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24,546 hechos, quince recomendaciones La Comisión de Derechos Humanos capitalina no está detenida por falta de recursos. Simplemente dejó de dejar constancia.

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Concejal de la Alcaldía Miguel Hidalgo y Presidente de la Comisión de Gobierno, Régimen Interior y Legalidad

El 17 de diciembre el INEGI publicó el Censo Nacional de Derechos Humanos, un documento sin consignas, hecho apenas de tablas, con la radiografía más incómoda que se ha publicado sobre la Ciudad de México. En 2024 esta ciudad concentró 29,525 hechos presuntamente violatorios de derechos humanos: primer lugar nacional, por encima del Estado de México, que tiene casi el doble de habitantes y registró 7,242. De esos hechos, 24,546 los calificó la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México. Ese mismo año, esa Comisión emitió quince recomendaciones: una por cada 1,636 hechos que ella misma documentó.

Antes de que alguien diga que falta presupuesto, aclaro que no falta. La Comisión capitalina ejerció 504 millones de pesos en 2024, el presupuesto más alto de todos los organismos estatales del país, con 715 personas adscritas. Guanajuato ejerció 146 millones y emitió 142 recomendaciones. Hago la división que el informe no hace: cada recomendación capitalina costó unos 33.6 millones de pesos; cada una de Guanajuato, cerca de uno. No es un problema de recursos, es una decisión.

Tampoco fue parálisis, porque la Comisión sí trabajó: solicitó 3,012 medidas precautorias, la cifra más alta del país, frente a 1,031 del Estado de México. Lo que casi no hizo fue dejar constancia pública de quién violó qué, y la distinción no es un tecnicismo: la medida precautoria se resuelve en una oficina, entre autoridades; la recomendación se publica, señala a una institución con nombre y expediente y obliga a responder. Una administra el conflicto, la otra lo documenta.

El artículo 1º constitucional, desde 2011, no le pide favores a la autoridad: le impone prevenir, investigar, sancionar y reparar, con estándares de debida diligencia que la Corte Interamericana construye desde Campo Algodonero. Pero el 102, apartado B, le entregó al ombudsman una sola herramienta real: la recomendación, que no vincula. Esa misma reforma le puso el único diente del sistema: quien rechace una recomendación debe fundar su negativa y comparecer ante el Senado o la legislatura correspondiente. Ese mecanismo solo se activa si alguien recomienda; si nadie recomienda, no hay negativa que fundar, no hay comparecencia y no hay contrapeso. El diseño constitucional no se derrota, se deja sin usar.

En Chile el instituto nacional de derechos humanos presenta querellas penales por tortura; en Colombia la Defensoría litiga a nombre de las víctimas; en España el Defensor del Pueblo deja asentado por escrito ante las Cortes qué administración se negó a atender una resolución. México le entregó a su ombudsman el instrumento más débil del catálogo comparado, y en la capital ni siquiera ese se usa.

No es una excepción local. Las medidas precautorias de la CNDH pasaron de 219 en 2020 a 23 en 2024; sus conciliaciones cayeron 59% en un año; su presupuesto real bajó 17.3%. En 2024 fueron sancionadas dos personas servidoras públicas a partir de sus recomendaciones, cuando en 2021 fueron 56. En el país quedaron 41,104 expedientes pendientes de concluir. La arquitectura de derechos humanos sigue ahí, intacta y vacía, como un edificio al que le cortaron la luz.

Nada de esto es abstracto. Los dos hechos violatorios más frecuentes son violación al principio de legalidad y negativa o inadecuada prestación de servicios públicos; traducido, el agua que no llega, el drenaje que se desborda, la ventanilla que niega un trámite sin fundar ni motivar. Yo recibo esos casos cada semana en Anzures, Pensil, San Joaquín y Tacuba, y la gente no llega diciendo que le violaron un derecho humano: llega diciendo que lleva once días sin agua y nadie le contesta. En la clasificación oficial del INEGI eso es un hecho presuntamente violatorio. Y casi nunca queda escrito.

No pido que la Comisión persiga delitos ni que sustituya a los jueces. Pido que haga lo único que la Constitución le encargó: contar, calificar y recomendar, con nombre de institución, con expediente y en público. Cuando el organismo con más presupuesto del país documenta 24,546 hechos y emite quince recomendaciones, el problema no es que falten violaciones registradas: es que alguien decidió dejar de escribirlas. Y una violación que no se escribe no desaparece, solo deja de contar.

Juan Pablo Beltrán Viggiano. Licenciado en Derecho por la IBERO, Concejal en la Alcaldía Miguel Hidalgo, Diputado Federal Suplente 2018-2024, Fundador de la ONG Alianza 2030 y Fuerza 24, Presidente de la comisión de Medio Ambiente de la COPPPAL, Fundador y Champion de la Global Youth Coalition, Activista Social y Climático.

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¿A quién incomoda el crecimiento de Pepe Chedraui en Puebla?

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Su ventaja en las encuestas parece haber encendido una campaña de desprestigio en su contra.
En encuestas como BEAP, MetaMetrics y La Encuesta MX, el alcalde aparece al frente de las preferencias, con una ventaja de más de 20 puntos sobre su más cercano competidor.
La guerra sucia crece, pero también crece la expectativa por conocer quién la opera y qué hay detrás.

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MIRADA AL FUTURO: La ciudad no se barre sola

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El Metro cumplió 57 años el 4 de septiembre. Hubo billete conmemorativo de la Lotería Nacional, fotografías históricas y un comunicado impecable: 22 trenes recuperados en las Líneas 2, 7, 8 y B; 15 mil trabajadoras y trabajadores; más de 69 mil millones de usuarios transportados desde 1969; una racha de cero carpetas por robo con violencia. La ciudad se retrató junto al naranja. Es justo: sin el Metro, esta capital se deshace a las 7:15 de la mañana.

Lo que casi no se retrata es la otra ciudad, la que empieza dos horas antes.

Antes de que salga el primer tren, las cuadrillas de limpia ya van en camión rumbo a una vía primaria. Muchas de esas personas no son, en el papel, trabajadoras: son “beneficiarias” de un programa social o personal de una empresa subcontratada. La palabra importa. Un beneficiario no cotiza. No tiene seguridad social, ni prestaciones, ni jornada reconocida, ni a quien reclamarle. Beneficiario suena a favor. Y el favor, en esta ciudad, se paga con turnos de madrugada junto al carril rápido.

Las cifras vienen de la denuncia, no del gobierno, y eso ya es parte del problema. La diputada Patricia Urriza, de Movimiento Ciudadano —ni de mi partido ni de mi bancada, conviene decirlo—, sostiene que en menos de un año hay siete personas fallecidas y más de treinta y cuatro lesionadas en estos esquemas. A finales de agosto se volcó un camión que trasladaba a 19 trabajadores: doce lesionados. El 30 de agosto murió Guadalupe, trabajadora de limpia, en Avenida Ferrocarril. No existe un recuento oficial que confirme o desmienta esas cifras. Que no exista es, en sí, una respuesta.

Hay un detalle que dice más que cualquier discurso: buena parte de los accidentes no ocurre “en la calle” en abstracto. Ocurre en el traslado, de noche, en unidades que llevan gente a barrer lo que nosotros ensuciamos de día. El riesgo no es solo la escoba junto al carril rápido. Es el camión que los lleva, el chaleco que no brilla y el nombre administrativo que evita decir “trabajador”.

Lo del uniforme merece párrafo aparte. Desde enero de 2025 el personal de servicios urbanos viste guinda, cuando la norma de seguridad para quien labora en vía pública pide colores de alta visibilidad. Se puede discutir la intención. Lo que no se puede discutir es la física: a las cinco de la mañana, sobre Viaducto, el guinda no se ve. Ninguna estrategia de imagen vale un cuerpo.

Compárese con el Metro. El Metro tiene sindicato, plaza, número de empleado, jubilación y hasta un cachito de lotería con su nombre. La limpia, en este modelo, flota entre el programa social y la tercerización. Uno es institución; el otro es arreglo. Pero los dos hacen lo mismo a distinta hora: sostener el escenario para que el resto podamos fingir que la ciudad funciona sola. Misma ciudad, dos categorías de cuerpo.

El 1 de septiembre, el Gobierno capitalino entregó al Congreso su Segundo Informe: alrededor de 3,500 obras en espacio público, 450 kilómetros repavimentados, Utopías, Caminos de Mujeres Libres y Seguras. El propio gobierno puso el cuidado al centro de su relato. El cuidado es un buen eje. Pero una administración que se define por los cuidados tiene que responder por quienes cuidan la calle. No se le puede llamar justicia social a un esquema que produce avenidas impecables y actas de defunción.

El 14 de octubre, la jefa de Gobierno comparecerá ante el Congreso. Ahí hay una prueba sencilla, sin ideología de por medio:

— que quien barre sea trabajador, con contrato y seguridad social;

— que el uniforme cumpla la norma de alta visibilidad, no la paleta del partido;

— que el traslado deje de ser la parte más peligrosa del turno;

— que exista un registro público de accidentes y fallecimientos del personal de limpia, con nombre, fecha y causa.

Nada de eso requiere una reforma constitucional. Requiere decisión.

Una columna no le devuelve la vida a Guadalupe. Puede hacer algo más chico y más terco: negar la idea de que la ciudad se sostiene sola. No se sostiene sola. Se sostiene con gente que entra a un túnel y con gente que sale a un camión a las cinco de la mañana. A los primeros, con razón, les cantamos las mañanitas. A los segundos les decimos beneficiarios.

Por eso cada calle recién barrida es también una pregunta: ¿quién la dejó así, y a qué hora se fue?

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Rafa Márquez y el proceso que sí llegó

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Ayer, Rafa Márquez fue presentado como director técnico de la Selección Mexicana en el Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana de Fútbol. La noticia no es que haya sido presentado. La noticia es que efectivamente ocurrió lo que se había prometido.

Porque en una Federación acostumbrada a cortar procesos de tajo y a improvisar ciclos, cumplir un plan trazado desde 2024 es, por sí solo, un acontecimiento. Rafa fue auxiliar de Javier Aguirre durante todo el proceso mundialista precisamente para esto. Y esta vez, el relevo se respetó.

‘El Káiser’ no pudo llegar en mejor momento. Y no por los resultados.

En términos estrictamente de alcance deportivo, el Mundial terminó donde ya sabíamos que terminaba: en octavos de final. Sí, se superó lo de Qatar 2022. Pero el techo siguió intacto. Lo que sí cambió fue otra cosa, y quizá más difícil de conseguir: la reconexión con la afición.

Durante cuatro años, la relación entre el Tri y su gente fue de pura apatía. El desastre de Qatar había roto algo. Llegaron las promesas de cambio, que en buena medida siguen sin cumplirse. Llegaron incluso los títulos, con la Copa Oro y la Nations League. Pero la conexión no aparecía por ningún lado.

Hasta el pitazo inicial del 11 de junio en el Estadio Ciudad de México. Ahí, algo se acomodó. El grito de “y si sí” se volvió un himno de batalla que nadie vio venir. El clímax llegó frente a Ecuador el 30 de junio. Y el cierre, contra Inglaterra el 5 de julio, terminó en derrota pero con el orgullo intacto. Se perdió el partido y se ganó a la gente.

Esa es la herencia real que recibe el michoacano. No una plantilla campeona, sino un país que volvió a querer a su selección.

Él parece entenderlo. En la conferencia lo dijo con claridad: la ventaja es que no se empieza de cero, que hay una base importante, y que la tarea es mantener lo que hay pero mejorarlo y evolucionarlo. Su cuerpo técnico respalda la ambición: Juan Manuel Lillo, Andrés Guardado y Vidal Paloma como auxiliares, Xabier Mancisidor con los porteros y Pol Lorente en la preparación física. Duilio Davino, director de selecciones, puso los objetivos sobre la mesa: ser el número uno de la zona, pelear finales de Concacaf y mantenerse entre los diez mejores del mundo.

Su primera prueba llega el 26 de septiembre contra Colombia, en Baltimore. No es un rival menor. Con Luis Díaz, James Rodríguez y Luis Javier Suárez, los cafetaleros tienen una calidad indiscutible, aunque en el Mundial se esperaba bastante más de ellos. Después vendrán Perú, Estados Unidos y Chile.

Pero no todo es color de rosa. Los vicios de siempre siguen ahí. El empalme del calendario de la Liga MX con la fecha FIFA, que incluye cuatro partidos de la jornada 10 el mismo día del debut, obligó a un acuerdo para convocar apenas dos jugadores por equipo. Nos quedaremos con la duda de si veremos al equipo que Rafa quiso o al que pudo tener. La eliminación permanente del ascenso y descenso desató protestas de la Liga de Expansión y sigue en procesos jurídicos. Y tras el Mundial, la exportación de futbolistas mexicanos a Europa fue prácticamente nula: entre los seleccionados, solo el caso de la ‘Hormiga’ González.

Ninguno de esos problemas es responsabilidad del de Zamora. Todos van a condicionar su trabajo.

Por eso la pregunta no es si él está capacitado. La pregunta es si lo van a dejar trabajar. Ese apoyo tendría que traducirse en cosas concretas: partidos en México para sostener el vínculo con la afición, libertad total para convocar a quien él quiera, y rivales de calidad que obliguen al equipo a crecer.

Rafa lo resumió mejor que nadie: habrá momentos buenos y momentos malos, pero lo importante es seguir avanzando.

Ojalá que esta vez, por primera vez en mucho tiempo, avanzar signifique no volver a empezar.

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