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#Opinión

Entre el águila real y la calva: una frontera compartida

Entre México y Estados Unidos hay diferencias, tensiones y una frontera que no podemos mover. La pregunta es otra: ¿podremos aprender a convivir, evolucionar y sobrevivir juntos?

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Como en las ciencias, la teoría dicta que las especies (todas) tienden a irse hacia lugares viables para su conservación (ergo: migración).

Habiendo librado el elemento geográfico o “lugar” en donde se puedan establecer, el dilema se convierte en lo que sigue, es decir, como nos habremos de perpetuar o conservar.

Luego entonces, la paradoja social de la migración no solo se convierte en el “dónde” viviremos, sino en el “¿cómo?” lograremos convivir pacíficamente. Así, ante la multiplicidad de grupos o migrantes en un mismo lugar ideal para la conservación (en este caso los EUA), el siguiente elemento es esencial (incluso puede ser medible en un laboratorio). Ello es importante ya que la naturaleza ha demostrado que, ante la multiplicidad de factores, se dan condiciones para integrarse o sufrir el riesgo de autodestruirse.

MAP: What Does the U.S.-Mexico Border Really Look Like? | KQED

Al igual que en cualquier ecosistema, la multiplicidad de organismos desiguales en un solo lugar compartido crea un ambiente de rivalidad y ambivalencia en donde la extinción de uno, o bien, de todos, se convierte, en el mejor de los casos, una posibilidad. Ello para no admitir que es, de hecho, una realidad.

Entre humanos, los núcleos no deben (o tal vez no pueden) solo conservarse, deben tender hacia la evolución. Ello es solo asequible mediante la creación. La preservación de la especie se da en la estabilidad, pero ante la multiplicidad de factores (de comunidades y problemas) crece también el ambiente de ambivalencia, desequilibrio e inseguridad.

Luego entonces en sociedad, este “lugar” viable para la migración (EUA) se convierte la materia prima de la evolución, aunque también el posible chispazo de una mísera involución.

Hoy, entre los países de las águilas, la nuestra, el águila real y la del norte, el águila calva, hay mil elementos que nos unen y otros que nos apartan. Entre tanto, tendremos que analizar ¿Qué nos salva?

Históricamente, para nuestro vecino del norte, la migración ha sido un factor diferenciador en la evolución del sistema. Para la sociedad del núcleo norteamericano, la integración no solo es necesaria para la manutención de la paz. Hoy es justamente inexcusable para la evolución de la sociedad.

¿En ese sentido, en que etapa de la evolución nos encontramos?

Mientras desarrollamos nuestra relación bilateral dentro de uno de los tratados comerciales más robustos del mundo, nuestra frontera compartida atestigua el paso de bienes, personas y servicios diarios más abundantes de nuestro planeta. No es difícil concluir que la relación entre países siempre ha sido íntima, aunque hoy, parece ser que habrá una víctima.

No es una declaración de oposición. Ni siquiera una opinión. Es meramente un ejercicio para todos, de reflexión.

Costs mount as migration-related delays stall trucks at US-Mexico border |  Reuters

Hay quienes podemos cruzar la frontera para atestiguar una violencia social que no existía. Hay otros a los que, sin precedentes, se les ha coartado válidamente el paso hacia el territorio del norte. Aunque eso no es una declaración de guerra, hay mucho que esa decisión encierra.

Hoy, presenciando todo desde afuera, espero sepamos comprender que pasé lo que pase, tendremos que evolucionar. En los últimos años mucho hemos hecho para provecho de nuestra conservación, aunque también mucho hemos perdido en nuestra mutua y bilateral conversación.

Las águilas no son iguales, pero tendrán que subsistir. Estamos en tiempos sin precedentes y tendremos que ser ¡todos! inteligentes para no sucumbir y poder, como especie y vecinos… sobrevivir.

Como suele suceder, las relaciones crecen por etapas y no hay en lo social ninguna especie de mapas. Entre los dos, este es nuestro lugar y no nos podremos mudar. Solo veremos si nos podemos sumar. México es un país que se rige por una Constitución Política. No somos meramente un partido político y esa distinción tendrá que hacerse. Somos de muchos colores, plurales, no singulares y ello tendrá por los países y por todos, que entenderse.

Bald eagle - Wikipedia

JJ

El maestro Juan José Díaz Mirón Salcedo actualmente se desarrolla como vicepresidente laboral de la Comisión Nacional de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), y en esa calidad ha representado a México en 5 ocasiones ante la OIT en Ginebra, Suiza para negociar legislación internacional en materia de trabajo. Es catedrático de la Escuela Libre de Derecho, así como de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, y doctorando por la Universidad de Valencia, España. Es socio del Bufete especializado Bufete Diaz Mirón y experto en el desarrollo humano a través de la empresa, la productividad y medidas estratégicas que generen bienestar a trabajadores y empresarios. En su practica enfocada al derecho del trabajo, funge como asesor externo especializado para empresas nacionales e internacionales.

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¿A quién incomoda el crecimiento de Pepe Chedraui en Puebla?

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Su ventaja en las encuestas parece haber encendido una campaña de desprestigio en su contra.
En encuestas como BEAP, MetaMetrics y La Encuesta MX, el alcalde aparece al frente de las preferencias, con una ventaja de más de 20 puntos sobre su más cercano competidor.
La guerra sucia crece, pero también crece la expectativa por conocer quién la opera y qué hay detrás.

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MIRADA AL FUTURO: La ciudad no se barre sola

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El Metro cumplió 57 años el 4 de septiembre. Hubo billete conmemorativo de la Lotería Nacional, fotografías históricas y un comunicado impecable: 22 trenes recuperados en las Líneas 2, 7, 8 y B; 15 mil trabajadoras y trabajadores; más de 69 mil millones de usuarios transportados desde 1969; una racha de cero carpetas por robo con violencia. La ciudad se retrató junto al naranja. Es justo: sin el Metro, esta capital se deshace a las 7:15 de la mañana.

Lo que casi no se retrata es la otra ciudad, la que empieza dos horas antes.

Antes de que salga el primer tren, las cuadrillas de limpia ya van en camión rumbo a una vía primaria. Muchas de esas personas no son, en el papel, trabajadoras: son “beneficiarias” de un programa social o personal de una empresa subcontratada. La palabra importa. Un beneficiario no cotiza. No tiene seguridad social, ni prestaciones, ni jornada reconocida, ni a quien reclamarle. Beneficiario suena a favor. Y el favor, en esta ciudad, se paga con turnos de madrugada junto al carril rápido.

Las cifras vienen de la denuncia, no del gobierno, y eso ya es parte del problema. La diputada Patricia Urriza, de Movimiento Ciudadano —ni de mi partido ni de mi bancada, conviene decirlo—, sostiene que en menos de un año hay siete personas fallecidas y más de treinta y cuatro lesionadas en estos esquemas. A finales de agosto se volcó un camión que trasladaba a 19 trabajadores: doce lesionados. El 30 de agosto murió Guadalupe, trabajadora de limpia, en Avenida Ferrocarril. No existe un recuento oficial que confirme o desmienta esas cifras. Que no exista es, en sí, una respuesta.

Hay un detalle que dice más que cualquier discurso: buena parte de los accidentes no ocurre “en la calle” en abstracto. Ocurre en el traslado, de noche, en unidades que llevan gente a barrer lo que nosotros ensuciamos de día. El riesgo no es solo la escoba junto al carril rápido. Es el camión que los lleva, el chaleco que no brilla y el nombre administrativo que evita decir “trabajador”.

Lo del uniforme merece párrafo aparte. Desde enero de 2025 el personal de servicios urbanos viste guinda, cuando la norma de seguridad para quien labora en vía pública pide colores de alta visibilidad. Se puede discutir la intención. Lo que no se puede discutir es la física: a las cinco de la mañana, sobre Viaducto, el guinda no se ve. Ninguna estrategia de imagen vale un cuerpo.

Compárese con el Metro. El Metro tiene sindicato, plaza, número de empleado, jubilación y hasta un cachito de lotería con su nombre. La limpia, en este modelo, flota entre el programa social y la tercerización. Uno es institución; el otro es arreglo. Pero los dos hacen lo mismo a distinta hora: sostener el escenario para que el resto podamos fingir que la ciudad funciona sola. Misma ciudad, dos categorías de cuerpo.

El 1 de septiembre, el Gobierno capitalino entregó al Congreso su Segundo Informe: alrededor de 3,500 obras en espacio público, 450 kilómetros repavimentados, Utopías, Caminos de Mujeres Libres y Seguras. El propio gobierno puso el cuidado al centro de su relato. El cuidado es un buen eje. Pero una administración que se define por los cuidados tiene que responder por quienes cuidan la calle. No se le puede llamar justicia social a un esquema que produce avenidas impecables y actas de defunción.

El 14 de octubre, la jefa de Gobierno comparecerá ante el Congreso. Ahí hay una prueba sencilla, sin ideología de por medio:

— que quien barre sea trabajador, con contrato y seguridad social;

— que el uniforme cumpla la norma de alta visibilidad, no la paleta del partido;

— que el traslado deje de ser la parte más peligrosa del turno;

— que exista un registro público de accidentes y fallecimientos del personal de limpia, con nombre, fecha y causa.

Nada de eso requiere una reforma constitucional. Requiere decisión.

Una columna no le devuelve la vida a Guadalupe. Puede hacer algo más chico y más terco: negar la idea de que la ciudad se sostiene sola. No se sostiene sola. Se sostiene con gente que entra a un túnel y con gente que sale a un camión a las cinco de la mañana. A los primeros, con razón, les cantamos las mañanitas. A los segundos les decimos beneficiarios.

Por eso cada calle recién barrida es también una pregunta: ¿quién la dejó así, y a qué hora se fue?

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Rafa Márquez y el proceso que sí llegó

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Ayer, Rafa Márquez fue presentado como director técnico de la Selección Mexicana en el Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana de Fútbol. La noticia no es que haya sido presentado. La noticia es que efectivamente ocurrió lo que se había prometido.

Porque en una Federación acostumbrada a cortar procesos de tajo y a improvisar ciclos, cumplir un plan trazado desde 2024 es, por sí solo, un acontecimiento. Rafa fue auxiliar de Javier Aguirre durante todo el proceso mundialista precisamente para esto. Y esta vez, el relevo se respetó.

‘El Káiser’ no pudo llegar en mejor momento. Y no por los resultados.

En términos estrictamente de alcance deportivo, el Mundial terminó donde ya sabíamos que terminaba: en octavos de final. Sí, se superó lo de Qatar 2022. Pero el techo siguió intacto. Lo que sí cambió fue otra cosa, y quizá más difícil de conseguir: la reconexión con la afición.

Durante cuatro años, la relación entre el Tri y su gente fue de pura apatía. El desastre de Qatar había roto algo. Llegaron las promesas de cambio, que en buena medida siguen sin cumplirse. Llegaron incluso los títulos, con la Copa Oro y la Nations League. Pero la conexión no aparecía por ningún lado.

Hasta el pitazo inicial del 11 de junio en el Estadio Ciudad de México. Ahí, algo se acomodó. El grito de “y si sí” se volvió un himno de batalla que nadie vio venir. El clímax llegó frente a Ecuador el 30 de junio. Y el cierre, contra Inglaterra el 5 de julio, terminó en derrota pero con el orgullo intacto. Se perdió el partido y se ganó a la gente.

Esa es la herencia real que recibe el michoacano. No una plantilla campeona, sino un país que volvió a querer a su selección.

Él parece entenderlo. En la conferencia lo dijo con claridad: la ventaja es que no se empieza de cero, que hay una base importante, y que la tarea es mantener lo que hay pero mejorarlo y evolucionarlo. Su cuerpo técnico respalda la ambición: Juan Manuel Lillo, Andrés Guardado y Vidal Paloma como auxiliares, Xabier Mancisidor con los porteros y Pol Lorente en la preparación física. Duilio Davino, director de selecciones, puso los objetivos sobre la mesa: ser el número uno de la zona, pelear finales de Concacaf y mantenerse entre los diez mejores del mundo.

Su primera prueba llega el 26 de septiembre contra Colombia, en Baltimore. No es un rival menor. Con Luis Díaz, James Rodríguez y Luis Javier Suárez, los cafetaleros tienen una calidad indiscutible, aunque en el Mundial se esperaba bastante más de ellos. Después vendrán Perú, Estados Unidos y Chile.

Pero no todo es color de rosa. Los vicios de siempre siguen ahí. El empalme del calendario de la Liga MX con la fecha FIFA, que incluye cuatro partidos de la jornada 10 el mismo día del debut, obligó a un acuerdo para convocar apenas dos jugadores por equipo. Nos quedaremos con la duda de si veremos al equipo que Rafa quiso o al que pudo tener. La eliminación permanente del ascenso y descenso desató protestas de la Liga de Expansión y sigue en procesos jurídicos. Y tras el Mundial, la exportación de futbolistas mexicanos a Europa fue prácticamente nula: entre los seleccionados, solo el caso de la ‘Hormiga’ González.

Ninguno de esos problemas es responsabilidad del de Zamora. Todos van a condicionar su trabajo.

Por eso la pregunta no es si él está capacitado. La pregunta es si lo van a dejar trabajar. Ese apoyo tendría que traducirse en cosas concretas: partidos en México para sostener el vínculo con la afición, libertad total para convocar a quien él quiera, y rivales de calidad que obliguen al equipo a crecer.

Rafa lo resumió mejor que nadie: habrá momentos buenos y momentos malos, pero lo importante es seguir avanzando.

Ojalá que esta vez, por primera vez en mucho tiempo, avanzar signifique no volver a empezar.

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