Scooters eléctricos en la ciudad, ¿buenos o malos?

Ciudad de México, 11 marzo (Redacción).-  El fenómeno de los scooters eléctricos comienza a crecer en las principales calles y colonias de la Ciudad de México, hoy en día, hay al menos 4 empresas que junto con las bicicletas o ancladas, forman parte del paisaje urbano.

Con este fenómeno o moda que de golpe ha llegado a la capital, surge la pregunta si son buenos o malos estos nuevos medios de transporte compartidos y si el reto de adaptarnos a ellos será benéfico para quienes vivimos y transitamos en la zona centro de la #CDMX.

Otras grandes ciudades han sido también tomadas por sorpresa por los scooters eléctricos y las bicicletas que se adueñan de esquinas o pequeños espacios en banquetas o parques; Los Ángeles, por ejemplo, tiene más de 10000 unidades y al igual que en la Ciudad de México, lo que al inicio fue un pequeño problema, hoy es una opción viable de micromovilidad que permite a cientos de miles trasladarse de manera más rápida, divertida y ecológica a sus destinos.

El mayor reto para estas nuevas maneras de transportarnos, involucra tanto a las empresas poseedoras de las unidades, como a los usuarios y gobiernos. Para las primeras, el reto está en concientizar a los usuarios acerca de los peligros que conlleva el uso de las unidades, así como fomentar el correcto uso de estas en las calles, para los usuarios el reto será utilizar de manera responsable las unidades sin utilizarlos sobre aceras o en sentido contrario, sin casco y a exceso de velocidad; finalmente, el mayor reto es aquel en el que las autoridades deberán intentar regular a las empresas para que puedan aumentar y mantener la cantidad de unidades, regular dónde deberán estacionarse, etcétera.

De acuerdo con un artículo publicado en LA Times:

Las compañías de monopatines y los gobiernos locales necesitan desarrollar políticas de seguridad más agresivas. La policía debe multar a los pasajeros que operan de manera peligrosa. Las compañías podrían encontrar formas de reducir automáticamente las velocidades de los monopatines en ciertas áreas de alto riesgo. Las compañías dicen que están desarrollando una tecnología que podría apagar automáticamente los monopatines si la gente trata de andar en la acera. Y, lo que es más importante, las ciudades necesitan construir la infraestructura, como los carriles para bicicletas protegidos, que permiten y animan a los conductores de scooter a navegar de forma segura.”

 

Hay una curva de aprendizaje con monopatines y otros servicios de “micromovilidad”, y la experiencia debe moldear las políticas y regulaciones para hacerlas más seguras y mejores para todos.

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