Con el debate sobre la Reforma Electoral en México a la vuelta de la esquina, es importante informarnos sobre ciertos conceptos para evaluar las propuestas de cambio en nuestro sistema electoral y político. Una figura clave para comprender este debate es la de los plurinominales. ¿Qué son?, ¿cómo aparecen?, ¿para qué sirven en el sistema político?, ¿y cuál es el debate que se avecina en torno a esta figura? Sigue leyendo para entender un poco más sobre el tema.
En nuestro país contamos con un sistema electoral mixto, es decir, que ciertos espacios de poder público se otorgan mediante mayoría relativa (voto directo) y otros de manera proporcional, a través de listas de candidatos que los electores votan en bloque. Estos últimos son los que conocemos como plurinominales, de modo que el Congreso de la Unión se conforma de la siguiente manera:
Cámara de Diputados
300 legisladores electos por mayoría
200 legisladores electos por representación proporcional
Cámara de Senadores
64 legisladores electos por mayoría
64 legisladores electos por primera minoría y representación proporcional
Existe la controversia de que los espacios plurinominales se “regalan”, que quienes los obtienen no hacen campaña y que representan un gasto innecesario. Sin embargo, la realidad es que funcionan bajo un sistema electoral regulado y se asignan a cada partido político de acuerdo con la proporción de votos obtenidos.
Los llamados “pluris” cumplen funciones fundamentales: dar voz a las minorías, evitar la sub y sobrerrepresentación y —quizá la más relevante— brindar pluralidad de opiniones al debate legislativo, un debate que hoy, en muchos casos, se asemeja más a un monólogo. El bien de nuestra democracia exige que las voces de todos los sectores sean escuchadas en la creación de leyes. Sin esta diversidad representativa, se corre el riesgo de concentrar el poder en un solo partido y debilitar el contrapeso democrático.
Se especula que la próxima reforma electoral busca, entre otros puntos, eliminar a los legisladores plurinominales. Pero la pregunta es inevitable: ¿realmente es necesario? Aunque los partidos políticos no son perfectos y muchas veces los ciudadanos no nos sentimos plenamente representados, siguen siendo un vehículo institucional para colocar propuestas y temas relevantes en la agenda pública.
No debemos tomar a la ligera lo que ocurre en las Cámaras. El trabajo legislativo moldea nuestro futuro y define nuestra realidad cotidiana. Informarnos, participar y vigilar activamente es indispensable. De lo contrario, las decisiones se tomarán a nuestras espaldas, beneficiando intereses particulares y debilitando la democracia mientras la ciudadanía permanece indiferente. Nuestra vigilancia activa es el pilar de una representación genuina y de un contrapeso eficaz.