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¿Cuál ha sido la mejor época para el ser humano? Una reflexión sobre la naturaleza y la conciencia

Reflexiona sobre cómo estamos viviendo: la empatía, el respeto y la autenticidad pueden inspirar un cambio real en el mundo.

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¿Cuál ha sido la mejor época en la que el ser humano ha vivido en la Tierra, en donde no haya habido hambre, guerras, enfermedades, preocupaciones? Me pregunto esto porque no recuerdo, desde mi niñez, haber escuchado de momentos de verdadera paz en el mundo. Quizás por esa razón no sabemos cómo vivir en paz; hemos aprendido más sobre el poder, el racismo, el “cuánto tienes, cuánto vales”, el “quién eres, cuánto vales”.

Paisaje urbano o cityscape: Los mejores consejos para fotografiarlo -  Foto321.com

Me da coraje y mucho enojo escuchar que “la historia se cuenta para que no se vuelva a repetir”, pero entonces me pregunto: ¿por qué seguimos viviendo las mismas injusticias? ¿Dónde están el respeto y la dignidad hacia los seres humanos hoy en día?

Ir a Estados Unidos, con estas ideas de racismo contra los latinos, y especialmente contra los mexicanos, es algo que, de ninguna manera, quisiera hacer. Es muy cruel saber que hoy en día no existe la empatía en muchos hombres poderosos, quienes además tienen los medios para comunicar sus ideales al mundo. No es posible que sigamos escuchando, con temor y enojo, cómo se refieren a los seres humanos como si no sintieran, como si solo quienes tienen poder tuvieran la razón.

¿Hasta cuándo nos tocará disfrutar de un mundo que es para todos? La madre naturaleza nos provee sin pedir un solo pago económico. ¿Cuál es la verdadera naturaleza del hombre? La autoconciencia de un ser pensante podría ser la definición más clara de la naturaleza humana, lo que nos distingue de los animales. Porque un animal sigue sus instintos, pero ser persona es vivir de acuerdo con las dimensiones de libertad, dignidad y creatividad.

Desafortunadamente, hoy nos encontramos —en muchos casos— viviendo con una despersonalización que se manifiesta en actitudes como atacar la vida, apagar el impulso de vivir, tomar todo, ejercer el autoritarismo. Sin embargo, aunque vivimos en tiempos marcados por la despersonalización, aún tenemos la posibilidad de transformarnos y transformar el mundo desde la libertad y la conciencia.

Grupo de diversas personas multinacionales de diferentes edades juntas  aisladas en un fondo blanco Retrato de

No tenemos que someter a la naturaleza, sino aceptarla y cuidarla. No podemos desvincular el cuerpo de lo espiritual: el cuerpo es lo que nos permite estar en el mundo y tener las experiencias que éste nos ofrece.

Personalizarnos es adaptarnos, transformarnos. Quizás esto sea complicado, pero tenemos la posibilidad de adaptar el mundo a nuestros fines, lo mejor que podamos. Porque en esta época que nos ha tocado vivir, seguir viviendo es nuestro deber, y claro que cada uno va construyendo su vida, su mundo.

Creo que todos tenemos la oportunidad, en este construir, de tener la mejor época de nuestra vida. Somos tan únicos, y aunque vivimos cosas parecidas, nunca las vivimos de la misma manera. Por eso tenemos que reflexionar sobre cómo estamos viviendo nuestra vida en este momento. Es una oportunidad tomar cada día las riendas de cómo queremos vivir, sin detenernos. Para algunas personas será a través del arte, para otras mediante la espiritualidad, la música o el servicio a los demás.

Pero no debemos olvidar que también somos responsables del Otro, de quien está junto a nosotros, e incluso de quien nunca conoceremos. ¿Por qué es tan difícil actuar así, si al final todos, absolutamente todos, terminaremos de la misma manera? No nos llevaremos nada cuando muramos, solo el haber vivido de una forma que nosotros mismos construimos.

Las personas de diferentes colores de piel juntan sus manos haciendo forma  de corazón en blanco | Foto Premium

Por supuesto que la mayoría de las personas no están de acuerdo con cómo están viviendo su vida. Pero, como lo comenté alguna vez con la reflexión de Paul Watzlawick: seamos más tolerantes, empáticos y conscientes con los otros y con uno mismo, y quizás de esta manera encontremos no obstaculizar la felicidad.

Haz un ejercicio: sé empático con quien está junto a ti. Y si esa persona no cambia o no lo acepta, tienes el derecho a retirarte sin lastimarte ni lastimar al otro. No podemos jalar y jalar a quien no quiere. Entonces, relacionémonos con lo que sí queremos para nosotros y compartámoslo con el otro sin esperar que cambie. Hagámoslo por nosotros mismos.

Cuando uno cambia, inspira. No se trata de forzar al otro, sino de vivir de forma tan auténtica que los demás quieran hacerlo también.

Quizás entonces comience un cambio en el mundo. Un mundo donde quienes se inclinan hacia el poder y el autoritarismo se den cuenta de que hay otra forma de vivir, más cercana a uno mismo y con una autorreflexión de conciencia sobre la verdadera naturaleza del ser humano.

Nos hemos apropiado de todo de forma absurda y egoísta. Y si hablo de la naturaleza, es porque ella nos regala cada día la vida sin ninguna intención de cobrárnosla.

Más de 30 000 imágenes gratis de Tranquilidad y Naturaleza - Pixabay

Norma Guzmán es master en terapia breve estratégica y desarrollo humano, y doctorante en desarrollo humano por la Universidad Motolinía del Pedregal. Ha sido docente en los niveles media superior y superior, destaca su desempeño en la Universidad Motolinía del Pedregal y en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su experiencia profesional también se ha desarrollado como conferencista, capacitadora y psicoterapeuta en diversos ámbitos vinculados con instituciones sociales y educativas en México; así como en el sector privado.

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¿A quién incomoda el crecimiento de Pepe Chedraui en Puebla?

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Su ventaja en las encuestas parece haber encendido una campaña de desprestigio en su contra.
En encuestas como BEAP, MetaMetrics y La Encuesta MX, el alcalde aparece al frente de las preferencias, con una ventaja de más de 20 puntos sobre su más cercano competidor.
La guerra sucia crece, pero también crece la expectativa por conocer quién la opera y qué hay detrás.

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MIRADA AL FUTURO: La ciudad no se barre sola

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El Metro cumplió 57 años el 4 de septiembre. Hubo billete conmemorativo de la Lotería Nacional, fotografías históricas y un comunicado impecable: 22 trenes recuperados en las Líneas 2, 7, 8 y B; 15 mil trabajadoras y trabajadores; más de 69 mil millones de usuarios transportados desde 1969; una racha de cero carpetas por robo con violencia. La ciudad se retrató junto al naranja. Es justo: sin el Metro, esta capital se deshace a las 7:15 de la mañana.

Lo que casi no se retrata es la otra ciudad, la que empieza dos horas antes.

Antes de que salga el primer tren, las cuadrillas de limpia ya van en camión rumbo a una vía primaria. Muchas de esas personas no son, en el papel, trabajadoras: son “beneficiarias” de un programa social o personal de una empresa subcontratada. La palabra importa. Un beneficiario no cotiza. No tiene seguridad social, ni prestaciones, ni jornada reconocida, ni a quien reclamarle. Beneficiario suena a favor. Y el favor, en esta ciudad, se paga con turnos de madrugada junto al carril rápido.

Las cifras vienen de la denuncia, no del gobierno, y eso ya es parte del problema. La diputada Patricia Urriza, de Movimiento Ciudadano —ni de mi partido ni de mi bancada, conviene decirlo—, sostiene que en menos de un año hay siete personas fallecidas y más de treinta y cuatro lesionadas en estos esquemas. A finales de agosto se volcó un camión que trasladaba a 19 trabajadores: doce lesionados. El 30 de agosto murió Guadalupe, trabajadora de limpia, en Avenida Ferrocarril. No existe un recuento oficial que confirme o desmienta esas cifras. Que no exista es, en sí, una respuesta.

Hay un detalle que dice más que cualquier discurso: buena parte de los accidentes no ocurre “en la calle” en abstracto. Ocurre en el traslado, de noche, en unidades que llevan gente a barrer lo que nosotros ensuciamos de día. El riesgo no es solo la escoba junto al carril rápido. Es el camión que los lleva, el chaleco que no brilla y el nombre administrativo que evita decir “trabajador”.

Lo del uniforme merece párrafo aparte. Desde enero de 2025 el personal de servicios urbanos viste guinda, cuando la norma de seguridad para quien labora en vía pública pide colores de alta visibilidad. Se puede discutir la intención. Lo que no se puede discutir es la física: a las cinco de la mañana, sobre Viaducto, el guinda no se ve. Ninguna estrategia de imagen vale un cuerpo.

Compárese con el Metro. El Metro tiene sindicato, plaza, número de empleado, jubilación y hasta un cachito de lotería con su nombre. La limpia, en este modelo, flota entre el programa social y la tercerización. Uno es institución; el otro es arreglo. Pero los dos hacen lo mismo a distinta hora: sostener el escenario para que el resto podamos fingir que la ciudad funciona sola. Misma ciudad, dos categorías de cuerpo.

El 1 de septiembre, el Gobierno capitalino entregó al Congreso su Segundo Informe: alrededor de 3,500 obras en espacio público, 450 kilómetros repavimentados, Utopías, Caminos de Mujeres Libres y Seguras. El propio gobierno puso el cuidado al centro de su relato. El cuidado es un buen eje. Pero una administración que se define por los cuidados tiene que responder por quienes cuidan la calle. No se le puede llamar justicia social a un esquema que produce avenidas impecables y actas de defunción.

El 14 de octubre, la jefa de Gobierno comparecerá ante el Congreso. Ahí hay una prueba sencilla, sin ideología de por medio:

— que quien barre sea trabajador, con contrato y seguridad social;

— que el uniforme cumpla la norma de alta visibilidad, no la paleta del partido;

— que el traslado deje de ser la parte más peligrosa del turno;

— que exista un registro público de accidentes y fallecimientos del personal de limpia, con nombre, fecha y causa.

Nada de eso requiere una reforma constitucional. Requiere decisión.

Una columna no le devuelve la vida a Guadalupe. Puede hacer algo más chico y más terco: negar la idea de que la ciudad se sostiene sola. No se sostiene sola. Se sostiene con gente que entra a un túnel y con gente que sale a un camión a las cinco de la mañana. A los primeros, con razón, les cantamos las mañanitas. A los segundos les decimos beneficiarios.

Por eso cada calle recién barrida es también una pregunta: ¿quién la dejó así, y a qué hora se fue?

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Rafa Márquez y el proceso que sí llegó

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Ayer, Rafa Márquez fue presentado como director técnico de la Selección Mexicana en el Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana de Fútbol. La noticia no es que haya sido presentado. La noticia es que efectivamente ocurrió lo que se había prometido.

Porque en una Federación acostumbrada a cortar procesos de tajo y a improvisar ciclos, cumplir un plan trazado desde 2024 es, por sí solo, un acontecimiento. Rafa fue auxiliar de Javier Aguirre durante todo el proceso mundialista precisamente para esto. Y esta vez, el relevo se respetó.

‘El Káiser’ no pudo llegar en mejor momento. Y no por los resultados.

En términos estrictamente de alcance deportivo, el Mundial terminó donde ya sabíamos que terminaba: en octavos de final. Sí, se superó lo de Qatar 2022. Pero el techo siguió intacto. Lo que sí cambió fue otra cosa, y quizá más difícil de conseguir: la reconexión con la afición.

Durante cuatro años, la relación entre el Tri y su gente fue de pura apatía. El desastre de Qatar había roto algo. Llegaron las promesas de cambio, que en buena medida siguen sin cumplirse. Llegaron incluso los títulos, con la Copa Oro y la Nations League. Pero la conexión no aparecía por ningún lado.

Hasta el pitazo inicial del 11 de junio en el Estadio Ciudad de México. Ahí, algo se acomodó. El grito de “y si sí” se volvió un himno de batalla que nadie vio venir. El clímax llegó frente a Ecuador el 30 de junio. Y el cierre, contra Inglaterra el 5 de julio, terminó en derrota pero con el orgullo intacto. Se perdió el partido y se ganó a la gente.

Esa es la herencia real que recibe el michoacano. No una plantilla campeona, sino un país que volvió a querer a su selección.

Él parece entenderlo. En la conferencia lo dijo con claridad: la ventaja es que no se empieza de cero, que hay una base importante, y que la tarea es mantener lo que hay pero mejorarlo y evolucionarlo. Su cuerpo técnico respalda la ambición: Juan Manuel Lillo, Andrés Guardado y Vidal Paloma como auxiliares, Xabier Mancisidor con los porteros y Pol Lorente en la preparación física. Duilio Davino, director de selecciones, puso los objetivos sobre la mesa: ser el número uno de la zona, pelear finales de Concacaf y mantenerse entre los diez mejores del mundo.

Su primera prueba llega el 26 de septiembre contra Colombia, en Baltimore. No es un rival menor. Con Luis Díaz, James Rodríguez y Luis Javier Suárez, los cafetaleros tienen una calidad indiscutible, aunque en el Mundial se esperaba bastante más de ellos. Después vendrán Perú, Estados Unidos y Chile.

Pero no todo es color de rosa. Los vicios de siempre siguen ahí. El empalme del calendario de la Liga MX con la fecha FIFA, que incluye cuatro partidos de la jornada 10 el mismo día del debut, obligó a un acuerdo para convocar apenas dos jugadores por equipo. Nos quedaremos con la duda de si veremos al equipo que Rafa quiso o al que pudo tener. La eliminación permanente del ascenso y descenso desató protestas de la Liga de Expansión y sigue en procesos jurídicos. Y tras el Mundial, la exportación de futbolistas mexicanos a Europa fue prácticamente nula: entre los seleccionados, solo el caso de la ‘Hormiga’ González.

Ninguno de esos problemas es responsabilidad del de Zamora. Todos van a condicionar su trabajo.

Por eso la pregunta no es si él está capacitado. La pregunta es si lo van a dejar trabajar. Ese apoyo tendría que traducirse en cosas concretas: partidos en México para sostener el vínculo con la afición, libertad total para convocar a quien él quiera, y rivales de calidad que obliguen al equipo a crecer.

Rafa lo resumió mejor que nadie: habrá momentos buenos y momentos malos, pero lo importante es seguir avanzando.

Ojalá que esta vez, por primera vez en mucho tiempo, avanzar signifique no volver a empezar.

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