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¿CÓMO PUEDE RETENER EL TALENTO UNA EMPRESA MEXICANA DE TECNOLOGÍA?

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Laura tiene 29 años y lleva tres trabajando en una pequeña empresa mexicana de tecnología. Llegó cuando eran cinco personas, consiguió algunos de sus primeros clientes y conoce el negocio casi tan bien como sus fundadores. Es buena en lo que hace y, precisamente por eso, una mañana recibe una oferta difícil de ignorar: una de esas pantagruélicas empresas tecnológicas le ofrece un mejor sueldo, mayores prestaciones y un nombre reconocido para agregar a su currículum. Laura aprecia la empresa que ayudó a construir, pero comienza a hacerse una pregunta perfectamente razonable:

¿POR QUÉ DEBERÍA QUEDARSE?

No es sorpresa para muchos emprendedores que cada día las expectativas que tiene un colaborador son cada más altas y exigentes; las nuevas generaciones de talento calificado en México exigen además de un sueldo competitivo en mercado, oportunidades en el crecimiento, climas organizacionales y como lo señala el Workmonitor publicado en 2026 por Ransdtad, una vida más balanceada que permita concomitar un estilo de vida con un plan de carrera.

Durante el pasar del tiempo hemos observado como los tiempos de permanencia han sucumbido ante la modernidad, cuando en generaciones pasadas una persona podía durar 10 o 15 años en un mismo centro de trabajo, las nuevas generaciones tienen un ciclo de contratación de  6 meses a 2 años en promedio. Los empleados que se sienten más comprometidos señalan principalmente el equilibrio entre la vida laboral y personal como el principal factor para conservar su puesto; cuestión altamente relevante para disminuir la tasa de rotación, y evitar costos de Headhunting & Trainning.

La lista los principales empleadores para trabajar en México, la encabeza AMAZON, Hewlett Packard y Samsung, todos gigantes tecnológicos que, como parte de su estrategia de desarrollo y retención, la primera de ellas, Amazon México cubre el costo de una Certificación de AWS al año para cada empleado en el país, sin importar su rol o experiencia técnica, enfocándose en nube e INTELIGENCIA ARTIFICIAL.  No obstante, no podemos medir la capacidad pantagruélica de Amazon, con la realidad promedio de una empresa de tecnología local, las cuales en un 33 % cierran durante su primer año, por lo que resulta inconcuso tanto la comparativa como imitar la estrategia;  sin embargo la lucha no está perdida antes de empezar.

En el sector de Tecnologías de las información existen motivadores con reglas diferentes en la Propuesta de Valor del Empleador (PVE), que pueden motivar y retener a personal clave que permita al proyecto pasar de sobrevivir a competir en un mercado internacional, principalmente tomando como estrategia el liderazgo e involucramiento en las toma de decisiones, con condiciones salariales aparejadas; aquí es donde se devela una oportunidad cada día menos atípica en empresas de Software:

CONVERTIR EL TALENTO EN PARTICIPACIÓN ACCIONARIA, STOCK OPTIONS.

Una STOCK OPTION es, en términos sencillos, la oportunidad que una empresa concede a una persona clave para adquirir una parte de la compañía en el futuro si cumple determinadas condiciones. Imaginemos una empresa tecnológica pequeña, valuada hoy en $ 300,000 pesos que encuentra a una extraordinaria directora comercial, pero que no puede competir con los salarios de una gran corporación como AMAZON. En lugar de intentar ganar una batalla que su nómina no puede sostener, le ofrece algo diferente: si permanece cuatro años, alcanza determinadas metas comerciales y contribuye al crecimiento del negocio, tendrá derecho a adquirir el equivalente al 1.5% de la compañía bajo las condiciones acordadas desde el inicio. La directora acepta y durante los siguientes años abre mercados, consigue clientes y ayuda a que aquella empresa llegue a valer 10 millones.

LA recompensa del talento clave no estuvo limitada al salario que recibió cada quincena, ahora mediante acuerdos claros, puede participar económicamente del valor que contribuyó a construir. La empresa logró conservar a una pieza clave durante sus años de crecimiento y la trabajadora encontró una razón adicional para apostar por ella. Esa es, en esencia, la lógica de una Stock Option: convertir el crecimiento futuro de la empresa en un incentivo para que el talento que puede hacerlo posible decida quedarse.

“…No se trata de pagar más por el trabajo presente, sino compartir una parte del crecimiento futuro.”

Incluso nuestra legislación fiscal reconoce expresamente los ingresos derivados del ejercicio de determinadas opciones concedidas por empleadores para adquirir acciones, como ocurre en el artículo 94, fracción VII, de la Ley del Impuesto sobre la Renta.

Un gran caso de éxito es Bitso, empresa tecnológica fundada en México en 2014 y convertida en una de las compañías financieras digitales más importantes de América Latina, la cual ofrece dentro de sus paquetes de compensación un Employee Stock Option Program, acompañado de prestaciones como trabajo remoto, seguros y permisos familiares, demostrando que las Stock Options no son una extravagancia reservada para los altos corporativos de Silicon Valley: también forman parte de las estrategias con las que empresas nacidas en México buscan competir por talento especializado.

Las Stock Options tampoco son una fórmula mágica ni deberían repartirse indiscriminadamente. Advertimos que pueden resultar una herramienta ineficiente de retención cuando su costo para la empresa supera el valor que el propio trabajador les atribuye; incluso bonos o incrementos salariales pueden cumplir mejor ese propósito. Su verdadero potencial aparece, entonces, cuando dejan de tratarse como una prestación generalizada y se reservan estratégicamente para aquellas personas clave que verdaderamente pueden influir en el crecimiento de la compañía, su naturaleza jurídica y su razón de existir no busca de convertir a todos los empleados en accionistas o de difuminar esta línea; sino de identificar a aquellos cuyo talento puede cambiar el valor de la empresa y darles una razón para participar de ese cambio.

Los empresarios de tecnología deben entender hoy más que nunca que retener al mejor talento exige algo más que pagar un buen salario, a veces significa permitir que quienes construyen el futuro de la empresa también participen de él. Cuando una empresa mexicana necesita competir por talento de clase mundial, el salario deja de ser la única moneda disponible.

  1. Bitso. (s. f.). Treasury Manager. LinkedIn.  ⁠Oferta de Treasury Manager de Bitso en LinkedIn
  2. Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2024). Ley del Impuesto sobre la Renta, artículo 94. Diario Oficial de la Federación.
  3. National Bureau of Economic Research. (2004, marzo). The trouble with stock options. NBER Digest.  ⁠NBER – The Trouble with Stock Options

Héctor Lozada, Founder en Sapers, es empresario y abogado enfocado en derecho de empresas, gobierno corporativo y auditoría y control para pymes, startups y empresas familiares en México. Socio de Valor del ITESM, Consejero Independiente en consejos de empresas familiares en Monterrey y CDMX, afiliado a ANADE, Premio ASEM 2025. Ha liderado funciones legales y compliance en empresas cotizadas en NASDAQ en T.I.

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¿Defender la paz le incomoda al poder?

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Una vez más, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convierte sus obsesiones personales en un asunto político internacional. Este 9 de octubre, el Premio Nobel de la Paz fue otorgado a la jurista sudafricana Navi Pillay por su defensa de los derechos humanos y del derecho internacional, mientras el Gobierno de Trump anunciaba nuevas sanciones contra el Tribunal Penal Internacional (TPI).

La coincidencia resulta, cuando menos, irónica. Después de insistir públicamente en que merece el Nobel de la Paz, Trump vuelve a quedar fuera de la lista de galardonados. Y Pillay, al conocer la noticia, respondió con humor: bromeó con que quizá compartiría el premio con él si el público seguía aplaudiendo. Una frase breve, pero suficiente para poner en evidencia la distancia entre buscar un reconocimiento y construir una trayectoria que lo respalde.

No es la primera vez que el Nobel se cruza con las aspiraciones del mandatario estadounidense. En enero de este año, la opositora venezolana María Corina Machado le entregó a Trump la medalla física del premio que ella recibió en 2025, como gesto de agradecimiento por su respaldo a la causa venezolana. Sin embargo, una medalla puede regalarse; el reconocimiento no se transfiere. Trump recibió el objeto, pero no se convirtió en laureado del Nobel.

El episodio retrata una forma de entender la política en la que los símbolos, los reconocimientos y la imagen personal parecen tener tanto peso como los resultados. Pero la paz no se acredita con una medalla ni se demuestra mediante declaraciones públicas. Se construye con decisiones, instituciones y respeto a las reglas.

La trayectoria de Navi Pillay contrasta con esa lógica. Fue jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, integró el Tribunal Penal Internacional y encabezó la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. También presidió una comisión de investigación de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados. Su reconocimiento no responde a una aspiración personal, sino a una carrera dedicada a la defensa de los derechos humanos y al combate de la impunidad.

Por eso, el anuncio de nuevas sanciones estadounidenses contra el TPI adquiere una relevancia particular. La Administración Trump sostiene que el tribunal amenaza la soberanía de Estados Unidos y rechaza su autoridad sobre ciudadanos y dirigentes estadounidenses. El tribunal, por su parte, denunció las medidas como un intento de obstaculizar la justicia internacional.

Puede que no haya elementos suficientes para asegurar que las sanciones fueron una represalia directa por el Nobel, pero la coincidencia de ambos anuncios exhibe una contradicción política que es difícil de ignorar, porque mientras se reconoce a una jurista por defender el derecho internacional, una de las principales potencias del mundo endurece su presión contra una institución encargada de perseguir crímenes internacionales.

La discusión no consiste en afirmar que el TPI es infalible ni en negar que los Estados puedan cuestionar su competencia. Consiste en distinguir entre defender la soberanía por las vías jurídicas y recurrir a la presión económica para debilitar a una institución cuya actuación resulta incómoda.

Para México y América Latina, el debate no es ajeno. Somos países que han recurrido al derecho internacional para defender la soberanía, los derechos humanos y la solución pacífica de controversias. Esos principios pierden consistencia si los defendemos únicamente cuando favorecen a nuestros gobiernos o coinciden con nuestras afinidades políticas.

La paz necesita diplomacia, pero también necesita justicia. Sin mecanismos de rendición de cuentas, corre el riesgo de convertirse en una tregua que protege a los poderosos y deja a las víctimas esperando indefinidamente.

Al final, el problema no es que Trump quiera recibir un premio, cualquier dirigente puede aspirar a un reconocimientos pero el problema aparece cuando esa aspiración parece confundirse con un derecho personal y cuando las instituciones que no responden a sus intereses se convierten en adversarias.

El Nobel no se entrega por insistencia, ni el derecho internacional debería depender del capricho de nadie. Parte del trabajo para velar la paz trata en respetar las reglas.

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Conciertos cancelados: causas ajenas a todos, consecuencias para uno solo

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Hay una frase que los fans de los conciertos ya aprendimos a reconocer: “por causas ajenas al artista, al promotor y al recinto.” Aparece siempre que una presentación se cancela. Y siempre significa lo mismo: nadie va a explicar nada.

El caso más reciente es el de TINI. El 6 de octubre, Zignia Live, Music Vibe y la Arena CDMX anunciaron la cancelación de su concierto del 25 de octubre. El comunicado decía que la fecha quedaba cancelada por causas ajenas a las tres partes. Hasta hoy, ni las promotoras ni la artista han dado una explicación concreta. Circulan rumores de baja venta y de conflictos internos, pero nada confirmado. Lo interesante es que TINI ya había tocado en ese mismo recinto el 4 de septiembre, con lleno total, y también en Guadalajara y Monterrey.

El patrón no es nuevo. En marzo, Ocesa canceló los dos conciertos de P!nk en el Estadio GNP Seguros, programados para el 26 y 27 de abril. Era su regreso a México después de más de veinte años, y la segunda fecha se había abierto por alta demanda. El comunicado habló de complicaciones derivadas de un caso fortuito que afectaba la logística y que era ajeno al artista, al promotor y al recinto. La frase más redonda de deslinde total que se haya escrito. La cantante tampoco se pronunció a detalle.

En agosto le tocó a Aitana. Su presentación del 4 de noviembre en el Auditorio GNP Seguros de Puebla fue cancelada por complicaciones logísticas imprevistas y, otra vez, ajenas a todos. Ella misma lo publicó en redes con el mismo argumento. Casi al mismo tiempo, anunció una tercera fecha en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México. El resto de la gira por México siguió intacto. Nadie dijo que una cosa tuviera que ver con la otra, pero muchos de sus fans de Puebla sacaron sus propias conclusiones: perdieron su concierto mientras la capital ganaba uno más.

Y luego está el caso de Carin León en The Sphere, que fue un poco distinto, pero funciona como contraste. El 10 de septiembre, los asistentes ya estaban dentro del recinto en Las Vegas cuando, pasadas las ocho y media de la noche, anunciaron por las bocinas que no habría presentación. Hubo abucheos. Al día siguiente, el cantante explicó con detalle lo que había pasado: dos fallas mecánicas en aviones privados al salir de Hermosillo, primero de frenos y luego de dirección, y la negativa de las autoridades aeroportuarias a autorizar el vuelo. La crítica, en todo caso, apuntó a que el artista no estuviera en la sede con la debida antelación. Lo más descarado fue que la fecha se reprogramó para el 15 de septiembre de 2027. Un año después. Los boletos seguirán siendo válidos, y quien no pueda ir tiene derecho a reembolso. Lo que nadie reembolsa son los vuelos, los hoteles y los días de vacaciones de quienes viajaron a Las Vegas para esa noche.

Ahí está el fondo del asunto. En todos los casos, con explicación o sin ella, el que pierde es el mismo.

Y conviene sumar otro factor. Cada vez es más común que los conciertos se anuncien con meses, incluso años de anticipación. La venta arranca a los pocos días del anuncio, sin dar tiempo a que nadie planee ni ahorre. Primero cobran. Después averiguan si el evento es viable. Se vende un lugar en un estadio que puede no tener fecha confirmada en la agenda real del artista, y si algo falla, la respuesta ya está redactada.

El daño mayor es de confianza. Cuando se abusa de las causas ajenas, las cancelaciones con razones legítimas también empiezan a sonar a excusa. El problema de usar siempre el mismo pretexto es que, cuando llega la razón verdadera, ya nadie la cree.

Porque si las causas siempre son ajenas al artista, al promotor y al recinto, entonces queda una sola pregunta: ¿de quién fue la culpa?

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Tres científicos, una alga y el cerebro humano

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Cada año, cuando se anuncian los Premios Nobel, aparecen palabras que para muchos parecen pertenecer a otro idioma. Términos técnicos, descubrimientos complejos y explicaciones que, a primera vista, parecen lejanas a nuestra vida cotidiana.

Pero detrás de algunos de esos reconocimientos hay historias profundamente humanas: curiosidad, preguntas persistentes y años dedicados a comprender algo que, en principio, parecía pequeño.

El Premio Nobel de Medicina 2026 es una de ellas.

Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel fueron reconocidos por sus contribuciones al desarrollo de la optogenética, una herramienta que permite utilizar la luz para controlar determinadas neuronas y estudiar cómo funcionan los circuitos del cerebro.

Pero esta historia no comienza en el cerebro.

Comienza con una pequeña alga.

Peter Hegemann estudiaba microorganismos capaces de orientarse hacia la luz. Quería entender cómo una célula tan sencilla podía detectar la luz y responder a ella. Junto con Georg Nagel, identificó y caracterizó proteínas capaces de reaccionar ante la luz y producir cambios eléctricos en las células.

Parecía una pregunta sobre un organismo microscópico.

Y nada más.

Hasta que Karl Deisseroth encontró en ese conocimiento una posibilidad extraordinaria: si esas proteínas podían responder a la luz, ¿podrían utilizarse para activar o desactivar neuronas específicas?

La respuesta abrió una nueva puerta para la neurociencia.

Con la optogenética, los investigadores pueden controlar con gran precisión grupos de neuronas y estudiar su participación en procesos como el movimiento, el aprendizaje, la memoria y las emociones. También permite investigar qué ocurre cuando determinados circuitos dejan de funcionar correctamente.

Así, una pregunta sobre cómo una diminuta alga encuentra la luz terminó ayudándonos a explorar uno de los territorios más complejos que conocemos: nuestro propio cerebro.

Y quizá ahí está la parte más fascinante de este Nobel.

Vivimos en una época que quiere resultados inmediatos. Preguntamos para qué sirve una investigación, cuánto costará y cuándo veremos sus beneficios. Pero la ciencia no siempre funciona así.

A veces, el conocimiento comienza con una pregunta cuyo destino nadie puede imaginar.

Hegemann no sabía que estudiar aquella alga contribuiría algún día a comprender las neuronas. Nagel tampoco podía anticipar hasta dónde llegaría el estudio de aquellas proteínas. Deisseroth tomó ese conocimiento y encontró una manera de convertirlo en una herramienta para mirar, con luz, algunos de los secretos del cerebro.

Tres científicos. Tres caminos. Una pregunta que fue creciendo con el tiempo.

El Nobel de Medicina de este año reconoce una tecnología capaz de iluminar neuronas, pero también nos recuerda algo que solemos olvidar: la ciencia necesita espacio para la curiosidad.

Porque los grandes descubrimientos no siempre comienzan con una solución.

A veces comienzan simplemente con alguien que observa algo pequeño, se sorprende y decide preguntar:

¿Cómo encuentra la luz?

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