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#Opinión

Seguridad y mujeres: el reto pendiente de Tijuana

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Por: Alejandra Cerecedo.

Tijuana enfrenta problemas que no pueden resolverse únicamente con más policías o patrullas. La seguridad, particularmente para las mujeres, exige algo más: prevención, inteligencia, espacios públicos seguros y una política que entienda que la violencia también se construye en las calles oscuras, en las colonias abandonadas y dentro de los hogares.

En ese contexto, la diputada local de Morena, Evelyn Sánchez Sánchez, quien encabeza Las encuestas a la alcaldía con un 67% de acuerdo a la encuesta de Data Polls MX, ha planteado cuatro ejes para fortalecer a Tijuana: agua, empleo, seguridad y desarrollo urbano. Aunque la agenda es amplia, hay un punto que merece especial atención: cómo hacer de la seguridad una política preventiva y, sobre todo, cómo garantizar que las mujeres puedan vivir y trasladarse sin miedo.

Hay avances que reconocer. Los homicidios en Tijuana disminuyeron de mil 809 en 2024 a mil 219 en 2025, y durante el primer semestre de 2026 también se registró una reducción frente al mismo periodo del año anterior. Son cifras importantes, pero la seguridad de una ciudad no puede medirse únicamente por los homicidios.

La violencia contra las mujeres revela otra realidad. Entre enero y junio de este año, Baja California registró 7 mil 188 casos de violencia familiar contra mujeres y 11 feminicidios, de acuerdo con cifras de la Fiscalía estatal. En Tijuana, colonias como Mariano Matamoros, Natura, Camino Verde, Sánchez Taboada y Francisco Villa concentran una incidencia importante de violencia de género.

Por eso resulta relevante la propuesta de construir un sistema de inteligencia preventiva que cruce información de seguridad, movilidad, servicios e incidentes urbanos. Si una colonia concentra reportes de violencia, calles sin iluminación, transporte deficiente y espacios abandonados, el gobierno debería poder identificarlo antes de que ocurra una tragedia, no después.

La propuesta de tableros públicos por colonia también puede convertirse en una herramienta de rendición de cuentas. Saber dónde están los delitos, dónde falta alumbrado, qué espacios requieren recuperación y dónde deben reforzarse los senderos seguros permitiría pasar de una política reactiva a una verdadera estrategia de prevención.

Y aquí hay una discusión de fondo: la seguridad de las mujeres no puede ser un apartado dentro de la política de seguridad; debe ser un criterio para diseñarla.

El alumbrado público, la movilidad, la recuperación de espacios, las condiciones laborales de los policías y la coordinación entre los tres órdenes de gobierno parecen temas distintos, pero para una mujer que camina sola de noche forman parte del mismo problema: poder regresar a casa sin miedo.

Tijuana necesita dejar de administrar sus riesgos y comenzar a anticiparlos. La seguridad debe construirse desde las colonias, con información, prevención y presencia institucional.

Evelyn Sánchez ha puesto sobre la mesa una agenda que puede convertirse en algo más que una plataforma política: una discusión sobre qué tipo de ciudad quiere ser Tijuana. Y si el objetivo es construir una ciudad verdaderamente segura, habrá que empezar por una pregunta sencilla, pero fundamental: ¿qué tan segura se siente una mujer al caminar por sus calles?

Porque una ciudad no es segura cuando sólo bajan los homicidios. Es segura cuando sus mujeres pueden vivir, trabajar, trasladarse y regresar a casa sin sentir que están poniendo en riesgo su vida.

 

Alejandra Cerecedo Constantino es una destacada profesional en comunicación y política en México, con una Licenciatura en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Veracruzana (UV) y una Maestría en Comunicación Política y Pública por la Universidad Panamericana (UP). Actualmente, es Directora Nacional de Comunicación en la Confederación Nacional de Jóvenes Mexicanos (CONAJOMX) y asesora de comunicación en el Senado de la República, donde usa su experiencia para fortalecer la comunicación institucional y pública.

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#Opinión

¿A quién incomoda el crecimiento de Pepe Chedraui en Puebla?

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Su ventaja en las encuestas parece haber encendido una campaña de desprestigio en su contra.
En encuestas como BEAP, MetaMetrics y La Encuesta MX, el alcalde aparece al frente de las preferencias, con una ventaja de más de 20 puntos sobre su más cercano competidor.
La guerra sucia crece, pero también crece la expectativa por conocer quién la opera y qué hay detrás.

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MIRADA AL FUTURO: La ciudad no se barre sola

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El Metro cumplió 57 años el 4 de septiembre. Hubo billete conmemorativo de la Lotería Nacional, fotografías históricas y un comunicado impecable: 22 trenes recuperados en las Líneas 2, 7, 8 y B; 15 mil trabajadoras y trabajadores; más de 69 mil millones de usuarios transportados desde 1969; una racha de cero carpetas por robo con violencia. La ciudad se retrató junto al naranja. Es justo: sin el Metro, esta capital se deshace a las 7:15 de la mañana.

Lo que casi no se retrata es la otra ciudad, la que empieza dos horas antes.

Antes de que salga el primer tren, las cuadrillas de limpia ya van en camión rumbo a una vía primaria. Muchas de esas personas no son, en el papel, trabajadoras: son “beneficiarias” de un programa social o personal de una empresa subcontratada. La palabra importa. Un beneficiario no cotiza. No tiene seguridad social, ni prestaciones, ni jornada reconocida, ni a quien reclamarle. Beneficiario suena a favor. Y el favor, en esta ciudad, se paga con turnos de madrugada junto al carril rápido.

Las cifras vienen de la denuncia, no del gobierno, y eso ya es parte del problema. La diputada Patricia Urriza, de Movimiento Ciudadano —ni de mi partido ni de mi bancada, conviene decirlo—, sostiene que en menos de un año hay siete personas fallecidas y más de treinta y cuatro lesionadas en estos esquemas. A finales de agosto se volcó un camión que trasladaba a 19 trabajadores: doce lesionados. El 30 de agosto murió Guadalupe, trabajadora de limpia, en Avenida Ferrocarril. No existe un recuento oficial que confirme o desmienta esas cifras. Que no exista es, en sí, una respuesta.

Hay un detalle que dice más que cualquier discurso: buena parte de los accidentes no ocurre “en la calle” en abstracto. Ocurre en el traslado, de noche, en unidades que llevan gente a barrer lo que nosotros ensuciamos de día. El riesgo no es solo la escoba junto al carril rápido. Es el camión que los lleva, el chaleco que no brilla y el nombre administrativo que evita decir “trabajador”.

Lo del uniforme merece párrafo aparte. Desde enero de 2025 el personal de servicios urbanos viste guinda, cuando la norma de seguridad para quien labora en vía pública pide colores de alta visibilidad. Se puede discutir la intención. Lo que no se puede discutir es la física: a las cinco de la mañana, sobre Viaducto, el guinda no se ve. Ninguna estrategia de imagen vale un cuerpo.

Compárese con el Metro. El Metro tiene sindicato, plaza, número de empleado, jubilación y hasta un cachito de lotería con su nombre. La limpia, en este modelo, flota entre el programa social y la tercerización. Uno es institución; el otro es arreglo. Pero los dos hacen lo mismo a distinta hora: sostener el escenario para que el resto podamos fingir que la ciudad funciona sola. Misma ciudad, dos categorías de cuerpo.

El 1 de septiembre, el Gobierno capitalino entregó al Congreso su Segundo Informe: alrededor de 3,500 obras en espacio público, 450 kilómetros repavimentados, Utopías, Caminos de Mujeres Libres y Seguras. El propio gobierno puso el cuidado al centro de su relato. El cuidado es un buen eje. Pero una administración que se define por los cuidados tiene que responder por quienes cuidan la calle. No se le puede llamar justicia social a un esquema que produce avenidas impecables y actas de defunción.

El 14 de octubre, la jefa de Gobierno comparecerá ante el Congreso. Ahí hay una prueba sencilla, sin ideología de por medio:

— que quien barre sea trabajador, con contrato y seguridad social;

— que el uniforme cumpla la norma de alta visibilidad, no la paleta del partido;

— que el traslado deje de ser la parte más peligrosa del turno;

— que exista un registro público de accidentes y fallecimientos del personal de limpia, con nombre, fecha y causa.

Nada de eso requiere una reforma constitucional. Requiere decisión.

Una columna no le devuelve la vida a Guadalupe. Puede hacer algo más chico y más terco: negar la idea de que la ciudad se sostiene sola. No se sostiene sola. Se sostiene con gente que entra a un túnel y con gente que sale a un camión a las cinco de la mañana. A los primeros, con razón, les cantamos las mañanitas. A los segundos les decimos beneficiarios.

Por eso cada calle recién barrida es también una pregunta: ¿quién la dejó así, y a qué hora se fue?

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Rafa Márquez y el proceso que sí llegó

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Ayer, Rafa Márquez fue presentado como director técnico de la Selección Mexicana en el Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana de Fútbol. La noticia no es que haya sido presentado. La noticia es que efectivamente ocurrió lo que se había prometido.

Porque en una Federación acostumbrada a cortar procesos de tajo y a improvisar ciclos, cumplir un plan trazado desde 2024 es, por sí solo, un acontecimiento. Rafa fue auxiliar de Javier Aguirre durante todo el proceso mundialista precisamente para esto. Y esta vez, el relevo se respetó.

‘El Káiser’ no pudo llegar en mejor momento. Y no por los resultados.

En términos estrictamente de alcance deportivo, el Mundial terminó donde ya sabíamos que terminaba: en octavos de final. Sí, se superó lo de Qatar 2022. Pero el techo siguió intacto. Lo que sí cambió fue otra cosa, y quizá más difícil de conseguir: la reconexión con la afición.

Durante cuatro años, la relación entre el Tri y su gente fue de pura apatía. El desastre de Qatar había roto algo. Llegaron las promesas de cambio, que en buena medida siguen sin cumplirse. Llegaron incluso los títulos, con la Copa Oro y la Nations League. Pero la conexión no aparecía por ningún lado.

Hasta el pitazo inicial del 11 de junio en el Estadio Ciudad de México. Ahí, algo se acomodó. El grito de “y si sí” se volvió un himno de batalla que nadie vio venir. El clímax llegó frente a Ecuador el 30 de junio. Y el cierre, contra Inglaterra el 5 de julio, terminó en derrota pero con el orgullo intacto. Se perdió el partido y se ganó a la gente.

Esa es la herencia real que recibe el michoacano. No una plantilla campeona, sino un país que volvió a querer a su selección.

Él parece entenderlo. En la conferencia lo dijo con claridad: la ventaja es que no se empieza de cero, que hay una base importante, y que la tarea es mantener lo que hay pero mejorarlo y evolucionarlo. Su cuerpo técnico respalda la ambición: Juan Manuel Lillo, Andrés Guardado y Vidal Paloma como auxiliares, Xabier Mancisidor con los porteros y Pol Lorente en la preparación física. Duilio Davino, director de selecciones, puso los objetivos sobre la mesa: ser el número uno de la zona, pelear finales de Concacaf y mantenerse entre los diez mejores del mundo.

Su primera prueba llega el 26 de septiembre contra Colombia, en Baltimore. No es un rival menor. Con Luis Díaz, James Rodríguez y Luis Javier Suárez, los cafetaleros tienen una calidad indiscutible, aunque en el Mundial se esperaba bastante más de ellos. Después vendrán Perú, Estados Unidos y Chile.

Pero no todo es color de rosa. Los vicios de siempre siguen ahí. El empalme del calendario de la Liga MX con la fecha FIFA, que incluye cuatro partidos de la jornada 10 el mismo día del debut, obligó a un acuerdo para convocar apenas dos jugadores por equipo. Nos quedaremos con la duda de si veremos al equipo que Rafa quiso o al que pudo tener. La eliminación permanente del ascenso y descenso desató protestas de la Liga de Expansión y sigue en procesos jurídicos. Y tras el Mundial, la exportación de futbolistas mexicanos a Europa fue prácticamente nula: entre los seleccionados, solo el caso de la ‘Hormiga’ González.

Ninguno de esos problemas es responsabilidad del de Zamora. Todos van a condicionar su trabajo.

Por eso la pregunta no es si él está capacitado. La pregunta es si lo van a dejar trabajar. Ese apoyo tendría que traducirse en cosas concretas: partidos en México para sostener el vínculo con la afición, libertad total para convocar a quien él quiera, y rivales de calidad que obliguen al equipo a crecer.

Rafa lo resumió mejor que nadie: habrá momentos buenos y momentos malos, pero lo importante es seguir avanzando.

Ojalá que esta vez, por primera vez en mucho tiempo, avanzar signifique no volver a empezar.

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