Macron impone segundo confinamiento nacional

Ciudad de México, 30 de octubre de 2020.La medida, más suave que en la primavera pasada, mantendrá las escuelas abiertas y la industria, la agricultura y la administración en funcionamiento.

Francia vuelve a la casilla de salida. El presidente Emmanuel Macron anunció el miércoles un confinamiento de toda la población francesa similar, aunque algo más suave, al que en la primavera pasada frenó la pandemia. El segundo confinamiento, que entrará en vigor el viernes y durará hasta el 1 de diciembre, impedirá de nuevo, como entre marzo y abril, salir sin un justificante, prohibirá desde las pequeñas reuniones a los eventos colectivos y obligará a cerrar los comercios considerados no esenciales. Pero, a diferencia del primero, las escuelas se mantendrán abiertas y la industria, la agricultura, la construcción y la administración seguirán funcionando en la medida de lo posible. Otra diferencia: los familiares podrán visitar a sus mayores en las residencias.

El segundo confinamiento, que se someterá este jueves al Parlamento, representará un nuevo golpe a la economía francesa y un nuevo obstáculo para salir de la recesión. Pero el presidente de la república desechó la dicotomía entre salvar la economía y salvar la salud: con un virus descontrolado y un sistema sanitario en crisis, dijo, no puede funcionar la economía, y sin una economía fuerte que lo financie el sistema de salud es insostenible. El Gobierno, que recomienda el regreso al teletrabajo, prevé prolongar el llamado desempleo parcial (los ERTE españoles) y las ayudas a empresas y autónomos. En quince días, evaluará si algunos comercios pueden reabrir. “La economía no debe pararse ni hundirse”, dijo. Las fronteras con los vecinos europeos seguirán abiertas.

Las cifras de casos, de ingresos en las UCI y de muertes han aumentado en las últimas semanas más rápido de lo esperado. Solo el martes murieron 523 personas, la cifra más alta desde abril. En total han muerto más de 35.500 desde el inicio de la pandemia. En las últimas 24 horas se registraron 33.417 casos nuevos, lo que eleva el total a casi 1,2 millones. En julio, un 1,9% de personas que se hacían la prueba de la covid-19 daban positivo; ahora son un 18,4%. Las camas de cuidados intensivos están ocupadas en un 57,5% y en regiones como la de la capital, París, la tasa supera el 60%. Macron explicó que, hasta que los casos diarios no se hayan reducido a unos 5.000 y haya bajado el ritmo de los ingresos en hospitales, no podrá ponerse en marcha la estrategia, fallida hasta ahora, de test, rastreo y aislamiento.

La medida es una respuesta a la segunda ola desbocada y ante la cual medidas recientes, como el toque de queda nocturno en buena parte del territorio, resultaron insuficientes. El toque de queda entre las nueve de la noche y la seis de la mañana entró en vigor en París y las principales ciudades francesas el 17 en octubre y la semana pasada se amplió hasta 54 departamentos administrativos en los que viven 46 de los 67 millones de habitantes en Francia.

“Tenemos la impresión de que no se ha aprendido de lo que ocurrió en marzo y abril”, dijo en una entrevista telefónica el doctor Christophe Prudhomme, portavoz de la asociación de médicos de urgencias de Francia, ligada al sindicato izquierdista CGT, y médico en el servicio de urgencias del hospital Avicena, en la banlieue de París. “¿El confinamiento qué es? ¿Significa que no hemos progresado desde la Edad Media? ¿Que para luchar contra la epidemia no hay nada mejor que el confinamiento? Es catastrófico”. Prudhomme alertó de los efectos colaterales del confinamiento. “Esta mañana, en mi servicio, el problema no era encontrar camas para hospitalizar a los enfermos de la covid-19, más o menos nos arreglábamos, pero en cambio teníamos dificultades con un enfermo con un problema de edema agudo del pulmón, el que ha tenido un accidente de moto y tiene la pierna fracturada, y en estos casos era muy difícil encontrar plaza”.

Macron adoptó la decisión tras reunirse dos veces el llamado Consejo de Defensa, una especie de Consejo de Ministros restringido y alejado de los focos públicos que ha pilotado la crisis. El jueves el Gobierno, criticado por la falta de transparencia que rodea las decisiones sobre la pandemia, someterá las medidas a la Asamblea Nacional y al Senado en busca de una legitimidad parlamentaria.

“Tendremos días mejores y reencontraremos los días felices, estoy convencido”, dijo en un discurso en mayo. En otro discurso, en junio, tras concluir la desescalada, celebró “esta primera victoria contra el virus”. Y en abril, en un encuentro con periodistas, a la pregunta sobre si excluía un nuevo confinamiento, respondió: “En teoría no se puede excluir nada, pero nos esforzamos en hacerlo todo por impedirlo”. A la vista del nuevo confinamiento, no ha bastado.

Hasta el 1 de diciembre. El confinamiento en principio durará un mes, la mitad que en primavera. Todo dependerá de los indicadores. El objetivo es “bajar los contagios para pasar de 40.000 a 5.000 diarios y reducir los ingresos en hospitales”.

Guarderías, colegios e institutos abiertos. Los protocolos sanitarios serán reforzados. Los universitarios, sin embargo, deberán seguir las clases a distancia.

Residencias de ancianos. Se permitirán las visitas esta vez, a diferencia de la primavera, cuando estuvieron aisladas.

Declaraciones juradas. Para salir de casa a hacer la compra, ayudar a una persona dependiente, ir al médico o “tomar algo el aire”.

No se podrá viajar entre regiones. Aunque, como el confinamiento sorprende a los franceses en vacaciones de Todos los Santos, habrá una “tolerancia” el fin de semana de regreso

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