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#Opinión

Por una escuela con menos distracciones y más aprendizaje

Los celulares en el aula no son evolución, son distracción. Urge recuperar la escuela como un espacio seguro y libre para aprender.

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Quienes hemos pasado tiempo en un salón de clases sabemos que la atención es frágil, especialmente en un mundo acostumbrado a un dinamismo sin precedentes. Nuestros niños —y nosotros mismos— estamos siendo constantemente estimulados por pantallas. Cada vez cuesta más leer un libro o escuchar atentamente una plática. El mundo nos está llevando a entornos de ansiedad que dificultan la concentración.

Móvil, ¿encendido o apagado en clase?

Ahora imaginemos el efecto de un teléfono vibrando en la mochila de un alumno de primaria, una notificación en medio de una explicación o un trend de TikTok interrumpiendo una clase. Es una escena cotidiana en muchas escuelas, y lo cierto es que refleja un problema de distracción más que de evolución tecnológica.

Como legisladora y como madre, me preocupa profundamente lo que está ocurriendo con la educación de nuestros hijos. Por eso, presenté una iniciativa para establecer planteles libres de celulares en la Ciudad de México. La propuesta también contempla el fomento de un uso responsable y consciente de la tecnología, reconociendo que el reto no es eliminarla, sino educar para convivir mejor con ella.

Cuando la escuela comienza más tarde, los estudiantes prestan más atención  – Vive Michigan Magazine

En los últimos meses hemos visto iniciativas similares en otras ciudades y países del mundo. Esta motivación forma parte de un movimiento global que busca recuperar la escuela como un espacio seguro, libre de violencia digital y propicio para el aprendizaje. Países como Francia, Alemania, España, Nueva Zelanda, Italia y varias provincias de Canadá ya han propuesto o implementado políticas similares con resultados alentadores.

Los datos son contundentes: el uso prolongado de celulares y videojuegos reduce el rendimiento académico. Se estima que, tras recibir una notificación, los estudiantes pueden tardar hasta 20 minutos en volver a concentrarse. El 75% de los maestros reportan distracción por el celular en clase. Esto compromete el aprendizaje y refuerza una desconexión con el presente, los compañeros y los propios procesos cognitivos.

120+ Preteen Indian Estudiantes Hablando Por Teléfono Celular En Clase  Fotografías de stock, fotos e imágenes libres de derechos - iStock

La dimensión más grave, sin embargo, es la seguridad. En México, una tercera parte de los niños ha sufrido acoso cibernético y uno de cada cinco ha dejado de ir a la escuela por esta razón. El 80% de los menores se ha sentido en riesgo de abuso o explotación sexual en línea. México ocupa el primer lugar mundial en pornografía infantil, y el 62% de las víctimas son captadas por internet. A esto se suma el reclutamiento por parte de grupos delictivos, el contacto con desconocidos y el acceso a contenido violento o sexual sin supervisión. ¿De verdad podemos seguir normalizando que los celulares estén presentes todo el día en las mochilas de nuestros hijos?

Desde lo emocional, las consecuencias también son preocupantes. La exposición a pantallas antes de dormir afecta el sueño de casi el 80% de los niños. Las redes sociales refuerzan patrones de ansiedad, depresión y baja autoestima, debido a la constante comparación y la necesidad de aprobación. Y entre los cero y seis años, etapa crucial del desarrollo, está demostrado que la tecnología no aporta beneficios reales.

Estamos a tiempo de corregir el rumbo. No se trata de regresar al pasado, sino de construir un presente más sano y más consciente.
No podemos seguir esperando que los salones de clase se adapten pasivamente a las nuevas formas de distracción. Es nuestra responsabilidad como padres exigir condiciones óptimas para el aprendizaje. Esta medida no resolverá todos los problemas del sistema educativo, pero es un paso firme hacia una escuela más segura y más útil.

Estudio en clase de inglés con estudiantes de diferentes países: Polonia,  Alemania, USA. Trabajo en equipo. Trabajando en estudiantes multiétnicos.  Los profesores estudian idiomas extranjeros juntos en clase. Estudiar con  laptop. |

Laura Álvarez cuenta con más de 20 años como servidora pública. Destacó en la alcaldía Benito Juárez, donde lideró Desarrollo Social por más de una década, impulsando la creación de Centros de Desarrollo Infantil y la Universidad del Adulto Mayor. En la Secretaría de Economía apoyó el emprendimiento femenino y en Profeco combatió abusos contra consumidores. También tiene una amplia trayectoria en el Partido Acción Nacional, donde lideró la Secretaría de Gobierno en el ámbito local. Desde septiembre de 2024 es diputada local del Congreso en Ciudad de México. Laura es licenciada en Relaciones Internacionales por la UVM y ha tomado cursos en transparencia y buen gobierno en instituciones como el Tec de Monterrey y el CIESAS. Es madre de dos hijas y participa en acciones de voluntariado y desarrollo comunitario.

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El día que el Super Bowl cantó en español

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Crecí mirando una versión de la adolescencia que no era la mía. La televisión me enseñó casilleros, suburbios perfectos y bailes de graduación que parecían universales. Tardé años en entender que no lo eran. Lo que veía no era mi identidad; era la identidad dominante.

Durante décadas, la cultura estadounidense ocupó nuestras pantallas y moldeó nuestras aspiraciones. Nos acostumbramos a vernos traducidos, adaptados o, simplemente, ausentes. Por eso, lo que ocurrió en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl no fue solamente un show. Fue una corrección simbólica.

Credito: Apple

Bad Bunny no salió a explicar quién era. No necesitó traducción. Cantó en español en el escenario más visto del país que durante décadas impuso la narrativa cultural que consumimos desde este lado del continente.

Cada detalle del espectáculo estaba pensado para sentirnos identificados. Primero apareció Villa’s Tacos, una taquería angelina fundada por migrantes mexicanos, colocada en el centro del show como un gesto de orgullo cotidiano. Después, Emiliano Vargas, boxeador con raíces mexicanas, acompañado por el puertorriqueño Xander Zayas, recordando que el deporte también es territorio latino.

Credito: IG Emiliano Vargas

Credito: IG Emiliano Vargas

Y, por supuesto, no podía faltar la Casita, esa estructura que ha acompañado toda su gira y que funciona como un homenaje a las casas tradicionales en Puerto Rico. Más que un elemento escenográfico, es una declaración de origen, una manera de llevar la isla consigo incluso en el centro del espectáculo más mediático del mundo.

Invitar a Toñita, la dueña del Caribbean Social Club de Brooklyn, fue uno de los gestos más emotivos del espectáculo: no era una celebridad ni una figura mediática, sino una mujer que ha sostenido durante décadas un espacio de encuentro para la comunidad puertorriqueña en Nueva York. El niño dormido en las sillas, en plena celebración, pudo haber sido cualquiera de nosotros. Y cuando al final nombró a cada país del continente, el mensaje quedó claro: América somos todos.

Credito: Apple

No fue la cultura latina intentando entrar al Super Bowl.
Fue el Super Bowl entrando en territorio latino.

El recorrido musical —del reggaetón a la salsa y de ahí a las canciones de protesta— dejó claro que no se trataba solo de bailar, sino de afirmar identidad. Las críticas no tardaron en llegar. Nunca tardan cuando el centro cambia de idioma.

No rompió el récord de audiencia.
Pero rompió algo más profundo: la idea de que para estar ahí había que parecerse a alguien más.

Esta vez no imitamos. Nos mostramos.
Y el evento más importante de Estados Unidos cantó en español.

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#Opinión

El poder invisible de la cordialidad

La cordialidad no es solo amabilidad: es reconocer la dignidad del otro. Un simple “échale ganas” puede cambiar una vida. 💛✨

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La cordialidad no es opcional; es un compromiso diario con la humanidad del otro.

Quizá te has percatado de que en otros textos he hablado sobre la importancia del cuidado del otro. Hoy quiero contarte algo que viví y que nunca olvidaré.

Recuerdo que un día me sentía profundamente triste. Decidí salir a caminar al parque. Imagino que llevaba los hombros caídos, el paso lento y la mente llena de pensamientos sobre la situación que estaba atravesando. En ese momento, pasó una camioneta a mi lado y la persona que conducía me gritó: “¡Échale ganas!”.

Algo cambió en mí. De inmediato apareció una sonrisa que transformó mi emoción y me permitió sentirme diferente durante el resto del día. No supe quién era esa persona, nunca lo sabré. Pero muchas veces, a lo largo de mi vida, ese recuerdo vuelve a mí… y vuelvo a sonreír.

Qué maravilla pensar que esa persona probablemente nunca imaginó el impacto tan positivo que tendría en mi historia. Por eso te invito a reflexionar: ¿cuántas veces has impactado la vida de otros? Seguro muchas. Con lo que dices, con la forma en que miras, con cómo actúas. Una sonrisa puede cambiar un día; una palabra puede dar esperanza. Así como también una mala forma de tratar a alguien puede generar un impacto profundo: hacer que alguien se sienta poco valorado, indigno o invisible.

Tenemos una gran responsabilidad en la manera en que interactuamos día a día.

Carl Rogers escribió sobre la importancia de las relaciones interpersonales y cómo, dependiendo de la calidad de estas, podemos descubrir potenciales inimaginables en nosotros mismos. Cuando una relación está basada en empatía, aceptación y congruencia, el ser humano florece.

La cordialidad, las sonrisas y el afecto —que hoy tanta falta nos hace— podrían transformar profundamente la manera en que vivimos la violencia, el enojo y la frustración. Comprender la responsabilidad que tenemos en nuestras interacciones es un acto de conciencia.

Should You Smile In Other Countries?

Quizá para algunas personas comportarse con cordialidad sea difícil por el contexto en el que crecieron o viven. Sin embargo, tampoco podemos ignorar que tratar mal a otros también tiene un costo para quien lo hace. Poco a poco se van endureciendo, se alimentan de la vulnerabilidad del otro y se vuelven más fríos, con menor capacidad de recibir amor. Así se forma un ciclo.

Necesitamos cuestionar creencias como: “Si me la haces, la pagas”, porque lejos de solucionar algo, destruye vínculos y perpetúa el daño.

Queramos o no, todos impactamos en la vida de los demás.

Te dejo un ejercicio: piensa cómo te gustaría que hablaran de ti cuando ya no estés. ¿Cómo te gustaría ser recordado? Es falso decir que eso no importa. Claro que importa. Los seres humanos estamos hechos para convivir y relacionarnos. Y lo que nos hace verdaderamente humanos es tratarnos con empatía.

Cuidemos de no perder esa sensibilidad, porque cuando la perdemos aumentan el enojo, el resentimiento, la crueldad y la violencia.

No demos por hecho que podemos vivir sin los otros. Eso es una gran mentira. Hoy fuiste a trabajar gracias a que alguien conduce el transporte. Hoy comiste porque alguien sembró y cosechó esos alimentos. Hoy estás aquí porque hay personas que te cuidan y te aman.

La cordialidad tiene un impacto profundo. No es solo “ser amable”. Desde la filosofía, implica reconocer al otro como un ser humano valioso.

El filósofo Emmanuel Levinas hablaba de algo muy cercano a esto: el encuentro con el “rostro del otro” despierta en nosotros una responsabilidad ética. Cuando miramos verdaderamente al otro —no como objeto, sino como persona— surge una actitud de respeto, cuidado y consideración.

La cordialidad, desde esta mirada, es una disposición ética del corazón que reconoce la dignidad del otro incluso antes de cualquier norma o regla.

Y quizá, sin saberlo, un simple “échale ganas” pueda convertirse en un recuerdo que acompañe a alguien toda la vida.

The Importance of Eye Contact in Communication | Speakeasy Inc.

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El ArTE TAmBIÉN eS POLÍTICo

El arte también es político. Bad Bunny convirtió el Super Bowl en un mensaje de unión, identidad latina y amor frente al odio. 🎶🌎✨

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Este domingo 8 de febrero presenciamos uno de los espectáculos más históricos del Medio Tiempo del Super Bowl que hemos visto en años. Bad Bunny, con su autenticidad, originalidad y fuerza, nos demostró que, en tiempos de división, discriminación y odio, lo que nos une es reconocer que todos somos iguales.

El cantante puertorriqueño tuvo como invitados especiales a Ricky Martin y a Lady Gaga, una cantante estadounidense. Juntos demostraron en el escenario que el arte une y la música trasciende fronteras. Vimos cómo puso en alto a Latinoamérica, utilizando el espacio para mostrar su cultura y tradiciones en compañía de latinos que, orgullosos, bailaban y celebraban el momento.

El artista también rindió tributo a los inmigrantes y envió un poderoso mensaje de protesta contra ICE, entregando su Grammy a un niño que simbolizaba a Liam Ramos, un menor de edad que fue detenido ilegalmente por funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas tras regresar a casa del preescolar en Minneapolis el pasado 30 de enero.
Al mismo tiempo, el momento representaba a Bad Bunny cuando era niño: el cantante se entregaba, orgulloso, el premio a sí mismo y decía: “Siempre cree en ti”, un mensaje conmovedor que todos necesitábamos escuchar.

El cierre llegó con un desfile en el que se portaban todas las banderas latinoamericanas, junto con la bandera de Estados Unidos y Canadá, simbolizando que América no es un país, sino un continente, y que todos formamos parte de él. Alzó la voz para visibilizar a cada nación diciendo:

“God Bless America. Sea Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil, Colombia, Venezuela, Guyana, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, México, Cuba, República Dominicana, Jamaica, Haití, Anguila, United States, Canadá and my Motherland, mi patria… Puerto Rico.”

Es ahí, en un domingo cualquiera, disfrutando de un espectáculo extraordinario, cuando nos damos cuenta de que el arte también es político.
A través de la música es posible plasmar una cultura entera ante el mundo, reflejar las problemáticas que se viven día con día, visibilizar injusticias y transmitir mensajes profundamente necesarios que, en lugar de dividir, buscan unir.

Como dijo Bad Bunny:
lo único más poderoso que el odio es el amor.

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