Cuidad de México | 10 de octubre de 2022. | Redacción.-
La relación padre-hijo es un tema central en la película Pinocho, de Guillermo del Toro, y esto tiene mucho que ver con la propia experiencia del director mexicano.
“Las dos fábulas esenciales que definen mi infancia y adolescencia fueron Pinocho y Frankenstein. Y esto puede decir algo sobre mi relación con mi papá. Es esta idea de que eres arrojado a un mundo que apenas entiendes y tratas de darle sentido a medida que creces.
“Las historias (de las dos obras) son de padre e hijo y abordan ese vínculo y esa sombra de algo ante ellos”, contó Guillermo del Toro.
El filme de animación stop motion fue realizado entre Portland y Guadalajara, la tierra natal del cineasta, y presenta a Pinocho y Gepetto en una relación que da pie a la aceptación bilateral.
“Todo el mundo quiere a Gepetto porque él hace todo lo que todos quieren. Cuando su hijo reencarna en Pinocho, no puede verlo. Y lo que he aprendido como padre y como hijo es que el mayor tesoro es poder ser visto por el otro. Es tan elocuente y conmovedor. Gepetto aprende a amar a Pinocho durante la película por quién es él.
“Y Pinocho es un elemento tan puro, que cambia la alquimia de todos a su alrededor, para bien o para mal. Irrita a las figuras de autoridad y gana el corazón de su padre cuando reconoce su esencia”, compartió Guillermo del Toro.
Un proyecto largamente acariciado
El proyecto, que se estrenará el 9 de diciembre en Netflix, comenzó hace 15 años, pero sufrió varios cambios en el guion, sobre todo tras la muerte de Federico del Toro, padre del cineasta.
“Hace cinco años perdí a mi padre. Eso formó mucho de la profundidad de la emoción de esta película para mí y la importancia temática de cómo es breve la vida, de lo importante que es, y cómo nos tenemos el uno al otro por un momento tan precioso”.
Otra temática sobresaliente en el largometraje es la desobediencia, la cual, según el ganador del Óscar, es primordial para que el protagonista se convierta en humano.
“El primer paso hacia la conciencia y el alma, para mí, es la desobediencia. Es la diferencia entre ideas e ideología. Una idea se construye a partir de la experiencia, compasión y comprensión. Y una ideología es algo que se te da y se te dice que confíes en ella ciegamente. Esas cosas ayudaron a construir el cuento”.
Debido a que el mexicano y el codirector, Mark Gustafson, buscaban que su película fuera naturalista y emocional, agregaron movimientos muy detallados a los títeres.
“Hay muchos micro gestos de los actores. En broma dijimos: ‘Tomemos estos títeres y que no hagan animación de cine mudo, sino del nivel de un gran estudio de actores. Por eso es posible percibir cuando están debilitados, han fallado en hechos, intentan cerrar una puerta con esmero y más”, indicó Guillermo del Toro.
“Sí, hay tantas cosas que obtienes en la acción en vivo, que es la forma en que abordamos esta película, muy parecida a una cinta de ese tipo. Fuimos agresivamente tras los detalles e intentamos construirlos en la animación”.