Los Pinos, el “museo” que vio pasar la vida de 14 presidentes

Ciudad de México, 26 de noviembre de 2018 (Milenio). – Como candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador decretó que el próximo presidente no vivirá en Los Pinos, sino en Palacio, donde vivió Benito Juárez, y que la residencia oficial se convertirá en un espacio para el arte, la cultura y la ciencia.

“Desde luego, un espacio público que va a ser para el arte, la cultura, se va a llamar general Lázaro Cárdenas del Río, porque el general fue el que adquirió lo que ahora se conoce como Los Pinos”, exclamó entonces.

El próximo mandatario federal decidió cambiar la historia y conducir la cuarta transformación desde otro lugar. Después de 84 años de haber sido la residencia presidencial, se convertirá en un museo que vio pasar entre sus muros y arboledas a 14 titulares del Poder Ejecutivo.

Convencido de su inminente victoria, en mayo pasado el tabasqueño ya tenía claro dónde despacharía: “No voy a ir a Los Pinos, esa residencia oficial está embrujada, hay malas vibras, ahí aparece el chupacabras”.

Con esta decisión da un vuelco, como lo hizo en 1934 el presidente Lázaro Cárdenas, quien decidió no habitar el Castillo de Chapultepec, que era residencia presidencial, por considerarlo enorme y ostentoso.

Cárdenas eligió un predio cercano a Tacubaya, conocido como el rancho “La Hormiga”, en Molino del Rey, donde existía una casa, a la que nombró Los Pinos, en honor al lugar donde conoció a su esposa Amalia.

La edificación comenzó a ampliarse en el siguiente sexenio, con Manuel Ávila Camacho y en 2000 Vicente Fox convirtió la residencia oficial en oficinas y ocupó las cabañas. Felipe Calderón también ocupó el mismo espacio y Enrique Peña Nieto volvió a vivir en la residencia oficial.

Ubicada en la primera sección del Bosque de Chapultepec, con una extensión de 60 hectáreas y 56 mil metros cuadrados de construcción, es 14 veces más grande que la Casa Blanca en Washington.

No cuenta con un número exterior y está integrada por un conjunto de tres casas, dos grandes calzadas y dos salones independientes, así como las instalaciones del Estado Mayor Presidencial y el antiguo Molino del Rey.

A partir del 1 de diciembre, los muros que resguardaron la vida diaria y la toma de decisiones del poder político presidencial podrán ser conocidos por los mexicanos.

De acuerdo con el cronista presidencial, Miguel Reyes, Los Pinos “se ha visto como un lugar, un santuario de la mexicanidad, ahí ocurrieron varias batallas en la guerra contra los Estados Unidos en el 49, en la pérdida del territorio”.

En tanto, el plan de López Obrador para Los Pinos es la cultura. “Es una zona estratégica en la Ciudad de México, porque ahí está el Museo de Historia, el bosque, el zoológico, el Museo de Arte, Tamayo… si Los Pinos se integra a todo esto, se va a integrar como una metrópoli para el conocimiento, arte, eso va a ser Los Pinos”, dijo en 2016.

A unos días de tomar posesión, ya tiene todo listo para despachar desde Palacio Nacional y mantener su residencia en Tlalpan; en unos meses habitará en alguna esquina del sitio emblemático frente a la plancha del Zócalo, como lo hizo Benito Juárez hasta 1872.

“Lo que pasa es que mis adversarios, que no mis enemigos, nada más digo una cosa y dicen ‘ay, se va a ir a vivir a Palacio y va a ser todo para Andrés Manuel’; no, yo necesito muy poco espacio, nada más para tener un catre y la hamaca”, dijo en septiembre.

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