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Cuando se organizan las y los jóvenes, florece la paz

Cuando las y los jóvenes se organizan, florece la paz: arte, comunidad y justicia desde abajo, con esperanza y dignidad.

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La paz no se decreta. La paz se construye. Y en México, tras años de violencia institucionalizada, abandono social y criminalización de la juventud, sabemos bien que la paz verdadera nace desde abajo, con justicia y con organización popular.

Como lo ha dicho el presidente Andrés Manuel López Obrador: “Nosotros sostenemos que la paz y la tranquilidad son los frutos de la justicia”. Por eso, en esta Cuarta Transformación no recurrimos a la represión. Apostamos por la comunidad. Apostamos por las y los jóvenes como protagonistas del cambio.

Desde el Instituto Mexicano de la Juventud, lo estamos viendo en todo el país: donde florece el arte, retrocede la violencia; donde hay identidad barrial, no hay espacio para el abandono. Con esta convicción, impulsamos los Tequios Nacionales por la Paz: jornadas de organización comunitaria en planteles escolares, espacios públicos y barrios populares. En cada tequio se pinta, se limpia, se siembra… pero, sobre todo, se reconstruye el tejido social desde la raíz.

Ya no se trata de acciones aisladas. Se está consolidando una política pública nacional de prevención, arraigo territorial y trabajo colectivo. Una política que parte de un principio simple pero poderoso: las y los jóvenes no son amenaza, son esperanza.

En cada rincón de México, lo vemos: organizan rodadas, torneos, círculos de escucha, murales, bibliotecas populares, redes de cuidado. No están esperando ser salvados. Están salvando al país con su creatividad, con su alegría, con su entrega.

Y lo decimos con claridad: la paz no es solo la ausencia de guerra, sino la presencia viva de oportunidades, de cultura, de justicia social y de comunidad organizada.

Esta Transformación será eterna y real solo si la juventud la encarna y la hace suya. Por eso, desde el IMJUVE no queremos jóvenes encerrados ni vigilados. Queremos jóvenes libres, conscientes, con sentido de pertenencia y con esperanza. Queremos juventudes organizadas que caminen con dignidad hacia un país más justo.

Porque sí: la paz también se construye con bicicletas, libros y murales.

A las y los jóvenes de México, les decimos con convicción y con amor: ustedes no son el futuro. Son el presente que ya está transformando a México.

A las y los jóvenes les digo con firmeza y convicción: ustedes no son el futuro. Ustedes son el presente que ya está transformando México. Organícense. Crean en su comunidad. Trabajen en colectivo. Porque cuando se organizan las y los jóvenes, florece la paz.

Y con ella, florece el país.

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