#Opinión

Vacunar es protegernos juntos

💉👶 Vacunar es salvar vidas. No hacerlo es condenar a la niñez a muertes prevenibles. Exijamos juntos #SaludParaTodos.

Publicado

en

Durante la pandemia, el desarrollo de las vacunas contra el COVID-19 transformó el ánimo del mundo entero. Pasamos de vivir con el miedo a la muerte omnipresente a poder recuperar la esperanza. La ciencia nos mostró claramente que la vacunación podía significar la diferencia entre la vida y la muerte. Sabiendo que las vacunas tienen ese poder, habiéndolo vivido con tanta claridad, es imperdonable que un gobierno decida no invertir en ellas, especialmente en vacunar a los niños.

Nuestro país fue, durante décadas, un ejemplo de cómo se puede proteger a la población a través de la inmunización universal. El Programa Nacional de Vacunación logró lo que parecía imposible: erradicar o controlar enfermedades mortales. Gracias a ello, muchos crecimos libres del miedo a enfermedades como el sarampión o la tosferina.

Los datos son claros. Entre 2012 y 2021, la proporción de niños sin ninguna dosis de vacunas era casi nula: menos del 1%. Pero la cobertura de triple viral (sarampión, paperas y rubéola) se desplomó en el sexenio pasado y no se ha recuperado: del 90% en 2012 cayó a menos del 71% en 2021. El resultado lo vemos hoy: el sarampión vuelve a asomarse como riesgo y la tosferina, que estaba erradicada, ha dejado casi mil contagios confirmados y 51 muertes de bebés menores de un año en lo que va de 2025. En todos los casos, eran niños sin vacunación. Es decir, muertes que pudieron haberse prevenido.

En otros países, la caída en las tasas de inmunización se explica por ideologías extremas y campañas de desinformación. Afortunadamente, en México ese discurso no ha calado con fuerza. Aquí la explicación es distinta, pero no por ello menos grave: es una decisión del gobierno. Abandonar la compra, la distribución y la aplicación de vacunas es un acto de negligencia con efectos letales.

Vacunar no solo protege a quien recibe la dosis, nos protege a todos. Genera inmunidad de grupo, reduce hospitalizaciones, salva presupuestos públicos y evita pérdidas millonarias por productividad. Estudios internacionales muestran que las campañas de inmunización masiva ahorran miles de millones en atención médica y pérdidas económicas.

Vacunar es una inversión que se paga sola, pero sobre todo es un imperativo ético. No hay justificación para que bebés mexicanos mueran de enfermedades prevenibles. Cada vida perdida por tosferina o sarampión debe ser una exigencia contra la omisión del Estado.

En mi partido, creemos que la libertad empieza con la libertad más esencial: la de vivir. Defendemos el programa nacional de vacunación porque queremos erradicar el dolor evitable. No es una bandera partidista, es una urgencia moral. Es una medida eficiente y justa. Es necesario que el gobierno asuma esta responsabilidad. Ojalá exijamos juntos el derecho a vivir con salud y ojalá el gobierno pueda regresar a mostrar resultados como los que alcanzamos, juntos, convencidos de que México merece la vida.

Lo más visto

Salir de la versión móvil