¿Sabes cuál es la moda de las sonrisas negras?

En redes sociales se están viendo personas que cepillan sus dientes con carbón activado para blanquearlos. Al parecer lo consideran seguro por ser natural, además de no saber a nada; pero los expertos no están de acuerdo.

¿Qué es el carbón activado?

El carbón activado o carbón activo es carbón poroso que atrapa compuestos, principalmente orgánicos, presentes en un gas o en un líquido.

El carbón activado o activo pertenece a una familia de adsorbentes (no es lo mismo que absorbentes) carbonáceos cristalinos.

Hay un gran mercado de productos, tanto en polvo como en cápsulas, para diferentes usos.

La propiedad más conocida es la de retener toxinas. Por esta misma propiedad se utiliza en casos de desintoxicación como antídoto hospitalario. Al ingerirlo, actúa como una esponja, retiene la sustancia nociva y esta atraviesa el organismo sin efectos. También es usado como filtro pues bloquea contaminantes por su gran cantidad de microporos. Adsorbe, por ejemplo, las toxinas del agua, potabilizándola.

En lo que respecta a los dientes sus males no son menores. Carbón Coco es una de las tantas empresas que comercializan carbón activado para limpiar los dientes, y afirman a Gizmodo en español que “el carbón activado elimina las manchas externas de los dientes sin los ingredientes químicos tóxicos utilizados en los blanqueamientos comerciales”. También añaden “puede cambiar el pH en la boca, ayudando a reducir las causas de caries, enfermedades de las encías y el mal aliento”, basándose en una composición de carbón 100% orgánico y finamente molido, al que aseguran que sólo se le añaden polvo de bentonita y mirto de limón.

Las verdaderas propiedades del carbón activado

La realidad es que todos los tratamientos de blanqueamiento caseros suelen incluir en limado o son sustancias abrasivas para el esmalte. Y en este caso, su uso no es muy distinto del clásico bicarbonato. El nivel de finura del polvo, de hecho, es casi el mismo y consecuentemente su poder de limado también.

Por un lado, lo que Carbón Coco afirma sobre el PH no tiene sentido. No hay confirmaciones científicas que corroboren ese supuesto efecto en enjuagues o cepillados pero, de todas formas, el PH de la saliva debería estar entre 7 a 7.4, está así de forma “natural”. Si cambia empezaríamos a ver síntomas tales como desmineralización y manchas blanquecinas en el esmalte.

Aplicación en los dientes.

En tres minutos, se moja el cepillo, se introduce en el polvo y se empieza a cepillar, a los pocos minutos de cepillar ocurrirá lo evidente: el polvo se hace cuasi líquido y empieza a “escaparse” de la boca en mucha más cantidad de los que parece haberse aplicado. Esto es porque ahora es pasta, habiendo adsorbido el 90 por ciento de su propio peso en saliva.

Ahora la pregunta es ¿blanquea?, pues sí,  pero varea de la persona.

El carbón activo puede teñirlos de negro consiguiendo, irónicamente, justo el efecto contrario del que se buscaba.