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Cuidar la salud mental de la niñez: un compromiso impostergable

La salud mental infantil no puede seguir ignorada. Cuidar la mente es cuidar la vida. Hagámoslo juntos. 🧠💚 #SaludMentalInfantil

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Niña Triste Filipino - Foto gratis en Pixabay

Hasta hace muy poco, no hablábamos de salud mental y, cuando lo hacíamos, muchas veces caíamos en la ignorancia, el estigma o los prejuicios. Afortunadamente, en años recientes esto ha empezado a cambiar. Cada vez se mencionan más estos temas, conocemos la necesidad del bienestar integral y entendemos que la salud mental tiene muchas dimensiones.

En el caso de los niños, cuidar la salud mental es fundamental. No solo en el ámbito privado, sino como un asunto de salud pública. Esto nos obliga a estar más pendientes de las señales, y a garantizar que las políticas públicas en la materia sean eficaces y accesibles.

La salud mental no es un problema individual, del mismo modo que la salud física no es solo una responsabilidad privada. Por eso tenemos que conocer la realidad, atender los datos, proponer legislación eficaz y actuar en los casos particulares. Este ciclo requiere del compromiso de todas las personas involucradas.
O lo enfrentamos en equipo, o seguiremos viviendo las consecuencias sociales de nuestra omisión.

8 signos de alerta que indican una enfermedad mental en los niños

Las infancias de hoy crecen en un contexto muy distinto al que conocimos quienes hoy somos adultos.
📱 Redes sociales
🖥️ Sobreexposición a pantallas
💬 Un ambiente cargado de discursos polarizantes

Todo eso influye en su manera de ver el mundo y de entenderse a sí mismos. A esto se suman factores como la violencia, la desigualdad y la incertidumbre cotidiana.
Este entorno es terreno fértil para la ansiedad, la depresión y otras problemáticas que, si no se detectan a tiempo, pueden marcar de por vida a la niñez.

Los datos son alarmantes.
Según el Consejo de Evaluación de la Ciudad de México, durante la administración pasada:
📊 12.1% de las personas entre 10 y 19 años en México vivían con algún trastorno mental (más de 2.6 millones de menores)
80% no recibía atención adecuada
🏥 Menos del 2% de los hospitales públicos cuenta con servicios especializados en salud mental infantil

Y lo más preocupante: no ha habido ninguna iniciativa que dé esperanza para revertir estas cifras.

En el ámbito legislativo, hemos avanzado al reconocer el derecho a la salud mental en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, pero aún falta aterrizar este principio en políticas públicas efectivas:

Programas de prevención en escuelas
Capacitación a docentes y padres para detectar señales tempranas
Red pública de profesionales especializados que atienda la demanda creciente

La importancia del vínculo: las relaciones docente - estudiante - Fundación  Privada Nous Cims

La salud mental no se construye sola.
Es una tarea colectiva que involucra a familias, escuelas, comunidades y gobiernos.
Reconocer las señales de alerta y pedir ayuda profesional no es un fracaso:
es un acto de amor y responsabilidad.

Tenemos que combatir la desinformación, la omisión y los estigmas.
Garantizar la estabilidad emocional de nuestros niños es la base de una sociedad más resiliente y compasiva.
Cuidar la mente es cuidar la vida. Hagámoslo juntos.

Por qué es importante un buen proceso de adaptación escolar en la primera  infancia?

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Educar en México

En México, hablar de educación ya no puede reducirse a calendarios escolares o resultados de pruebas. La discusión también pasa por los cuidados, la precariedad docente y el papel que tienen las escuelas para sostener, acompañar y proteger a las infancias.

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El pasado 7 de mayo, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, anunció con bombo y platillo que las clases se suspenderían un mes antes de lo planeado por “el Mundial de Futbol y la ola de calor”. La presidenta Claudia Sheinbaum dijo que se revisaría la propuesta y, apenas unos días después, tuvo que matizarse. Sin embargo, Delgado declaró que esos meses eran “tiempos muertos” en los que se hacía trabajo administrativo y que “las escuelas no podían hacer el trabajo de las guarderías porque las empresas no tienen políticas de trabajo flexibles”.

Esto desató inmediatamente protestas e indignación de madres y padres de familia cuyos planes para el verano no contemplaban algo así, especialmente en un país donde apenas hace un par de años se reconoció el derecho a 12 días de vacaciones laborales y donde la reducción de la jornada a 40 horas (con dos días de descanso) sigue sin concretarse plenamente.

Prioridad para garantizar los derechos de la niñez en México, los entornos  de cuidado – Sociedad Noticias

Por un lado, Delgado reconoció tácitamente que muchas escuelas dejan de enseñar durante semanas enteras, algo que debería estar bajo supervisión directa de la propia Secretaría. Y esos “tiempos muertos” los han pagado las infancias mexicanas con rezago educativo. En la prueba PISA 2022 —la más reciente cuyos resultados conocemos— México se ubicó entre los últimos lugares de la OCDE en matemáticas, comprensión lectora y ciencias. Más de la mitad de los estudiantes mexicanos no alcanzó el nivel básico en matemáticas y cerca del 47% tampoco lo hizo en comprensión lectora. La próxima evaluación será publicada hasta finales de 2026.

Esto sin mencionar habilidades como pensamiento crítico, historia o humanidades, cada vez más relegadas. Los maestros, saturados por cargas administrativas, malas condiciones laborales y bajos salarios, tienen cada vez menos margen para enseñar y acompañar. Y eso no se ha traducido en mejores profesionistas ni en personas adultas más funcionales. Solo hemos visto más paros, desgaste y libros de texto deficientes como los heredados por Marx Arriaga a la actual administración.

Por otro lado, Delgado también reconoció que no existen condiciones dignas para las labores de cuidado, aunque lavándose las manos y trasladando la responsabilidad a las empresas. Las escuelas siempre han sido mucho más que lugares donde se memorizan contenidos. Han funcionado como segundos hogares, especialmente para infancias con entornos violentos o inestables. Las escuelas de tiempo completo permitían además que muchas madres —porque siguen siendo principalmente las mujeres quienes cargan con los cuidados— pudieran trabajar.

Clases presenciales no son seguras, las aulas no tienen el espacio  suficiente – PortalGuanajuato.MX

También son espacios de socialización y ampliación de horizontes. Y no se trata de romantizar la docencia, sino de reconocer ejemplos reales: Eufrosina Cruz, política oaxaqueña, decidió estudiar gracias al impulso de un maestro; Paloma Noyola, estudiante de Tamaulipas cuya historia inspiró la película Radical, encontró en la escuela una posibilidad distinta de vida. El aula puede ser uno de los pocos espacios donde las condiciones de origen se equilibran un poco y donde una maestra o maestro puede convertirse en acompañamiento, guía e inspiración.

La docencia puede ser un trabajo más, o también lo que dé sentido y motivación a quien enseña y rumbo a quienes aprenden. Sin embargo, las condiciones laborales siguen siendo profundamente precarias: envían docentes a lugares recónditos sin materiales suficientes, los salarios son bajos y quienes no tienen una plaza trabajan por honorarios sin seguridad social ni jubilación. Ahí también Mario Delgado tiene mucho trabajo pendiente, aunque resulte más sencillo desviar la conversación hacia los pocos partidos del Mundial que se jugarán en México.

La educación está rezagada y hay que verla de forma integral. Educar no solo implica transmitir conocimientos —área en la que México ya enfrenta enormes rezagos—, sino también brindar cuidados, inteligencia emocional, guía y acompañamiento. También implica que las instituciones educativas puedan detectar y ayudar a niñas, niños y adolescentes que viven situaciones de violencia antes de que sea demasiado tarde.

El papel de las escuelas debe ser holístico. No puede limitarse únicamente a matemáticas o español. También las niñas y niños educan hacia arriba: a madres y padres de familia, cambiando sus realidades mediante el ejemplo, la guía y mejores prácticas que adquieren en la escuela. Son las y los docentes quienes muchas veces detectan primero lo que aqueja a las infancias y adolescencias y quienes pueden orientar.

Una educación integral también tendría que venir acompañada de una crianza integral: un sistema de cuidados funcional, tiempo para cuidar y autocuidado para las personas cuidadoras. Y sí, como dijo Delgado, también hace falta corresponsabilidad de las empresas. Más vacaciones, horarios flexibles y permisos no son privilegios; son condiciones necesarias para sostener la vida y preparar a las siguientes generaciones. Pero, para llegar a buen puerto, la responsabilidad debe ser compartida entre familias, empresas y Estado.

Docentes exponen preocupaciones respecto al sistema educativo mexicano -

 

 

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Educar para cuidar: la deuda con las infancias

En México, hablar de educación va mucho más allá de aulas y calificaciones. Las escuelas también sostienen cuidados, alimentación, salud emocional y comunidad. Cuando el sistema educativo falla, las consecuencias alcanzan directamente a las infancias y a las familias.

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Hablar del sistema educativo en México suele reducirse a cifras de cobertura, resultados de pruebas estandarizadas o debates. Sin embargo, existe una dimensión menos visible y profundamente estructural y es que la educación también es una política de cuidados. Las escuelas no solo enseñan matemáticas o historia; alimentan, contienen emocionalmente, socializan, protegen y sostienen la vida cotidiana de millones de niñas, niños y adolescentes. Cuando el sistema educativo falla o falta, no únicamente se deteriora el aprendizaje, además se fractura una red de cuidados indispensable para las familias y para el desarrollo de las infancias.

México arrastra históricamente profundas desigualdades educativas vinculadas con pobreza, género, racismo y territorio. Las brechas son particularmente severas en comunidades indígenas, afromexicanas, rurales y perifericas, donde asistir a la escuela implica enfrentar trayectos largos, infraestructura precaria, falta de conectividad y escasez de docentes. En estos contextos, la escuela no representa únicamente un espacio académico; muchas veces es el único lugar seguro, comunitario y de acompañamiento cotidiano para las infancias.

Educación y aprendizaje | UNICEF

La pandemia evidenció con crudeza esta realidad. El cierre de escuelas no solo provocó rezagos educativos, sino que trasladó completamente el trabajo de acompañamiento escolar a los hogares, especialmente hacia las mujeres. Madres, abuelas y hermanas asumieron jornadas dobles y triples para sostener tareas, clases virtuales y cuidados emocionales, muchas veces sin acceso a internet, dispositivos o tiempo suficiente. La crisis mostró algo que durante años permaneció invisibilizado y es que el sistema educativo descansa, en gran medida, sobre trabajo de cuidados no remunerado.

En México, millones de mujeres organizan su vida laboral alrededor de los horarios escolares. La escuela funciona como un soporte cotidiano que permite trabajar, trasladarse o generar ingresos. Cuando no existen escuelas de tiempo completo, comedores escolares o servicios de acompañamiento, la carga de cuidados regresa automáticamente a las familias y, dentro de ellas, principalmente a las mujeres. Por ello, desmantelar programas educativos o reducir presupuestos no es una decisión exclusivamente pedagógica; también tiene consecuencias económicas y emocionales para los hogares.

El impacto en las infancias es igualmente profundo. Un sistema educativo debilitado genera niños y niñas más expuestos a violencia, abandono escolar, trabajo infantil y afectaciones a la salud física y mental. La escuela es uno de los primeros espacios donde las infancias aprenden convivencia, autonomía, resolución de conflictos y construcción de comunidad. Cuando las escuelas carecen de personal capacitado, atención psicoemocional o condiciones dignas, las niñas y niños absorben entornos de estrés, incertidumbre y precariedad.

La COVID-19 mete presión a alumnos de educación básica y padres de familia

Además, muchas escuelas siguen operando bajo esquemas poco sensibles a contextos culturales y territoriales diversos. Las infancias indígenas y afromexicanas enfrentan currículos que rara vez reflejan sus historias, identidades o realidades comunitarias. La exclusión educativa no siempre ocurre por ausencia física de escuelas; también sucede cuando las niñas y niños no logran verse representados dentro de ellas.

El otro elemento frecuentemente ignorado es el cansancio emocional de las infancias. En un país atravesado por violencia, crisis económicas y desigualdad, muchas niñas y niños llegan a las aulas cargando ansiedad, miedo o estrés familiar. Sin embargo, el sistema educativo mexicano continúa priorizando modelos de productividad y evaluación antes que el bienestar emocional. Hablar de educación sin hablar de salud mental, alimentación, descanso y acompañamiento afectivo es ignorar que aprender también depende de sentirse seguro.

Por ello, discutir el futuro educativo de México exige incorporar una perspectiva de cuidados. Esto implica entender que invertir en educación no solo produce talento, sostiene la vida colectiva. Una escuela con alimentos, atención socioemocional, espacios seguros, horarios dignos y enfoque comunitario es también una política de prevención de violencia, reducción de desigualdades y fortalecimiento democrático.

México necesita repensar su sistema educativo como una red pública de cuidados capaz de sostener a las infancias y también a quienes las cuidan. De lo contrario, seguiremos tratando la educación como un servicio aislado, cuando en realidad es uno de los pilares fundamentales para garantizar igualdad, bienestar y futuro.

El juego como forma de aprendizaje, presente en Bett Latin America –  Educación Futura

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BTS en México: historias más allá de los conciertos

BTS llenó estadios, el Zócalo y hasta Palacio Nacional. Pero detrás del fenómeno hay algo más profundo: historias de ansiedad, refugio emocional y fans que llevan años sosteniéndose con su música… aunque muchas se quedaran fuera del concierto.

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Esta semana, la Ciudad de México no habló de otra cosa. El grupo surcoreano BTS llegó al Estadio GNP Seguros con tres conciertos —7, 9 y 10 de mayo— como parte de su gira mundial Arirang, su regreso a los escenarios tras años de servicio militar obligatorio. La primera noche ya ocurrió. Las otras dos están por venir. Y mientras tanto, el país entero sigue hablando de ellos.

Y es que la visita de BTS a México desbordó cualquier marco estrictamente musical. El 6 de mayo, la presidenta Claudia Sheinbaum los recibió en Palacio Nacional, y en cuestión de horas, más de 50 mil personas se reunieron espontáneamente en el Zócalo para verlos asomarse al balcón presidencial. Al día siguiente, en su mañanera, Sheinbaum confirmó lo que las ARMYs más esperaban: BTS regresará a México en 2027. Un anuncio que los propios integrantes reafirmaron desde el escenario del GNP la noche del 7 de mayo, prometiendo incluir al país en cada gira futura.

X DE CLAUDIA SHEINBAUM

X DE CLAUDIA SHEINBAUM

Pero detrás de los números —estadios llenos, cifras millonarias de derrama económica, diplomacia cultural— hay historias que ningún dato puede resumir.

Daniela tiene 23 años y conoció a BTS en 2020, recién diagnosticada con Trastorno de Ansiedad Generalizada, en plena pandemia. Fue una canción, Epiphany, la que la encontró primero. “Me transmitía que no estábamos solas”, dice. El fandom la acogió cuando el mundo estaba cerrado. Jesabel lleva 13 años siendo ARMY, prácticamente desde la infancia. “A mí me salvaron”, dice sin rodeos. “Encontré un refugio y sin este sustento siento que mi vida sería distinta.” No es una exageración. Es la forma en que ella y miles describen a este grupo: no un producto de entretenimiento, sino una compañía constante en los momentos que duelen.

Fernanda, en cambio, se considera más cercana al fandom que parte de él. Pero el 7 de mayo estuvo en el GNP. Lo hizo por su mamá, quien “trae mejor al V en la cartera que a nosotros en el celular.” Desde la oficina, a las 8:30 de la mañana, con el celular temblando en la mano, peleó por cuatro boletos para llevar a su familia al concierto de ayer.

X DE BTS

X DE BTS

Aquí está el contraste incómodo que define esta semana: Fernanda consiguió sus boletos. Daniela y Jesabel, no.

No porque no lo intentaran. Daniela se formó en la fila virtual en cada venta disponible, compró su membresía desde enero y llegó a tener el número 100 mil en la cola, mientras la página presentaba errores que le robaban segundos cruciales. Jesabel agotó todas las previstas sin éxito. Ambas se negaron a la reventa, donde un boleto de 3 mil pesos ha llegado a ofrecerse hasta en 25 mil. “No es justo”, dice Daniela. “Siento que hay algo muy fraudulento con las boleteras.”

El Zócalo fue, para quienes se quedaron sin boleto, el único consuelo disponible. Daniela faltó a la escuela —estaba en el límite de faltas— para ir. “Es muy probable que sea la única oportunidad que tenga de verlos”, dijo. Los vio desde su teléfono, entre empujones, con su mochila de la escuela en la espalda.

El problema no es que BTS convoque multitudes ni que México los reciba con honores presidenciales. El problema es que el sistema de venta de boletos sigue siendo una mina de oro para los revendedores, y que las fanáticas que más han invertido —en tiempo, en lealtad, en años de su vida— son muchas veces las que se quedan afuera.

Habrá 2027. Habrá otra oportunidad. Pero mientras tanto, las ARMYs mexicanas ya demostraron algo que ningún estadio puede contener: que este fandom no es solo entusiasmo, es gratitud.

X DE LA SECRETARIA DE CULTURA

X DE LA SECRETARIA DE CULTURA

 

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