sino también la estabilidad y organización de millones de familias mexicanas, pues la escuela en México no solamente cumple la función de educar, sino de ser un soporte para las familias para balancear sus actividades tanto laborales como familiares.

Sobre las “altas temperaturas”, cabe mencionar que no todas las entidades federativas tienen el mismo clima y recortar clases no es la manera de resolver ese problema, sino realmente invertir en infraestructura de calidad, o bien instalar puntos de hidratación en escuelas para prevenir golpes de calor o síntomas de deshidratación y que así las condiciones climáticas no sean un obstáculo para asistir a clases.

Por otro lado, el Mundial de Futbol 2026 no afecta de la misma manera a todo el país. Si bien ciudades como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey son sedes de este magno evento y pueden representar problemas de movilidad por la presencia de extranjeros en sus territorios, el resto de las entidades federativas no tienen algún impedimento para asistir con regularidad a sus escuelas.

Tras la reacción de los padres de familia, el pasado lunes 11 de mayo se llevó a cabo una Sesión Extraordinaria de Secretarios de Educación, en conjunto con padres, madres de familia y el magisterio, a fin de tomar una decisión definitiva sobre el cierre del ciclo escolar 2025-2026.

En dicha Sesión Extraordinaria, el Secretario de Educación buscó justificar su irresponsable argumentando diciendo lo siguiente:

“Tras la entrega de calificaciones hay una inercia en las escuelas en todo el sistema educativo; después del 15 de junio, se cae en un periodo que en realidad se aprovecha para la descarga administrativa hasta mediados de julio. Se mantienen las aulas abiertas realmente sin un propósito pedagógico, solo por cumplir un conteo; se desvirtúa la dignidad docente y se convierte la escuela en una estancia forzada. Ese tiempo muerto a veces es burocracia que roba espacio a la convivencia familiar y a la salud mental de nuestra niñez.”

Si la situación es que sobra tiempo del ciclo escolar, lo ideal sería evaluar los planes de estudio a fin de incluir temas provechosos para el final del ciclo escolar; por ejemplo, se les podrían asignar actividades artísticas o culturales que realmente beneficiarían la salud mental de la niñez, en vez de mandarlos a sus casas, en donde la mayoría de los niños y niñas no estarán supervisados y estarán expuestos a la inseguridad de las calles. Por otro lado, es relevante mencionar que el horario escolar para millones de familias mexicanas no es tiempo de convivencia familiar, por lo que esta propuesta resulta completamente irrealista.

Afortunadamente, tras esta sesión, en la cual existió pluralidad de opiniones y debate, se determinó que el Calendario Escolar 2025-2026 se mantendría sin modificaciones, concluyendo el 15 de julio. Uno de los aspectos más rescatables de esta discusión fue que finalmente se escucharon las voces de los padres de familia, quienes serían los principales afectados por una decisión de esta naturaleza. La participación ciudadana y la expresión colectiva siempre serán fundamentales para fortalecer la democracia y defender los derechos de las y los mexicanos. Más aún cuando se trata de temas tan sensibles e importantes como la educación de las niñas y niños, pues invertir en ellos significa también apostar por el futuro y el verdadero progreso de nuestro País.

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Volver a lo humano

Actúa de forma que los efectos de tus acciones sean compatibles con la permanencia de una vida auténticamente humana y con la supervivencia del planeta.

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9.100+ Estrechar Las Manos De La Naturaleza Fotografías de stock, fotos e  imágenes libres de derechos - iStock

Desde el desarrollo humano y el crecimiento personal, esta frase nos invita a reflexionar sobre la importancia de reconocer aquello que verdaderamente nos hace humanos. Cada acción que realizamos tiene un impacto, no solo en nuestra propia vida, sino también en las personas que nos rodean. Por eso es importante cuidar la manera en que pensamos, sentimos y actuamos cada día.

Tal vez parezca una idea sencilla o incluso fantasiosa, pero también profundamente esperanzadora: ¿qué sucedería si comenzáramos a cuidar la forma en que tratamos a los demás?, ¿si eligiéramos actuar con empatía, cordialidad y respeto? Hoy en día esto representa un gran reto, porque muchas veces vivimos atrapados en nuestras propias preocupaciones, intentando sobrevivir a los desafíos de la vida, olvidando mirar al otro.

Sin embargo, cuando nos permitimos encontrarnos verdaderamente con las personas y mostrar lo mejor de nosotros, algo cambia. La mayoría de las veces recibimos mucho de lo que damos. ¿Alguna vez has intentado sonreírle a alguien que no conoces? ¿Te has dado cuenta de cómo puede transformarse ese pequeño instante?

Ser humano implica practicar diariamente la empatía, la sensibilidad y la humildad.” La palabra humano proviene del latín humanus, relacionada con humus, que significa “tierra” o “suelo”. Etimológicamente hace referencia al “ser de la tierra” o “ser terrenal”. Esta raíz también se conecta con palabras como humildad y humilde, recordándonos que somos seres sensibles, orgánicos y profundamente ligados a la vida.”

Quizá por eso nos afecta emocionalmente ver el deterioro del planeta, los cambios climáticos o los animales en peligro de extinción. Porque la naturaleza también nos sostiene, nos abraza y muchas veces nos ayuda a sanar emocionalmente. Olvidamos que somos parte de ella.

La vida no es eterna. Nuestro tiempo aquí es limitado. Entonces, ¿por qué no comenzar a transformar nuestras acciones cotidianas? ¿Hace cuánto no volteas a ver las necesidades afectivas de las personas que están a tu lado? Dar también nos transforma. En la medida en que damos, muchas veces también nos llenamos.

Random Acts of Kindness for Seattle Kids | ParentMap

Conozco a una persona que mínimo cada mes lleva café, pan y tortas a los hospitales. Abre la cajuela de su camioneta y junto con sus hijos y nietos reparte alimento a quienes esperan afuera. Ella dice que la alegría que siente al dar es tan grande, que ahora sus hijos también disfrutan acompañarla. Ese tipo de acciones profundamente humanas transforman nuestra manera de sentir y de mirar la vida.

Pero también existe el otro lado. En alguna ocasión escuché a una persona decir: “Hay que quitarles a los que más tienen”. Y aunque entiendo que detrás de esas palabras puede haber enojo o carencia, le respondí que debíamos tener cuidado con esa idea, porque no se trata de quitar, sino de construir una humanidad más consciente. Siempre habrá alguien con menos que nosotros, y no nos gustaría vivir en un mundo donde el daño y el resentimiento sean la respuesta.

No somos seres aislados. Lo que hacemos impacta positiva o negativamente a otros. Una de las peores formas de violencia es no sentirse visto, amado o reconocido. Los seres humanos necesitamos afecto, pertenencia y dignidad.

Entonces, ¿qué nos hace auténticamente humanos? Tal vez la capacidad de elegir conscientemente nuestras acciones. Elegir la empatía sobre la indiferencia, la humildad sobre el egoísmo, el respeto sobre la violencia.

Porque cada acto, positivo o negativo, deja una huella en nosotros y en los demás. Observa cómo se siente tu interior cuando eres justo, honesto, amable o empático. Y también observa qué sucede dentro de ti cuando actúas desde la agresión, la indiferencia o el daño.

Tanto lo bueno como lo malo crecen con la práctica. Por eso, cada día tenemos una elección: seguir endureciéndonos… o volvernos más humanos.

Los actos de bondad son universales, ocurren cada 2 minutos

 

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México no está jodido

Entre tantas noticias difíciles, todavía existen momentos que recuerdan quiénes somos. La visita de BTS a México dejó algo más grande que conciertos llenos: una muestra de solidaridad, empatía y humanidad que también forma parte del país que habitamos.

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Escribo esto con la convicción de que somos más los buenos. Esta es una carta a la bondad que habita en cada uno de nosotros y un recordatorio necesario para que no se nos olvide qué es, en realidad, este país.

El espectáculo que dieron las Army en la reciente visita de BTS a México es una prueba de ello. Hay miles de videos circulando donde se ve a la gente ayudándose, cuidando que el de al lado tuviera una buena experiencia. Me conmovió el chofer del Metro que decidió bajar la velocidad de la marcha del tren para que las fans que iban a bordo pudieran ver la última parte del concierto.

Objetos NO permitidos en el concierto de BTS en el Estadio…

Estos gestos me hacen pensar que las y los mexicanos nos seguimos uniendo para las cosas buenas. No tiene que haber una desgracia para que nos unamos; no tiene que haber un terremoto para que nos solidaricemos. Eso es lo que hace grande a nuestro país y ese es el México por el que todas y todos tenemos que luchar: el que nos permite recordarnos, vernos los unos a los otros y saber que somos más grandes que la corrupción, que el narcotráfico, que la ilegalidad y que la criminalidad.

Somos más las y los mexicanos que queremos ver triunfar al que se esfuerza diario. Somos más quienes queremos ver titularse al chavo que se para a las 4:00 de la mañana para llegar a su clase de 7:00 am. Somos más los que queremos que el señor que entra a trabajar al alba y sale a las ocho de la noche llegue a su casa con un salario digno. Somos más los que queremos que las madres buscadoras encuentren, por fin, el consuelo de la verdad. Somos más lo que queremos que cada persona que hoy falta en una mesa regrese con vida a su hogar. Somos más los que queremos ver sano al que hoy lucha contra una enfermedad. Somos más los que deseamos que las y los niños crezcan en un entorno seguro.

La bandera mexicana se ha convertido en un símbolo definitorio de las  protestas en Los Ángeles | CNN

Sé que no estamos jodidos porque mientras esa bondad siga dentro de nosotras y nosotros, seguiremos siendo una gran nación.  Somos un país de gente buena, necesitamos recordarlo.

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